Maradona entrenará al Dorados de Sinaloa, antepenúltimo de la segunda división mexicana
Maradona, durante el Mundial de Rusia.
El Pelusa, que tenía un acuerdo para ser el presidente del Dynamo Brest de Bielorrusia, dirigirá al equipo donde Guardiola jugó sus últimos minutos como futbolista
La azarosa vida de Diego Armando Maradona tendrá un nuevo
episodio llamado Sinaloa. El astro argentino, puntal de la selección
albiceleste en el Mundial de México '86, dirigirá al Dorados, un equipo de la
segunda división del fútbol mexicano. Los Dorados ya tienen experiencia en
recibir a estrellas, bien como jugadores bien como entrenadores: Pep Guardiola
jugó allí sus últimos minutos como futbolista. El Pelusa regresa así al país en
el que, hace 32 años, nació su mito como futbolista.
Maradona tenía un preacuerdo para ser presidente del Dynamo
Brest de Bielorrusia. Pese a que no había firmado el contrato, fue presentado
como el fichaje de la década: "No voy a ser un presidente más en la
historia del club. Voy a ser el último presidente del Dynamo", dijo el
exfutbolista de Boca al diario Clarín en julio pasado. Su círculo más cercano
había, incluso, echado el ojo a una mansión de 20 millones de dólares en la
ciudad bielorrusa. Pero su trayectoria tendrá el enésimo giro inesperado.
En menos de 48 horas, el nombre de Maradona acaparó los
medios deportivos mexicanos. Hasta esta misma mañana el equipo de Dorados de
Sinaloa tenía entrenador, Francisco Ramírez, que había clasificado al equipo a
los octavos de final de la Copa mexicana. En su última conferencia de prensa,
Ramírez dedicó a Maradona unas palabras: "Extraordinario que venga una
figura de ese tipo", dijo", le ponemos un tapete acá,
bienvenido". Al siguiente día, ya en plena rumorología sobre la posible
llegada del argentino, la directiva le despidió. O, como dijo el técnico, le
invitaron a dejar el cargo. Dos horas después del cese de Ramírez, la directiva
hizo oficial la llegada de Maradona a través de un montaje en vídeo en el que
aparece el Pelusa en 2010, cuando aún dirigía al combinado nacional argentino.
La segunda división de México había perdido interés después
de que la Federación Mexicana de Fútbol decidiese suspender el descenso de los
equipos de Primera y restringiera el ascenso a solo nueve equipos de los 15
participantes, los únicos que cumplen los requisitos exigidos como la solvencia
económica y un estadio de más de 20.000 lugares. Los Dorados están dentro de
ese selecto grupo, aunque marchan antepenúltimos en la octava jornada del
campeonato. Los Dorados no han ganado nunca la Liga y en los últimos años su
máximo reto ha sido pelear por el ascenso a la máxima categoría del fútbol
mexicano.
El conjunto juega en la ciudad de Cualiacán, la capital de
Sinaloa, un Estado fuertemente golpeado por la constante lucha de grupos de
narcotráfico. Tan solo en los últimos seis meses la entidad registró 589
homicidios dolosos, según las cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del
Sistema Nacional de Seguridad Pública. Su hasta ahora mayor estrella,
Guardiola, aterrizó en 2006 en el equipo sinaloense, por aquel entonces
entrenado por el español Juan Manuel Lillo.
El último verano de Maradona estuvo marcado por los excesos
durante el Mundial de Rusia, en el que dejó postales de triste recuerdo para
los aficionados al fútbol y que terminaron con el histórico 10 en el hospital.
Las explosivas declaraciones del ídolo argentino han encallado en la costa
sinaloense.