Mérida, Abril Domingo 26, 2026, 04:51 am
Fotos: José Varela
/ ©FAOVE
“De mi parcela no me voy”, exclama Elvia
del Carmen Rodríguez Rojas (74 años), mujer agricultora de las montañas Merideñas,
a casi un año de las lluvias que causaron estragos en grandes extensiones de
tierras sembradas de los municipios Tovar, Zea, Antonio Pinto Salinas y Sucre.
Mérida,
es un estado del oeste venezolano, asentado sobre la cordillera de Los Andes donde
se localiza una de las cumbres más altas, el Pico Bolívar (4.978 m.s.n.m.). En
agosto de 2021 resultó afectado por eventos meteorológicos extremos que
causaron la pérdida de 20 vidas, afectó a más de mil viviendas y sus cultivos.
En cuestión de horas, pequeños agricultores perdieron todos sus medios de vida.
Elvia fue una de ellos.
Las
afectadas, todas comunidades rurales, agrícolas principalmente, perdieron
además sus sistemas de riego, la vialidad agrícola, las herramientas de trabajo
y sobre todo las cosechas.
En ese momento FAO movilizó recursos del Fondo Especial para Actividades de Emergencia y Rehabilitación (SFERA) del Reino de Bélgica, para apoyar la rehabilitación de conucos a 400 familias. Se proveyeron semillas de calidad, equipamiento de micro riego con capacidad para producir 550 Toneladas Métricas de alimentos frescos y diversos, por un valor de mercado aproximado de 200.000 dólares para contribuir a fortalecer más de 1.000.000 almuerzos.
Vocación
Elvia
es una sobreviviente. “Me ha tocado vivir varios eventos trágicos a causa de las lluvias”, relata. “En el año 2005, con
la Vaguada de Santa Cruz de Mora y ahora, los deslaves de 2021 que afectaron,
tanto a mi comunidad, como a la gran mayoría de las comunidades del municipio
Tovar”.
Su
casa está construida en la parroquia el Amparo. Allí, desde hace más de 20 años
siembra café, maíz, caña de azúcar y cría algunos animales como gallinas, junto
a sus dos hijos. Ese es su hogar, allí están plantadas sus semillas. Por eso se
quedó a reconstruir.
“En la ciudad sólo veo paredes y techo, en
cambio en mi parcela estoy ocupada con mis maticas y atendiendo mis gallinas,
que me dan para comer todos los días”, señala Elvia, quien fue una de
las beneficiarias del apoyo brindado por FAO. Sin duda alguna, ella es una
heroína de la alimentación.
A
pesar de hoy vivir sola, asegura sentirse acompañada de sus animales y plantas,
pero también de los vecinos más cercanos. Las semillas que recibió Elvia le
permitieron volver a producir alimentos, hicieron reverdecer su tierra y su
esperanza. Elvia produce sus alimentos bajo una lógica de respeto y armonía con
la madre tierra, favoreciendo la producción local de alimentos y proveyéndose al
mismo tiempo una dieta saludable y sostenible, es así como ella, hace aportes
concretos a la transformación de los sistemas alimentarios en Venezuela.
Para
su comunidad, Elvia es un ejemplo de constancia y amor a la tierra. Siembra,
eso ha hecho buena parte de su vida y ha sido sustento familiar, por eso cree
que seguirá plantando semillas el resto de su vida. Sin duda alguna ella es una
heroína de la alimentación.