Mérida, Enero Lunes 30, 2023, 01:34 pm

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SU MAJESTAD, EL TROLEBÚS por Luis Loaiza Rincón

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SU MAJESTAD, EL TROLEBÚS por Luis Loaiza Rincón


Basta conversar con cualquier ex trabajador o usuario del Trolebús, para saber que el abandono acaba con un sistema masivo de transporte, diseñado para una ciudad especial, una a la que siempre le importó la calidad del medio ambiente y el bienestar de sus habitantes.


Aunque se prometió que pasaría por “Los Próceres”, “la Avenida Las Américas” y que llegaría hasta “La Hechicera”, parece anclado para siempre en “El Viaducto” y de aquellas bondades, de las que tanto se habló, no queda nada: Cero contaminación ambiental y sonora, recorrido de una hora desde Ejido hasta La Hechicera, horario de trabajo de 6:00am a 11:00pm., 40 viajes por hora cada 90 seg., en las horas pico y 10 viajes por hora cada 6 min., fuera de las horas pico.


El atractivo ecológico del sistema, un vehículo híbrido con motor eléctrico y motor diésel, únicamente para las emergencias, hace rato desapareció. Lo normal ahora es la emergencia. Se practica el canibalismo vehicular y es raro encontrar una unidad en buenas condiciones. En sus talleres parece repetirse con frecuencia: “lo que no sirve, se arranca”. Es lo que pasa cuando no se tiene, ni en Mérida ni en Venezuela, la tecnología necesaria para el mantenimiento de este, o cualquier, sistema.


Ya el Trolebús no paga viajes a Colombia, Francia ni a España. A las ferias internacionales del transporte masivo ya nadie acude, representando a Mérida, quizás porque ya pasó el tiempo de la justificación y las comisiones. En esa época, los “ilustres viajeros” juraban por su madre que el Trolebús sería “la solución viable a los problemas de congestionamiento vehicular de la ciudad de Mérida”. Quizás, ya sabían, que 20 años después no tendríamos ningún congestionamiento gracias a la crónica falta de gasolina, por obra de los genios que mataron a la gallina de los huevos de oro.


Del Trolebús, su impacto sobre el medio ambiente, la movilidad ciudadana y la calidad de vida en la ciudad, las fallas en el diseño técnico de las obras, el sobre precio que le costó a la república, y otros importantes temas, se habla muy poco y la memoria es muy frágil.


Lo que no se podrá sacar de la agenda pública, en el momento que queramos mejorar las cosas, será el tema de la necesidad de un eficiente y efectivo sistema de transporte masivo que solucione los problemas de movilidad que siguen teniendo los merideños. A lo mejor se volverá a conversar del areómetro, del telemag, del monorriel, del metro ligero, de los autobuses y del Trolebús. En ese momento, quizás, ya sea normal la movilidad eléctrica que hace tantos años se quiso imponer sin éxito en la ciudad.


Dos observaciones de la época, realizadas por entes distintos, dejan claro que nunca existió consenso sobre el tema del Trolebús, y que muchas de las observaciones realizadas para mejorar el proyecto, simplemente se desecharon.


Del Colegio de Arquitectos de Venezuela, filial Mérida: “Existen múltiples factores que no han sido considerados adecuadamente en la evaluación y selección de la ruta” (Frontera (2002): “Colegios de Arquitectos de Venezuela filial Mérida. Proponen crear equipo multidisciplinario para reevaluar sistema trolebús”. Mérida, 10 de marzo, 2-a).

De la Comisión de Asuntos Ambientales de la Universidad de Los Andes: Es necesario adoptar como alternativa “la combinación de las líneas 1 y 2”. Sugieren “un eje estructurante, a través de la ruta 2, que no suba hacia la Cuesta del Ciego, sino que entre hacia Campo Claro, se introduzca en la Zona Industrial, le de salida a Los Curos, vaya hacia La Mata, se agregue la Pedregosa Baja, siga hacia Los Próceres y continúe a todo lo largo de la avenida Las Américas, por el Cuerpo de Bomberos, los Sauzales, etc., sin tocar el casco central de la ciudad. En la salida de los viaductos se deben establecer rutas alimentadoras con unidades destinadas a tal fin” (Diario de los Andes (2002): “Comisión Ambiental de la ULA rechaza informes de INFRAM (XVII)”. Mérida, 13 de marzo, 12-13).


Finalmente, quisiera destacar que siendo la energía eléctrica el alma del trolebús, tuvo que contemplarse un suministro de fuentes propias y distintas de las utilizadas por la ciudad y eso nunca se hizo. Sin fuentes propias de energía y sin suministro nacional, a causa de la catástrofe eléctrica que todavía vivimos, el diésel se impuso hegemónicamente y el respeto al medio ambiente se tiró a la basura. Aún así, el Trolebús sigue siendo un tema tabú, del que técnicamente se sabe muy poco. Es como esos viejos monarcas que son intocables y tienen asegurado su puesto, aunque no sean más que una parte del decorado.





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