Mérida, Septiembre Lunes 27, 2021, 03:01 pm

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Covid-19, salud y economía por Sadcidi Zerpa de Hurtado

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Sadcidi Zerpa de Hurtado



Desde el inicio de la pandemia del covid-19, las respuestas que han dado los gobiernos a la crisis sanitaria y económica se han centrado en una elección entre salvar vidas o actividades productivas. Esto debido a que los recursos gubernamentales utilizados para la salud pueden emplearse únicamente para la reducción del número de muertes y de personas contagiadas por coronavirus, sin ninguna posibilidad para ser empleados en la reactivación de la actividad económica. En este orden, las pérdidas de empleo, la reducción del consumo y la inversión, además de la contracción del Producto Interno Bruto (PIB), han forzado a muchos países a retornar a la normalidad antes de contener la propagación del virus.


En este orden, muchas economías actuaron rápido y de manera firme para contener los brotes, desarrollando salvaguardas para una reapertura cautelosa, por etapas y fiscalizando la evolución del número de infectados, fallecidos, así como monitoreando los resultados de la economía. Desde entonces, se ha avanzado hacia restricciones focalizadas, más cortas y con objetivos geográficos más claros, con oportunas y exhaustivas pruebas, además de la implementación de sistemas obligatorios de rastreo/registro de la población. De igual forma se han implementado medidas obligatorias de protección personal, como guías de distanciamiento social, máscaras, tapabocas, controles de temperatura, estaciones de desinfección, y mensajes persistentes de salud pública para mantener la vigilancia.


Todas estas medidas representan intervenciones de salud pública bajo un nuevo esquema, donde es posible reducir los costos de oportunidad de los recursos utilizados. Esto debido a que la acción pública se focaliza, se concentra en cierres concretos y pequeñas restricciones para evitar el surgimiento de brotes importantes en el número de contagiados, y las interrupciones generales de la actividad económica que ponen en peligro la confianza de las empresas y los consumidores. Esta nueva forma que está tomando la gestión pública de la pandemia minimiza la disyuntiva salud – economía, reduciendo el costo de los fondos a utilizar e incrementando los beneficios recibidos por el conjunto de la sociedad.


Y aunque la focalización de restricciones puede generar preocupaciones sobre la libertad y la privacidad de los grupos de la sociedad cuya movilidad se ve afectada, el diseño de medidas efectivas de compensación, así como una adecuada interacción entre gobierno y sociedad civil, mitigará los efectos generados.


En este sentido, para dar lugar a esta nueva normalidad, los países deben deshacerse del marco contraproducente de salud versus economía y buscar los nuevos enfoques que fomenten economías saludables. La época de cuarentena general ha finalizado, volver a ella e intentar mantenerla por mucho tiempo será contraproducente en la medida que la condición suma cero que las origino puede superarse focalizando la acción pública.


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