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A 81 años de la operación nazi en Paraguaná por Orlando Oberto Urbina

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El Monagas, buque petrolero venezolano hundido en 1942 por submarinos alemanes.


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Escribo esta crónica para que el pueblo recuerde aquella gesta ocurrida hace unos 81 años; aquella batalla que tomó por sorpresa las playas de Paraguaná y principalmente el Golfo de Venezuela, Punta de Macolla; y tal vez a San José, a la Virgen del Valle y a las ánimas de Guasare, que son nuestros protectores de los pescadores y habitantes del cabo San Román, Punta Tumatey, Piedras Negras, las Cumaraguas y toda la parroquia El Vínculo y Punto Fijo. Ellos mismos seguramente protegieron a nuestros habitantes de esos nazis que ya fijaban su mirada en el Caribe a través de la Kriegsmarine de Alemania.

Seguramente no había luna llena, y el mar se puso más oscuro. Ya casi amanecía, y eran las 02:44 horas de la madrugada del 16 de Febrero de 1942, hora a la cual despertó toda su población, pues una estruendosa explosión se sintió proveniente del mar Caribe. En aquellos años, el Urdaneta era el único buque de la Armada Venezolana que se encontraba en el área de ataque. Era el cañonero General Urdaneta, el cual se encontraba fondeado frente a lo que hoy se llama Puerto de Guaranao, en Carirubana, Capital de Punto Fijo.

A 81 años de la operación nazi “Westindien” (u operación Neuland para los alemanes), lo que fue una operación militar de los submarinos alemanes en el Mar Caribe de aquel 16 de febrero de 1942, tenía como objetivo destruir los buques cargados de petróleo venezolano que llegaban a las refinerías de Aruba, Curazao y Trinidad, y de esa manera cortar el suministro de combustible a Canadá, Estados Unidos, y el Reino Unido. Dicha operación llamada Neuland; fueron los ataques de submarinos alemanes en aguas venezolanas durante la Segunda Guerra Mundial, así lo señala en un trabajo de  investigación histórica Luis Farage Dangel.

En esa madrugada tranquila fueron sorprendidos por submarinos nazis. De los varios cargueros petroleros venezolanos (Monagas, San Nicolás, Tía Juana, Pedernales, San Rafael, Orajenstad y Arkansas), se señala que los primeros tres fueron torpedeados. Dichos tanqueros se dirigían a la refinería de Aruba donde se refinaba el petróleo venezolano. También se cuenta que, desde la orilla, se veían los tanqueros en llamas y el desespero de familias sin saber qué pasaba en nuestras costas de Falcón. Además, en algunos apuntes se mencionan unos 47 marinos fallecidos entre ingleses, griegos, chinos, noruegos y venezolanos.

El 31 de Diciembre del  año 1941, Venezuela había roto relaciones con las potencias del eje Roma-Berlín-Tokio. Para ese entonces, el presidente era Isaías Medina Angarita, quien además tenía un parentesco muy cercano con Falcón, y particularmente con Paraguaná, ya que su padre era oriundo de esta tierra. El general José Rosendo Medina había sido presidente del Táchira, y conoció a Alejandrina Angarita García, la progenitora de Isaías. El general Rosendo Medina era oriundo de Buena Vista; allí iban siempre de vacaciones: a su casa natal. Rosendo Medina fue un hombre que peleó y defendió la ciudad de San Cristóbal contra la invasión del político y médico venezolano, general Carlos Rangel Garbiras, quien invadió Venezuela el 25 de julio de 1901 por la frontera del estado Táchira con seis mil soldados colombianos. Gabiras fue derrotado en las calles de San Cristóbal con valentía gracias a las fuerzas del gobierno del general Cipriano Castro, comandadas por el valiente paraguanero, el general José Rosendo Medina. Al marcharse los soldados del general Carlos Rangel Garbiras, dejaron un francotirador para darle muerte al general Rosendo Medina. Así fue: cuando Medina pasó revista en su puesto de batalla, allí murió con las botas puestas. 

Nuestro siempre recordado amigo y cronista ya fallecido de Paraguaná, Alí Brett Martínez, reseñaba en su libro Aquella Paraguaná todo lo que ocurrió cuando se antojaron los nazis de atacar nuestros buques de carga, y  Venezuela solo contaba con dos barcos de guerra. Uno de ellos, el “General Urdaneta”, era comandado por un joven teniente de navío, quién además poseía un nombre germánico.

Se trataba de Wolfang Larrazábal Ugueto, oriundo de Carúpano, estado Sucre, y quien 16 años después de ocurrir estos hechos, en enero de 1958, presidiría la Junta Provisional de Gobierno tras el derrocamiento del General Marcos Pérez Jiménez.

