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Antzoulatos por Carlos Guillermo Cárdenas

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Antzoulatos por Carlos Guillermo Cárdenas


Con dolor se recibe el deceso de George Antzoulatos, destacado hombre de las ciencias y del mundo oftalmológico venezolano y latinoamericano.  Que incursionó desde muy temprano, cuando aún estudiaba la secundaria en ese mundo fascinante de ese órgano que nos permite la visión, el ojo. 
 
George merece una exégesis, pues quise escribirle desde hace unos meses pero el viaje a la eternidad se adelantó. Siempre le admiré su disciplina y constancia en el diario quehacer de la medicina. Nunca desmayó en esa dirección, pues sabía que la constancia y la perseverancia le eran fundamental para alcanzar los éxitos que fraguó como médico.
 
Lo recuerdo impoluto en su traje de estudiante cuando estudiamos medicina, él unos semestres antes. De caminar pausado, siempre recto como aquel arból que no se doblega, ejerció la preparaduría de varias asignaturas, anatomía humana, histología y fisiología. Fuí su alumno en ellas. 
 
Siempre llevó la fibra de profesor en sus entrañas. Su afán de enseñar y trasmitir el conocimiento le eran propio de sus regia personalidad. Lo recuerdo cuando me practicó la primera cirugía de córnea, la llamada queratotomía radial, la explicaciòn del por qué era un recurso terapéutico útil para corregir la visión. Corregí mi visión 20 20. Luego con la aparición de hipermetropía, me realizó la correción con la técnica Laser, procedimiento distinto al anterior pues se trabaja directamente sobre el estroma de la córnea. De nuevo la explicación de la técnica fue magistral. El primer paciente operado por George Antozoulatos con esta técnica fue su cuñada la querida profesora Elda Oquendo, yo fue el segundo. 
 
Permítanme ustedes otra anécdota que no puedo olvidar. Cuando regresé de mi entrenamiento en hemodinamia en el Texas Heart Institute, Houston Texas, George me propuso la creación de un Instituto Cardio-Oftalmológico en la ciudad de Mérida. En esa dirección se dieron algunos pasos preliminares, como el diseño del proyecto arquitectónico que realizó el arquitecto Omar González González y la adquisición del terreno en la Urbanización Pompeya de Mérida. La oposición de los vecinos para el desarrollo de una clínica en el sector no permitió continuarlo. Ese proyecto Cardio-Oftalmológico que hubiese sido una magnífica solución para pacientes enfermos del corazón y ojos, feneció.
 
De los muchos viajes que realicé al Núcleo Universitario del Táchira y al Hospital Central de San Cristóbal como autoridad rectoral, el encuentro con George Antzoulatos fue habitual. Tantos temas que abordamos, tantos tópicos que enfocamos, conocí desde cerca sus proyectos y preocupaciones, sus desvelos y angustias que no eran usuales, pues su temperamento optimista y de Fe fue lo que lo acompañó a en su trayecto vital. 
 
La oftalmologia venezolana pierde un valor que la impulsó y la colocó en los mejores y mas altos estandares. Queda el inmenso legado a sus alumnos de pre y postgrado. A sus hijos, dos siguieron el camino de la oftalmología, Beatriz y George Luìs. George Miguel tomó otros caminos.
 
Si bien es cierto que George fue un médico destacadísimo, un ofalmólogo de muchos quilates en el camino de la especialidad, un estudioso de las ciencias médicas y del ambiente, fue fundamentalmente un ciudadano ejemplar y recto y un padre de familia que la puso en el primer plano que un padre puede colocar a sus hijos y esposa, nuestra siempre recordada desde los dias del Liceo Libertador, Lourdes Oquendo. 
 
Nunca escatimó esfuerzos por ofrecer lo mejor de su talento y conocimentos a los estudiantes de medicina, a sus pacientes y a sus hijos, el mejor tesoro del padre.
 
Al pronunciar estas cortas palabras que delego en --------por mi imposibilidad de estar presente en estas honrras fúnebres de despedida al amigo, al colega, al médico ejemplar, sumo mi sentimiento mas profundo de condolencia y afecto para Lourdes, Beatriz, George Luis y George Miguel y a Elda nuestra querida colega profesora universitaria.
 
Paz a su alma.
 
Mérida, 24 de mayo de 2024




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