Mérida, Junio Domingo 23, 2024, 03:58 am

Inicio

Opinión



CRÓNICAS MEMORABLES

TEODORO PETKOFF: UN HOMBRE DE IDEAS VISIONARIAS por Orlando Oberto Urbina

Diario Frontera, Frontera Digital,  TEODORO PETKOFF, Opinión, ,TEODORO PETKOFF: UN HOMBRE DE IDEAS VISIONARIAS por Orlando Oberto Urbina
TEODORO PETKOFF: UN HOMBRE DE IDEAS VISIONARIAS por Orlando Oberto Urbina


Teodoro Petkoff Malek habría cumplido ahora un aniversario de su nacimiento. Nació el 3 de enero de 1932 en el Batey, estado Zulia. Fue uno de los políticos más polémicos y apasionados de la Venezuela contemporánea. Sus padres llegaron a Venezuela desde Europa, huyendo de la guerra; se sabe que su madre llegó a ejercer la medicina. Petkoff pasó a convertirse en un hombre de ideas políticas insurgentes según los grandes y vertiginosos acontecimientos sociales, económicos e históricos de Venezuela, América Latina y el mundo. Tuvo en su tiempo el coraje de hacer crítica del uso indebido de las armas, así como de repudiar el estalinismo y propugnar, en palabras y hechos, un pensamiento urgente y todavía muy problemático: el del socialismo democrático.

Así lo retrata su amigo Ibsen Martínez. A los pocos días de la muerte de Petkoff, afirmó que había sido un defensor de las libertades democráticas, y un pensador de mucha valentía ante los sucesos políticos de nuestro país. En palabras de Martínez, Petkoff había pronosticado las consecuencias para su partido –el MAS- de haber apoyado a un candidato presidencial militar en 1998 que prometía transformar la “cuarta república” por la “quinta”. De esta advertencia y otras había surgido la frase famosa de Teodoro “los espero en la bajaíta”, siendo así el país testigo de la división del país, en una bajaíta que parece barranco o abismo en este tiempo de luchas en el que es importante leer a Teodoro.

Desde los 14 años, Petkoff construyó su militancia en busca de cambios y progresos ante las injusticias y atropellos que sufrió la sociedad venezolana desde siempre. Se hizo militante del Partido Comunista de Venezuela al igual que su hermano Luben Petkoff, de la mano de Gustavo Machado. El joven Teodoro pasó a ser un perseguido desde sus inicios. En el famoso pacto de Punto Fijo, los partidos de la época: AD, COPEI y URD, dejaron por fuera al Partido Comunista. Aquí el joven pasó de militante a guerrillero, y se convirtió en el jefe del aparato militar del PCV. Fue preso muchas veces, y con el tiempo pasaría de ser guerrillero a hombre de ideas. En una ocasión, se escapó del Hospital Militar en rapel, y en otra fue uno de los protagonistas de la fuga del Cuartel San Carlos, a través de un túnel que había sido cavado desde fuera, a partir del cual el PCV había creado un plan para sacar de la cárcel a tres grandes hombres de la lucha guerrillera: Pompeyo Márquez, Teodoro Petkoff  y Guillermo García Ponce. Petkoff llegó al pabellón donde estaban los otros, dos, y se fugaron.

En pleno apogeo de la Guerra Fría, entre el 20 y el 21 de agosto de 1968, se produjo la invasión a Checoslovaquia con los tanques del Pacto de Varsovia liderados por la Unión Soviética para poner fin a la llamada “Primavera de Praga”. Ante esto, Teodoro Petkoff reaccionó pronunciándose en contra de esta agresión y de Léonid Brézhner, el presidente ruso, el oso rojo de la URSS. Esta fue una de las primeras respuestas contrarias a él, junto con las de otros intelectuales occidentales de la izquierda europea. Brézhner lanzó un furibundo ataque verbal a estos críticos, entre los cuales menciona a Petkoff. Esto produjo una gran crisis política en el PCV, y en la mayor parte de los movimentos de izquierda latinoamericanos. Petkoff había dicho sin tapujos que la izquierda debía ser democrática, y punto.

Ante esta crisis, la disidencia del PCV fundó el partido MAS en 1970. Teodoro, fundador del MAS, se convirtió en un conocedor y crítico de las realidades escondidas detrás de los regímenes totalitarios. En los años 90, apostó por la descentralización, por un cambio de modelo productivo, y se propuso realizar reformas económicas como ministro de planificación del segundo gobierno de Rafael Caldera, quien lo había excarcelado en 1969 debido a la llamada “pacificación”. Así mismo, fue un defensor de la libertad de expresión frente al control de la hegemonía comunicacional siempre impuesta por el sistema de medios desde las altas esferas del poder político en Venezuela.

Petkoff estuvo unos meses al frente del diario El Mundo, el cual tuvo que abandonar por presiones gubernamentales a la Cadena Capriles. Por eso luego fundó el diario Tal Cual, el cual inició una lucha sin cuartel en torno al debate de las ideas, y por ello sufrió demandas injustas desde el seno del poder. Padeció de injurias y asfixia política hasta el final de sus días.

Se dice que Petkoff y Gabriel García Márquez eran amigos cercanos y que cuando éste ganó el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, entregó a Petkoff la totalidad del dinero (unos 100.000 $) como fondo para el MAS.

Por otro lado, y sin ningún disimulo, Petkoff nunca fue simpatizante del Socialismo Bolivariano, a pesar de que el MAS, en 1998, había decidido apoyar a Hugo Chávez. Para Petkoff, era un candidato populista para captar incautos y advenedizos en el plano electoral. Petkoff interpretaba la Revolución Bolivariana como un producto estrictamente venezolano, fruto de sus propias contradicciones, ingenuidades y ambiciones.

Petkoff fue dos veces candidato a la presidencia de la república de Venezuela, y en el año 2015 le fue otorgado en España el premio “Ortega y Gasset” por su “extraordinaria evolución personal que le ha llevado desde sus inicios como guerrillero a convertirse en un símbolo de la resistencia democrática”. Al parecer, no pudo ir a recibir este premio porque tenía prohibida la salida del país, y por ello lo recibió en su lugar el expresidente español Felipe González, su amigo personal.

Finalmente, falleció un 31 de octubre de 2018. Fue siempre considerado un hombre incómodo, inclasificable, que descolocaba la lógica de un país acostumbrado a pensar en “buenos” y “malos”. Es la historia, como tribunal final, quien al final hará su absolución o condena.

Aparte de su obra política y su obra escrita, Teodoro Petkoff deja una fundamental contribución al debate sobre la existencia de la izquierda democrática, aun cuando no pocos han apostado por su muerte y olvido. Por esta razón, he insistido en recordarlo y honrar su legado a través de esta crónica memorable.

Así fue Teodoro: un hombre de ideas visionarias.





Contenido Relacionado