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A MIS HERMANOS Y AMIGOS DE LA GREY CARAQUEÑA por Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo

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por Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo
Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo


Un saludo fraterno, queridos caraqueños, en este 17 de enero de 2023, en el que el Papa Francisco me elige como Arzobispo Metropolitano de Caracas. No me siento extraño, pues nacido y criado en el corazón de la ciudad capital, me ha tocado en los últimos cuatro años y medio estar al frente como Administrador Apostólico.

 

Qué le añade el cambio de título, sino un compromiso mayor y permanente de servicio a esta polifacética ciudad, capital de la república, y centro de irradiación en todos los órdenes para el bien de la nación. Seguir el ejemplo que Caracas dio, es más que una estrofa del himno nacional. Está a la vista que desde el centro vital del país se señala un camino que quiere ser de fraternidad y de bien, de justicia, de libertad, de paz, de progreso para irradiar valores trascendentes que nos hagan más y mejores personas para bien de todos.

 

Comienza un año difícil marcado por la crisis mundial, regional y local que nos llama a la superación de la realidad lacerante que nos paraliza para pasar de la lamentación a la acción liberadora. No nos dejemos robar la esperanza. Necesitamos preguntarnos qué podemos hacer, cuanto más puedo aportar, en qué ámbitos podemos pasar del yo al nosotros, elevando y multiplicando el bien que producimos. No basta hacer el bien hay que hacerlo bien.

 

Desde la especificidad de nuestro ser cristiano, como Iglesia, tenemos que ser constructores de esperanzas, de iniciativas innovadoras para que la fraternidad, la amabilidad, el servicio y respeto a los demás, nos lleve por derroteros de progreso material y espiritual. Los signos de los tiempos son un reto para impregnarlos del amor pleno que nos da el seguimiento a Jesús, su evangelio y sus exigencias. Es un camino que debemos recorrer juntos para que el gozo sea pleno y sintamos el sano orgullo de ser creyentes, discípulos y misioneros del bien.

 

Que el Nazareno de San Pablo, las ricas devociones marianas caraqueñas y la experiencia acumulada en el servicio al prójimo, al más necesitado, nos mueva a ser mejores. Que el Señor nos bendiga.





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