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“El legado de Benedicto XVI” por Padre Edduar Molina Escalona

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“El legado de Benedicto XVI” por Padre Edduar Molina Escalona


El legado del inolvidable Benedicto XVI está marcado por su testimonio de teólogo con luz de santidad, humildad que es capaz de reconocer su debilidad para retirarse y dar paso a un nuevo Pontífice, y una enorme humanidad en cada uno de sus escritos y gestos petrinos que harán trascender su obra en la historia de la Iglesia.

 

Seiscientos años separan la renuncia de Gregorio XII a la Silla de Pedro, en 1415, cuando aquel 11 de febrero de 2013 el Papa Benedicto XVI regaló la gran lección al mundo, vivir apartado del boato y ruido del poder, para entregarse a la oración, el estudio y el silencio, al estilo de la vida oculta del mismo Jesús de Nazaret.

 

Josef Alois Ratzinger había nacido el 16 de abril de 1927 en Marktl am Inn, Alemania, su infancia y juventud estuvieron marcadas por los avatares de la Segunda Guerra Mundial, en las Juventudes Hitlerianas, un ala del Partido Nazi, descubre la lucha por la libertad, en los dolorosos escenarios de la unidad antiaérea y luego en la infantería de la Alemania nazi, unido a su deserción del ejército alemán y su experiencia de prisionero de guerra, le permiten vivir de cerca la vocación cristiana del buen samaritano.

 

En los inicios de la post-guerra, 1946, estudia en la Escuela superior de Filosofía y Teología de Freising y en la universidad de Múnich. Se ordena sacerdote el 29 de junio de 1951, iniciando su ministerio como fecundo profesor de Teología en la que nos mostró la belleza y la verdad de la fe en Cristo Jesús.

 

Mientras enseñaba en la Universidad de Bonn, Ratzinger fue elegido como Asesor Teológico del cardenal Joseph Frings de Colonia, para el Concilio Vaticano II celebrado entre 1962 y 1965. El Concilio muestra las luces para renovar la Iglesia mediante el compromiso de los laicos con el mundo moderno de una manera más constructiva. El aporte de Ratzinger parte de su trabajo de tesis doctoral sobre el concepto de pueblo de Dios en la eclesiología de Agustín de Hipona, en el que argumentó que la teología católica necesitaba desarrollar un “nuevo lenguaje” para hablarle a un mundo cambiante. Tarea que le corresponde a él mismo dirigir como Pastor de la Iglesia Universal.

 

El 25 de marzo de 1977, el Papa Pablo VI lo nombró arzobispo de Múnich y Freising. Teniendo como lema episcopal: "Colaborador de la verdad", misión que vivió a plenitud. Pablo VI lo creó Cardenal, del título presbiteral de Santa María de la Consolación en Tiburtino, en el Consistorio del 27 de junio de ese mismo año. Entre los servicios más notables se le recordará como el celoso guardián del patrimonio de la fe como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, bajo el Papado de Juan Pablo II. El 19 de abril de 2005, el cardenal Ratzinger fue elegido como el número 265 sucesor de San Pedro.

 

A lo largo de nueve fructíferos años de Pontificado el Papa Benedicto nos dejó tres grandes encíclicas: «Deus caritas est» (Dios es amor), sobre el amor y la caridad eclesiástica; “Spe salvi” (Salvados en la esperanza), sobre la esperanza cristiana; y “Caritas in veritate” (Caridad en la verdad), de carácter social.

 

En su “Deus caritas est” busca suscitar en el mundo un renovado dinamismo de compromiso en la respuesta humana al amor divino. Como bien lo señala el mismo Papa alemán, “ser cristiano es, así, comunicar el amor que se nos da, el que nos colma gratuitamente, y como tal nos desborda”.

 

En la “Spe salvi” nos dice el Papa que la salvación "se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino… Quien tiene esperanza vive de otra manera; se le ha dado una vida nueva".

 

En la “Caritas in veritate” (Caridad en la verdad), plantea una nueva reflexión sobre las cuestiones sociales de interés general, al hilo del magisterio precedente de la Iglesia, especialmente de la encíclica Populorum progressio de Pablo VI (1967), de la que celebra el 40 aniversario de su publicación. Benedicto XVI introduce el nuevo documento recordando que la caridad es “la vía maestra de la doctrina social de la Iglesia”. Pero la caridad necesita de la verdad, pues “un cristianismo de caridad sin verdad se puede confundir fácilmente con una reserva de buenos sentimientos, provechosos para la convivencia social, pero marginales”. La caridad en la verdad es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de la persona y de la humanidad. Solo con la caridad, iluminada por la razón y por la fe, es posible alcanzar objetivos de desarrollo dotados de valor humano.

 

Llenos de gratitud hacia este “humilde obrero de la viña del Señor”, que partió a la casa del Padre el 31 de diciembre de 2022, a sus 95 años de edad, en el Monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano, elevamos una oración agradecida y una súplica confiada a Dios Padre, para que tenga parte en la asamblea de los justos nuestro buen Padre y Pastor Benedicto XVI.

 

Culmino con una de sus célebres frases pronunciadas durante su visita a España con motivo de la JMJ: "Queridos amigos, que ninguna adversidad los paralice. No tengan miedo al mundo, ni al futuro, ni a nuestra debilidad. El Señor nos ha otorgado vivir en este momento de la historia, para que gracias a nuestra fe siga resonando su Nombre en toda la tierra”.

 

Mérida, 22 de enero de 2023.





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