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FVM: El año escolar en Venezuela termina con niños sin competencias y 80 % de deserción docente

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FVM: El año escolar en Venezuela termina con niños sin competencias y 80 % de deserción docente


En las escuelas públicas de Venezuela cada vez menos niños y adolescentes cuentan con las competencias mínimas para avanzar en el sistema escolar y más docentes abandonan las aulas para dedicarse a oficios u actividades que les generen mayores ingresos en medio de la crisis, advirtió la Federación Venezolana de Maestros (FVM).

Para junio de 2024 falta un 80 % de maestros en el país, señaló Leyla Escobar, secretaria general de la organización. Representa un aumento acelerado del déficit de profesionales en los centros educativos: tan solo en enero de este año la deserción de educadores se calculó en 75 %, de acuerdo con la presidenta de la FVM, Carmen Teresa Márquez.

«No está el profesor, no está porque abandonó, porque emigró. Se mantiene el aumento, no baja. Lo triste es que vas al Instituto Pedagógico (UPEL) y ves salones con dos estudiantes. No hay relevo, no hay egresados. Los intentos del gobiernos para suplir las faltas no dieron resultados», dijo Escobar a Efecto Cocuyo en entrevista telefónica, el 6 de junio de 2024.

Recordó que los profesores no ganan más de 30 dólares de salario mensuales. En su caso (docente de nivel seis con 43 años de servicio), percibe quincenalmente 360 bolívares equivalentes a 9,8 dólares al cambio del Banco Central de Venezuela (BCV).

«Tenemos un contrato colectivo que lleva tres años vencido, a pesar de los intentos de las centrales sindicales de sentarnos en una mesa de discusión. Se suprimieron beneficios y primas. El docente perdió aproximadamente un 172 % de la asignación global que recibía producto de su sueldo», apuntó sobre el tema el profesor William Figueroa, secretario de Finanzas de la FVM.

Hasta dónde llega el declive

Escobar también alertó que los estudiantes siguen sin adquirir los conocimientos requeridos para pasar de grado o nivel y que la situación es cada vez más crítica. A la falta de capacidades se le une la desesperanza y la incertidumbre por el futuro, algo que afecta especialmente a los jóvenes que recién se gradúan de bachillerato.

La profesora recordó que la baja calidad de la educación venezolana actual impacta directamente en los niveles de desigualdad social y el incremento de la pobreza. En el presente los niños provenientes de familias de bajos recursos son quienes estudian en las peores condiciones.

Desde que se implementó el horario mosaico, que hoy se registra en el 80 % de los planteles del país, la situación se ha agudizado. En este sistema, los docentes imparten clases entre uno y tres días a la semana, porque el resto se dedican a otros empleos que les permitan ganar dinero adicional.

Así, los niños pierden jornadas completas de estudio. El panorama empeora en el interior del país, donde los servicios públicos como el agua o la luz fallan constantemente e interrumpen aún más el período académico.

Escobar aseguró que para 2024 hay estudiantes que reciben solo 15 horas de clases al mes, mientras que legalmente deben tener entre 30 y 35 horas de clases semanales.

«Hay mucha frustración en el joven que egresa de bachillerato, que sabe que hay materias que no vio nunca, que no tiene las competencias, el nivel o los recursos para entrar a la universidad y los que logran entrar, en universidades que flexibilizaron sus procesos, se frustran más. La situación país los está empujando al trabajo o la frontera», afirmó Escobar.

Además de ello, el profesor Figueroa expresó preocupación por el estado de la infraestructura de las instituciones del territorio nacional.

«Tenemos preocupación por el deterioro constante de las instalaciones educativas, donde prácticamente nada funciona. El programa de alimentación realmente lo que da es un paliativo. Lo que tiene que ver con la alimentación del niño no se está cumpliendo. Aquí hay que invertir en la educación y eso no se está haciendo», explicó Figueroa.

Debe participar todos los sectores

El año escolar en Venezuela acaba oficialmente en julio de 2024 y los reportes indican que ninguna de las exigencias realizadas por la federación u otras organizaciones han sido abordadas hasta la fecha.

Escobar y Figueroa señalaron que la emergencia educativa no puede permanecer ignorada por el Estado y que se requiere de la participación de varios sectores para poder recuperar el sistema completo.

Es una propuesta que ya han realizado universidades y organizaciones: unir esfuerzos entre las escuelas, las familias, la sociedad civil y la empresa privada para comenzar a atender una crisis que empeora con las semanas.

«No quisiera pensar que esto va a seguir con la misma dinámica y la misma política. Este es un deterioro sostenido que va en crecimiento. Si no se atiende, nuestro futuro cercano va a ser desastroso. La educación es la palanca que mueve el desarrollo de un país. Si no tenemos gente formada, ¿con quién vamos a levantar nosotros este país?», puntualizó la secretaria general de la FVM.

Efecto Cocuyo





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