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El fraile capuchino que está revolucionando las redes sociales en el mundo es maracucho

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Luis Antonio Salazar es el párroco de la populosa Iglesia La Chiquinquirá de La Florida en Caracas.



Es joven, influencer… y sacerdote. Se convirtió en fraile capuchino desde su ingreso en la orden hace 15 años. Y revoluciona las redes sociales desde 2018, cuando decidió comenzar a evangelizar a través de las redes sociales, donde sus contenidos se hacen rápidamente virales.


A sus 34 años de edad, Luis Antonio Salazar es el párroco de la populosa Iglesia La Chiquinquirá de La Florida en Caracas. Es un producto eminentemente zuliano. Y de humildad no se va a morir este simpático sacerdote que no pierde un segundo para bromear y arrancar con su buen humor “de maracucho”.


Se formó en la Juventud Franciscana (Jufra), que más tarde cambiaría su destino. Pues aunque no consideraba la opción de hacer capuchino, una convivencia le enamoró más que su novia, y le llevó a llenar con Dios el vacío que “sentía en mi corazón”.


Mi marca es vivir el Evangelio. En 1 minuto te lo explico y te lo aplico”, sostiene al abundar que alcanza un engagement total en los jóvenes (conexión afectiva con la audiencia, que se mide con las reacciones a los contenidos en plataformas digitales) particularmente elevado. “Logramos captar la atención de los muchachos porque entienden en 1 minuto lo que se puede tomar mucho más tiempo en la Iglesia”.


¿Pero y no es hacerle competencia justamente a la visita al templo?


No. Porque usted tiene que ir a la Misa obligado. El Cuerpo de Cristo todavía no viene en digital.



¿Ha recibido reclamos por su forma de evangelizar?


Sí hay un pequeño grupo que no se siente identificado. Pero tanto el obispo como mis autoridades religiosas me apoyan. Aunque sí es verdad que hay quien lo considera “chimbo” o “superficial”.


Igual, se les respeta… Pues, “no todo el mundo tiene buenos gustos”, bromea entre sonrisas.



¿Qué les dice “Flash 7.0” a quienes especulan con la posibilidad de una confesión vía telefónica?


Que no…. Porque, si me roban el celular, la gente se entera.



Lo mejor de evangelizar por este medio…


Salir de las fronteras de Venezuela y que la gente lo agradezca.


Abundan los mensajes: me ayudaste, me iluminaste.


El feedback, la interacción, es lo que más me ha gustado.



Algo que le haya dolido mucho.


Ver comer a una persona en la basura. Resultó ser una embarazada. Tuve que irme a llorar.



¿Es cierto que fue a terapia?


Sí. Caí profundo y terminé yendo a un un terapeuta que me ayudó a sanar eso…


Soy un ser humano que ayuda a otro ser humano. Y tengo que estar sano para poder ayudar. Drenar con Dios… y con el terapeuta, para poder seguir ayudando a la gente con entusiasmo, alegría y una sonrisa.



Pero hay también anécdotas bonitas…


Sí, claro. Una persona me escribió de Alemania y otra de Hong Kong, agradeciendo. Llegar a esos lugares fue algo sorprendente. La persona de Alemania es un venezolano y me comentaba que allá a los curas no les entiende tan rápido. Es bonito ser de ayuda.


Pero me falta llegar a África…



Su mensaje a los jóvenes


No son el futuro sino el presente. Y como presente son un regalo. Son el presente de Dios para toda Venezuela.



A los no tan jóvenes


Tienen una gran responsabilidad de sacar este país adelante. Aprendan todo lo que puedan. Para lo que se quedan: gracias por apostar a esta tierra de gracia.



¿Por qué?


Porque es así y no de hay otro.



¿Su temor?


Que los venezolanos se adapten y no busquen algo mejor.



¿Su esperanza?


Saber que Dios puede hacer cualquier cosa y el bien “for ever and ever” triunfa sobre el mal.



La frase más maracucha:


¡Mollejación!



¿Cómo es eso?


Es como un asombro pero extremadamente asombroso…



¿Es verdad que usted fue modelo?


No



¿Entonces es cuento lo de la belleza?


No, sí es verdad.


Participé en un concurso de belleza de “Chico Zulia”, y recibí la banda de “Chico Mara”.


Pero me retiré porque quisieron usar mi imagen arbitrariamente.



¿Estaba cuando eso en proceso religioso?


No, no estaba en proceso religioso. Tenía 17 años. Yo entré a la orden en los 18.


Salí de bachillerato en julio de 2002.


Querían usar mi imagen y no estuve de acuerdo; así que me retiré.


De allí salían cupos para el Mister Venezuela, le dan tres cupos: Costa Oriental, Península Guajira y Chico Zulia.



Zuliano, maracucho o maravino.


Maracucho…



¿Algún otro contacto con el mundo del espectáculo?


Participé en el reality “Hasta el límite”, de Venevisión, en diciembre 2002. Pero sólo dos semanas.




¿Se fue o lo botaron?


Bueno, perdí.


Una semana de supervivencia. Y una después como coanimador porque me llamaron.



Un plato que extraña de Zulia


Las agüitas de sapo.



¿Qué es eso?


¿No lo sabes! ¡No has vivido.


Es una arepa de maíz pelado frito. Se abre, se rellena con pernil al horno, quesito cuadrado frito de palmita… de la zona Sur del lago. La arepa queda como durita porque es frita, pero se le echa encima el caldo del pernil que libera cuando se está guisando.


Te dejo porque ¡me dio hambre!

ESPECIAL GV







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