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“Misas de aguinaldos, tradición venezolana” por Padre Edduar Molina Escalona

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“Misas de aguinaldos, tradición venezolana” por Padre Edduar Molina Escalona


Para hablar de aguinaldo debemos remontarnos a tiempos antiguos, cuando los sacerdotes galos y britanos durante el solsticio de invierno tenían la costumbre de hacer un regalo o presente a los niños más pobres, para las fiestas de fin de año, repitiendo esta palabra: “aguilan”, que significa regalo, para obtener dicha ayuda.

 En nuestro país, desde tiempos de la colonia, decir aguinaldos, es decir: “regalo de navidad” y se extiende a toda la actividad alegre y creativa de estos días de alegría y fiesta por el nacimiento del Redentor.

 En la cima del tiempo litúrgico del Adviento surge la feria privilegiada de las misas de aguinaldo, todo un camino espiritual hacia Belén, con la alegría de las nueve misas de aurora, celebradas en su gran mayoría entre el 16 y el 24 de diciembre, nos recuerda los nueve meses de gestación del Verbo Encarnado, en el seno virginal de María Santísima y la espera paciente del dichoso san José.

 Dicha celebración fue todo un privilegio especial para los devotos venezolanos por parte del Papa León XIII (1878-1903), aprobando las misas de aguinaldo de manera exclusiva, para nuestro país. La gracia otorgada por el Papa aprueba la introducción de los llamados “cantos de parranda” en estas misas, cantos especiales dedicados a la Navidad. Así como el uso del color blanco y el poder cantar el canto de los ángeles: “Gloria a Dios en el cielo”.

 En la historia aguinaldera decembrina es conocida la obra de Vicente Emilio Sojo con su recopilación, armonización y transcripción de trescientas obras aproximadamente del acervo popular y folclórico venezolano, entre las cuales se destacan los aguinaldos. Continua la obra Sergio Moreira, quien culmina con la labor iniciada por Sojo, publicando en 1979 el Tercer cuaderno de Aguinaldos venezolanos.

 La iluminación bíblica de estos días gira en torno a los personajes del Adviento, Isaías y su invitación a la esperanza; María y su “hágase” el plan de Dios; José y su silencio contemplativo y el llamado de Juan el Bautista a preparar el camino del Señor a través de la conversión y del cambio de vida para recibir al Señor.

 Celebrar las misas de aguinaldos es todo un acontecimiento para la comunidad o institución que tiene la responsabilidad de su organización y realización.

 Todo comienza con la víspera en horas de la tarde, con el repique de campanas y quema de pólvora. En los pueblos y algunas comunidades se hace la tradicional caravana con la carroza de la Sagrada Familia y los pastores junto a san Nicolás regalando golosinas a la chiquillada. También se realizan las posadas, los santos esposos recorren las calles pidiendo posada en nueve casas que visten sus altares, con los niños vestidos de pastorcitos y sus versos propios: “de larga jornada, rendidos llegamos y asilo imploramos para descansar” …para finalizar en el templo parroquial símbolo del pesebre de Belén.

 Bajo el cielo aún oscuro de la alborada, los feligreses salen animados a las calles, llenos de la mejor intención y motivación inspirados por las primeras horas de la mañana, del frío madrugador, nos espera la vigilante espera de oración y alabanza, con cantos alegres, pues la salida del sol, nos recuerda el nacimiento del sol de justicia que vendrá de lo alto a iluminar a toda la humanidad. (Malaquías 4,2).

 Durante la celebración de aguinaldos, disfrutamos de todo un derroche de creatividad y oportunidad de participación, con una sana rivalidad entre comunidades para ofrecer la misa de aguinaldo más bonita, más organizada, alegre y vistosa. En muchas ocasiones su éxito y calidad, se mide por la dramatización de los misterios de la infancia del Señor, las ofrendas, los cohetes, los grupos de parranda, las rifas de cualquier detalle a los presentes y el compartir sustancioso de chocolate y pan o pastelitos al terminar la celebración.

 Cada misa de aguinaldo tiene su propia intención o tema de reflexión, se ora, son entre otras por los matrimonios, por los jóvenes, por la paz mundial, por Venezuela, por la comunidad parroquial, entre otras necesidades que se con verdadera devoción ofrece la feligresía.

 En la ciudad se prepara también la noche de aguinaldos con las patinatas o carruchadas, se suelen hacer en avenidas enteras que se cierran para que niños y adultos disfruten de música, fiesta y los niños estrenen y disfruten de sus patines, bicicletas y patinetas libremente, acompañados de música, aguinaldos, gaitas o villancicos.

 Vivir los nueve días de aguinaldo, es vivir un camino que nos lleva a descubrir a Cristo Jesús, como el único sendero donde la luz verdadera y clara nos iluminará como sol de mediodía.

 Mérida, 11 de diciembre de 2022





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