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Cómo y quienes podrían construir un pacto de unidad por Alex Vallenilla

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Cómo y quienes podrían construir un pacto de unidad por Alex Vallenilla


Desde 2015, cuando la oposición conquistó la Asamblea Nacional, la división de los factores opositores se acentuó, al dividir criterios de como producir un cambio de gobierno. Para ese momento, la oposición ya estaba dividida, venía de la dicotomía de “calle o voto”. Los factores de visión radical, fueron derrotados, en vista de que una rebelión, que fue lanzada en 2014, como una reacción popular, no consiguió eco en las fuerzas militares.

 

Los principales dirigentes se encerraron en un laberinto. Todos decían tener la solución de producir el cambio de gobierno, pero cada uno con una dirección distinta. A dar cuenta, Ramos Allup habló de una enmienda constitucional, Capriles de un referéndum, Rosales de diálogo, Falcón de elecciones, López de una constituyente, Machado de la “fuerza” o las calles. Al final terminaron divididos.

 

No hay empatía

Es posible que esta oposición se recomponga, pero es una labor titánica y de mucho cuido. Primero, porque entre todos esos factores, no hay compromisos. No hay capacidad de alcanzar acuerdos y cumplirlos, no hay empatía, ni confianza y ahora, para muchos, tras el evento de Monómeros, su situación ha empeorado. Hasta ahora, el gobierno de Maduro se entiende con esos factores, bajo el “Dilema del Prisionero”. Por lo que hay una oposición suma cero, cuyos actores juegan ganar-perder y no ganar-ganar.

 

Aunque ante el mundo se muestre una mesa de diálogos en México, cada factor tiene sus conversaciones con Miraflores. Cada cual aparte, bajo sus criterios e intereses. No hay un bloque como tal que se mueva bajo un criterio de acuerdos, que sean respetados. De esa manera, resulta muy complejo para los opositores, concretar un cambio de gobierno.

 

El mensaje de los pejoteros

En las últimas semanas, hay movimientos interesantes. Acaba de ocurrir una elección de cuadros en Primero Justicia. Los comités municipales de ese partido, eligieron a su candidato a medirse en unas elecciones de la oposición. El resultado fue interesante. En el espectro del perfil político de los que participaron de PJ, hubo tres figuras. Carlos Ocariz, Henrique Capriles y Juan Pablo Guanipa.

 

Lo que pasó en PJ, es un mensaje que, en muchos sectores de la sociedad y políticos, tal vez están subestimando o ignorando. A ver. Carlos Ocariz es un político visto con un discurso muy suave ante el chavismo-madurismo. Henrique Capriles, está visto como un moderado, en cambio, Juan Pablo Guanipa, es de perfil más radical. Los pejoteros, dieron un veredicto contundente, de cuál debe ser uno de los atributos de un potencial candidato presidencial. Ni tan blando, ni tan duro contra el oficialismo. Si no de visión conciliadora y capaz de construir un proceso de transición.

 

Ese es un mensaje para toda la oposición.

 

Los que estuvieron cerca de producir un cambio

Desde que la oposición enfrenta en distintos terrenos al chavismo-madurismo, surgieron líderes como Manuel Rosales, Henrique Capriles y Juan Guaidó. También en un plano secundario, Henry Ramos Allup, Leopoldo López, este acompañado por María Corina Machado, en el evento “La Salida”.

 

¿Quiénes han estado más cerca y tuvieron más apoyo?

 

Henrique Capriles es el que más cerca de alcanzar el poder ha estado. Se midió con Chávez, y produjo un movimiento nacional importante. En la elección con Nicolás Maduro, Capriles no estuvo lejos de la meta. Aunque haya críticas de todo tipo, Capriles conserva un valioso apoyo todavía. En segundo lugar, Juan Guaidó, si bien no estuvo tan cerca, condujo un proceso que lo puso en segundo lugar, que generó expectativas entre los opositores, de lograr un cambio, aunque no por la vía electoral. Manuel Rosales, es el tercer dirigente que tiene mayor conexión, sobre todo en el territorio zuliano, en su momento enfrentó electoralmente a Hugo Chávez. Leopoldo López, Antonio Ledezma y María Corina Machado, con “La Salida”, estuvieron muy lejos de alguna posibilidad. Ramos Allup, siendo presidente de la AN, estuvo muy lejos de producir algún cambio.

