Mérida, Marzo Jueves 05, 2026, 07:50 am
Rubén Darío Villafraz
@rubenvillafraz
El pasado Martes de Carnaval, con el cierre de la
Feria del Sol de este año, igualmente entraba en receso gran parte de la
actividad taurina por ruedos del país. Uno que otro festejo se ha venido
llevando a cabo, pero sin la estridencia que no hace poco hacia que por ejemplo
se desplazase aficionados de extremo a extremo del país. La situación cada día
más complicada ha hecho que literalmente la temporada nacional haya quedado
desintegrada, y lo que una vez era un amplio circuito de ferias por el llano,
centro y occidente del país, hoy es puro recuerdos, que se avivan por aficionados
prácticos que vienen “matando el gusanillo” en festejos menores que no dejan de
ser eso, menores.
Táriba vino ser el Portón Taurino de los Andes
venezolanos. Fue cita donde el amplio toro cunero marcó una época donde
novilleros locales como los Ramos, Pino, Colombo, se torearon gran parte de su
historia más prolífica. Fue un sueño logrado que en 1996 se inaugurara su
Coliseo, el cual actualmente lleva el merecido epónimo de Hugo Domingo Molina.
Vino el declive y con ello el interés por recuperar una plaza que incluso se ha
apostado por rescatarla estando tan cerca de numerosa afición entendida.
Este año se apuesta por un curioso cartel. Dos toreros mexicanos hacen el paseíllo, uno de estos tomando alternativa. Y para ello la ocasión para que un torero tovareño marginado por las empresas actuales, radicado en Madrid, se juegue su valiosa apuesta por entrar en mejores ferias y carteles. Sus nombres son el del espada queretano Rodrigo cepeda “El Breco” quien le estará dando la alternativa al zacatecano Jorge Delijorge, ante el testimonio del espada tovareño Curro Ramírez. Los toros, del hierro yaracuyano de Campolargo.
Supone este festejo el volver darle vida taurina a la pintoresca ciudad dormitorio de Táriba. Tradición e historia tiene en su haber, a la espera que la afición, y en especial ese verdadero aficionado, apoye la propuesta que hace un grupo de taurinos en momentos donde lo que más necesita el toreo nacional es la incondicional presencia en la plaza de quienes dicen ser amantes a este bello rito.