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¡Murió El Bagre! por Luis Loaiza Rincón

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Luis Loaiza Rincón


Cuando el 17 de diciembre de 1935 se anunció oficialmente la muerte del general Juan Vicente Gómez, la mayoría de los venezolanos se mostró incrédula ante la noticia. Sólo después de ver en la prensa la gráfica del féretro con el cadáver, grupos de exaltados caraqueños se atrevieron a gritar en las calles ¡Murió El Bagre! En los días posteriores al entierro, del hombre que durante casi tres décadas contuvo a Venezuela en su puño, se produjeron manifestaciones cruelmente reprimidas en San Cristóbal, Maracaibo y en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo.

Con Gómez, en buena medida, moría también la época iniciada con la llegada de los tachirenses a Caracas en 1899. Durante estos años, que fueron años de represión y tortura, se derrotó al caudillismo, se transformó radicalmente la estructura social del país y se comenzó la construcción de un ejército nacional regular y de una administración burocrática nacional. El Estado venezolano, a partir de la explotación petrolera, se convirtió en el poseedor de una fuente autónoma de ingresos con la que generaba la dinámica económica nacional.

La muerte de Gómez no sorprendió a quienes, dentro de su entorno, aspiraban sucederle. Así, en la misma madrugada del 18 de diciembre de 1935, el Consejo de Ministros designó presidente al general Eleazar López Contreras, a la sazón, Ministro de Guerra y Marina.

No obstante, este militar, que había llegado a Caracas junto a Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, una vez en el poder, introdujo cambios significativos en la conducción de Venezuela que permitieron, entre otras cosas, restituir gradualmente la libertad de organización, de expresión y de pensamiento. En efecto, la fundación de organizaciones políticas y de medios de comunicación escritos, el enfrentamiento entre distintas corrientes ideológicas, una mayor sensibilidad frente a las protestas y manifestaciones, así como el interés mostrado por el funcionamiento institucional; constituyeron los aspectos de un proceso considerado como de aprendizaje democrático.

Entre 1936 y 1937 se reconstituyó la Federación de Estudiantes de Venezuela (FEV), eje alrededor del cual se nuclearon los sectores estudiantiles protagonistas de los sucesos de 1928; se fundó la Organización Venezolana (ORVE), el Partido Democrático Nacional (PDN), la Unión Nacional Republicana (UNR), el Partido Republicano Progresista (PRP), el Frente Nacional de Trabajadores (FNT), el Frente Obrero, el Bloque Nacional Democrático (BND), la Unión Nacional de Estudiantes (UNE), núcleo germinal de COPEI, y el Partido Demócrata Venezolano (PDV), entre otros.

La oposición, sin embargo, exigía más de lo que el régimen estaba dispuesto a conceder: sufragio universal directo y secreto; articulación modernizadora de los órganos del poder público; erradicación del peculado; mayor participación nacional en el disfrute de la riqueza del subsuelo, que por ese tiempo era explotada sólo por el capital extranjero; reinversión social y economía mixta.

A casi a 100 años de esa historia, veamos qué es lo que exigimos hoy los venezolanos y cómo algunos temas son constantes, siendo todavía una bandera de lucha que muchos siguen enarbolando.






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