 

Toda la oposición con sus variedades

En el caso de los tres primeros, hay aspectos interesantes que pudieran tomarse como las bases para producir una unidad opositora, bajo un acuerdo o pacto político, que sea respetado por cada parte. Nada de asuntos románticos o emocionales, se trata de política. Son los dirigentes que, con todos los errores y defectos que se señalen, retaron al chavismo-madurismo, pero que no lograron el poder, porque los acuerdos previos internos, no fueron respetados. Por eso, una vez Capriles dijo que no se reunía más con Henry Ramos. Vimos como el G3, aceptó defenestrar a Guaidó de la “presidencia interina”. Igual como cuando Guaidó, sorprendió a todos, al juramentarse como “presidente interino”, cuando 24 horas antes, les había dicho que no haría eso.

 

Allí está el problema. Es una oposición sin coordinación, sin planes y con actores, que bajo el “dilema del prisionero”, se autodestruye. Ese es el diagnóstico.

 

Otro punto interesante es el perfil que los electores tienen de esos tres dirigentes. Manuel Rosales es visto como un dirigente con un discurso muy suave frente al chavismo-madurismo. Henrique Capriles, con un discurso moderado. Juan Guaidó, con un discurso radical, mucho menos que el de María Corina Machado, pero está en ese espectro. Esto qué significa, que una hipotética unidad de estos tres factores, reconfiguraría a la oposición, de todas las visiones. Allí estarían juntos los de visión conciliadora y de acercamiento, con los de discurso moderado y de negociación, además de los que tienen una visión radical o de postura fuerte. Es decir, todo el espectro opositor.

 

¿Hay manera y tiempo de construir un nuevo pacto?

Una unidad o un pacto político, partiendo de esas tres figuras, sería de enorme peso, que indudablemente atraería al resto. Pondría en serias dificultades al oficialismo y no habría posibilidad para otro candidato que quisiera plantear divisiones. Pero, ¿Están estos dirigentes políticos, a la altura del momento, de ser serios, comprometidos y empujar juntos en una misma dirección? El tiempo lo dirá. Pronto se sabrá si hay madurez política. El resto, que también juega un papel preponderante. ¿Tendría la capacidad de sumarse a lo que sería el acuerdo principal o lo bombardearía? El tiempo dirá eso.

 

Al menos hay un avance, y es que todos aceptan, que el cambio solamente se podrá gestar políticamente. Aunque esto, todavía no es decisorio, porque para algunos, están reduciendo la salida política a lo meramente electoral y eso no es suficiente.

 

No solamente tienen que construir un pacto para ganar las elecciones. Es que un hipotético cónclave de este tipo, debe decirle al país, cómo va a ser la transición. Qué se va a hacer con el chavismo-madurismo. Qué incentivos hay para que los oficialistas, de ser derrotados en las urnas, entreguen el poder y garanticen una transición en paz, de cara a reconstruir a Venezuela.

 

El reciente repunte de Machado

En las últimas semanas, la figura de María Corina Machado, tiene una relevancia importante. Aunque es de visión más radical que los otros factores, su discurso plantea que se medirá en elecciones. Machado regresó a la política y es que el mensaje participar en elecciones, es lo que, de alguna manera, la ha sacado de los bajos puntos que ha tenido en tiempos anteriores. Aunque pone algunas condiciones, el solo hecho de hablar de participar en elecciones, hace que los sectores que apoyan una solución política, se le acerquen. Chávez lo intentó por la fuerza y no pudo, lo logró con los votos, por la vía política. Lo que ocurrió en PJ, recientemente, es un mensaje que es para todos los dirigentes, solamente con los radicales no lo logrará ninguno.

 

Si Machado quiere ser presidenta en 2024, va a necesitar de los moderados y hasta de los de discursos suaves. Mientras los siga llamando colaboracionistas, vendidos o traidores, sus números no crecerán más.

 

LA GRÁFICA: Los suaves, los moderados y los radicales

El espectro del perfil de los políticos de la oposición, se basa esencialmente en tres visiones. Los de discurso suave, los de discurso moderado a suave, los moderados, los de discurso moderado a radical y los de discurso radical. Al hacer un sondeo para ver como las personas perciben el discurso de los dirigentes en la tabla adjunta, se puede ver quienes tienen tales posiciones. Se pueden ver los extremos, ante el chavismo-madurismo, y los que están en una visión equilibrada, en la gráfica adjunta.

 

*Nos leemos la próxima semana*





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