Los que han estudiado el mencionado conflicto internacional señalan que durante los 10 meses subsiguientes al ataque nazi, el transporte de crudo desde Maracaibo a Aruba se redujo de 550.000 barriles diarios de petróleo a 150.000 barriles diarios de petróleo. En las refinerías de Aruba y Curazao se redujo la producción de combustible refinado de 228 mil barriles diarios a 143 mil barriles de petróleo por la interrupción del tráfico marítimo. Y, acerca de dicho ataque, apenas se han hallado reseñas del ataque al buque petrolero Monagas en el golfo de Venezuela, en la madrugada de aquel 16 de febrero de 1942, por la acción de un submarino alemán a pocas millas de Punta de Macolla en la Península de Paraguaná, estado Falcón.

También se plantea la interrogante sobre el ejercicio y control de la soberanía marítima del estado venezolano sobre aguas durante el período 1942-1944. En ese entonces Venezuela planteó una situación de una particular “neutralidad” y condición de “no beligerante” ante el conflicto bélico de la Segunda Guerra Mundial. En ese entonces, la industria petrolera se vio afectada significativamente entre febrero de 1942 y enero de 1943, ya que se produjo un efecto psicológico en los armadores independientes que se negaron a navegar sin protección de buques escoltas, suspendiendo o retardando los zarpes de los tanqueros.

Por otra parte, los venezolanos actualmente conocen muy poco sobre este episodio en el que los nazis incursionaron en nuestro mar con submarinos para atacar cargueros venezolanos y refinerías. Se dice que fue una de las campañas navales más importantes de los últimos 81 años. Durante esos años, miles de hombres de armas y de mar de distintas nacionalidades protagonizaron hechos de heroísmo y sacrificio que hoy no son recordados. Por lo que es importante recuperar y estudiar ese patrimonio arqueológico submarino en costas venezolanas, que no ha sido precisado ni abordado.

Venezuela jugó un papel preponderante en la estrategia geoeconómica para las fuerzas del Eje, en especial para Alemania, por el suministro a los aliados de petróleo y caucho. Dentro del área caribeña fueron hundidos 8 submarinos alemanes, 2 de ellos en aguas venezolanas, y el 34% del total de los buques aliados hundidos durante la batalla del atlántico fue el escenario del Caribe. En aquella confrontación se indica que fueron hundidos cerca de 400 barcos comerciales y otros 56 fueron averiados, de los cuales 69 fueron atacados o hundidos en mar venezolano.

El “Urdaneta” rescató de las aguas aquella madrugada al mayordomo del “Monagas” Pablo Canas, y a su contramaestre Nolasco Zea, quienes fueron subidos a bordo y llevados al Terminal de Las Piedras. En dicho ataque perdieron la vida el capitán de línea del buque, el inglés Walter J. Bushell y once tripulantes, tres de ellos venezolanos. El capitán de bandera, el margariteño Luís Marcano Gutiérrez sobrevivió al ataque, sufriendo heridas y quemaduras de consideración. Según los testimonios de sobrevivientes del “Monagas”, el marinero venezolano Lázaro Colina murió ahogado, y Pedro Tenia pereció al haber sido arrastrado por las própelas del buque.

El timonel Lázaro Leydenz murió instantáneamente a causa del impacto del primer torpedo que explotó a la altura de la timonera del tanquero. Además, fue hundido uno de los submarinos nazis, el U-502, capitaneado por el teniente de navío Jurgen Von Rosenstiel.

“El Heraldo” hablaba de los marinos como hombres de hierro, ya que carecían de armas para atacar submarinos, y sin embargo llegaron a rescatar sobrevivientes a pesar que arriesgaban su vida en esa oscura madrugada iluminada solo por las llamas de los tanqueros torpedeados. Por otro lado, el periódico “El Universal”, reseñó los ataques; pero lo hizo el miércoles 18, ya que era carnaval y no hubo edición, por lo cual le dedicaron la portada, 4 páginas internas y su editorial.

Los submarinos nazis que causaron tanto daño aquella madrugada de 1942 fueron hundidos con toda su tripulación completa.

Escribo esta crónica en memoria de esos valientes marineros que cuando veían la mar suspiraban, y para los cuales aún no hay un monumento en remembranza de su heroísmo en Paraguaná. Ellos vieron las atrocidades de los nazis en su afán de apropiarse del mundo.

 Para la presente edición consultamos a Tomás Mariño Blanco y su artículo La armada de Venezuela durante la Segunda Guerra Mundial (1942). Revista de la Armada nro 35. Caracas; y a Alí Brett Martínez y su obra Aquella Paraguaná, Fondo Editorial Alí Brett Martínez/ Fundación Amigos de la Cultura de Paraguaná. 1988.





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