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CRÓNICAS MEMORABLES

Ana Luisa Llovera: La Chaparrita de Lucha Grande por Orlando Oberto Urbina

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Ana Luisa Llovera: La Chaparrita de Lucha Grande por Orlando Oberto Urbina


Se gradúa de periodista luego de que la Junta Revolucionaria de Gobierno, presidida por Rómulo Betancourt,  su compañero de partido y de batallas -tanto en la clandestinidad, como en la legalidad política-, llega al poder, y se crea la escuela de periodismo en el año 1946. Dos años después, un 24 de Octubre egresa como la primera mujer que va a generar en la acción política y gremial sus primeras huellas por la defensa de la libertad de expresión, y del periodismo en Venezuela, así como su lucha por la participación política, social y profesional de la mujer en la sociedad venezolana, por lo que señalaba: “sólo me tocó desenvolverme en un mundo extremadamente machista y velar por mis derechos. Bueno,  fíjate que en esa época las mujeres no nos podíamos divorciar, ni votar” Así era esa gran periodista y dirigente político.

 Ana Luisa Llovera es considerada un baluarte por ser una de las mujeres que batallar en favor de los derechos humanos y de la democracia venezolana. Su padre, Liborio Llovera Corrales, fue un estudiante de medicina y no pudo culminar su carrera por la situación política que vivía el país, a causa de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Su padre fue una cátedra permanente de democracia, de libertad y de justicia, lo cual influyó mucho en la vida de Ana Luisa; ella recordaba a su padre ppreso, el cual le solicitaba que le guardara todos los periódicos, entre ellos El Universal y El Nuevo Diario, porque esos eran los que llegaban a la cárcel y se los leía de atrás pá lante, desde el más viejo al más nuevo.

 Así era la chaparrita de ideas grandes del periodismo venezolano, como se le conocía cariñosamente, aguerrida mujer que le tocó luchar por la equidad social y política, así como por el derecho al voto de las mujeres, su derecho a decidir y a divorciarse, cosas que estaban prohibidas en ese entonces. Ya a los 23 años, Llovera estaba ejerciendo la política y el periodismo de la mano del director del Diario Últimas Noticias Oscar Yánez, y del subdirector Kotepa Delgado, quien la llevó a la calle a reportar los sucesos del día. Seguramente era la época de los vestidos y las faldas, las medias de nylon o la publicación de los Bilboard que sacó el primer hit parade; igualmente, estaba de moda bailar con Savoy, y con la música de Benny Goodman.

 Vivió la transición del General Juan Vicente Gómez a Eleazar López Contreras. Liborio Llovera Corrales era un perseguido político de Gómez, y Ana luisa Lloverá nació en plena carretera de Horca -lugar que se ubica entre el Rastro y Calabozo- un 2 de febrero de 1913, día de la Candelaria. Tal vez su acelerada personalidad tenía que ver con su nacimiento, en una vía en pleno movimiento. Sus principios y lealtad van con el gremio periodístico. Escribió el libro Entre dos fuegos, en el cual contó cuando el presidente Rómulo  Betancourt la llamó un día a Miraflores,  y le exigió que al entrar dejara fuera el gremio periodístico, a lo que ella le contestó: "entonces no tengo nada que hablar contigo", y pasaron 10 años sin dirigirse la palabra.

 Esa era Ana Luisa Llovera: una mujer que no se amilanaba por nada, y que no necesitaba llevar cinturón para llevar puestos sus pantalones. Era una llanera oriunda del Estado  Guárico. Esta insigne mujer retratada en la historia contemporánea de Venezuela debe ser conocida por las nuevas generaciones de periodistas y políticos, pues su mejor receta de tolerancia era respetar las ideas del otro. En su biblioteca se podía encontrar desde un retrato de Mao Tse Tung hasta fotografías de Rómulo Gallegos y Andrés Eloy Blanco. Su esposo fue el político nicaragüense comunista exiliado Armando Amador, quien se casó con la defensora de las libertades que fue marginada por la alta jerarquía del partido  Acción Democrática, pues sus detractores pensaban que influiría negativamente en el pensamiento del partido.

 Definía el periodismo en tres palabras: Informar, Orientar y Educar. Además, llegó a decir en sus cincuenta años de ejercicio periodístico que el periodismo y la política pueden andar de la mano, siempre y cuando se sea honesto y respetuoso con el ejercicio de ambos; aunque también decía que "el periodismo enfrenta al poder y la política busca el poder", porque la verdadera militancia política representa el más noble y fecundo ejercicio de la ciudadanía y la responsabilidad. En virtud de esto, no se puede culpar al partido por los errores y abusos de algunas individualidades, y por esto decía “yo siempre seré adeca,  por sus valores, aunque tenga que ponerme un pañuelo en la nariz”.

 Ana Luisa Llovera fue la novia de Raúl Leoni, así lo manifestaba su sobrina-nieta. Cuando enviaron a todos los dirigentes de Acción Democrática  a la cárcel de Propatria, entre ellos a Luis Beltrán Prieto Figueroa y Raúl Leoni, este último le pidió a Ana Luisa que se fuera a México y que lo esperara allá, y que allí se casarían. La familia de Ana Luisa Llovera le llevaba comida dos veces al día. Mientras tanto, doña Menca -prima de Leoni- también lo visitaba, así que cuando salió de la cárcel, el político se fue a Nueva York y en vez de casarse con Ana Luisa se casó con su prima, "porque le convenía más para su carrera política", así lo cuenta su sobrina Yoraima Saade Llovera, quien narraba esa historia desde Tenerife.

 Ana Luisa Llovera era una chaparrita, como suele decirse en el Llano a toda persona pequeña de estatura, era delgada y de un tono de voz grave y personalidad recia, lo cual demostró en su incansable lucha por los derechos democráticos, por lo que decía que militaba en las filas de una organización como acción democrática. Según su sobrina nieta Yoraima Saade Llovera, el gran amor de Raúl Leoni fue Ana Luisa, y aquel 20 de agosto de 1949 en que Carmen América Fernández y Raúl Leoni contrajeron matrimonio, había otro amor esperándolo en México. Sólo a cuatro meses de espera, a pesar del apoyo que la familia de Ana Luisa Llovera le prodigaba a su novio en la cárcel modelo de Caracas.

 Se había casado con Bonaparte Padra, y se divorció luego de que el marido la puso a escoger entre el matrimonio y acción democrática, y decidió por su partido. En esos ocho años de matrimonio se dedica a copiar y repartir versos que va a dejar en ridículo al benemérito Juan Vicente Gómez, en cuanto a temas de torturas de mujeres, y logra divorciarse en 1938. Estuvo presa por la Seguridad Nacional en 1949, y vivió en el exilio nueve años al igual que su compañero Raúl Leoni. Regresa dos  días después de la caída de Marcos Evangelista Pérez Jiménez de aquel 23 de Enero de 1958.

 Sus principios y lealtad innegociables van con el gremio periodístico venezolano, al cual le dedicó su vida entera. Fue la primera mujer en juramentarse como diputada constituyente, y en presidir la Asociación Venezolana de Periodistas. A sus 80 años se va a vivir a Maracay, y vende su apartamento en Parque Central. Ese dinero se lo dona al gremio para que incentive la investigación, y llegó a decir que ya en Caracas no cabía ni su conciencia ni su chinchorro. Fallece a los 86 años de edad un 24 de Febrero de 1999. A Ana Luisa Llovera le preocupó siempre el tema de la identidad, como aquello de “quienes somos, de dónde venimos y adónde vamos”, por lo que solía señalar que hemos perdido las oportunidades que la historia nos ha ofrecido.





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