Mérida, Abril Domingo 26, 2026, 07:23 am
La frustración que la política le genera a
muchos ciudadanos pudiera explicarse por el amplio desconocimiento que se tiene
de los mecanismos fundamentales que mueven esta compleja actividad. Siempre
será difícil dominar algo que se enfrenta con una mezcla de curiosidad y
desprecio. Fue Platón quien hace más de dos mil quinientos años nos advirtió
que "el precio de desentenderse de la política es el de ser gobernados por
los peores hombres".
Con frecuencia los ciudadanos esperan que
los políticos se comporten contrariando lo que son, asumiendo lógicas distintas
a las del poder o adoptando una virtud piadosa y no la de la dura competencia.
Por tanto, para enfrentar este problema no queda otra que entender algunas
claves de la política y actuar en consecuencia.
1. En política nadie actúa por altruismo.
Hay que tener una gran vocación de servicio, sin duda, pero no existe acción
desinteresada. Que otros tengan objetivos y los persigan con insistencia, más
bien debe motivarnos a precisar y alcanzar los propios.
2. La búsqueda de reconocimiento y poder es
incesante. Fukuyama llegaría a decir que "una civilización en la que no
hubiera nadie que deseara que se le reconociese como mejor que los demás, y que
no afirmara, de algún modo, la bondad y sanidad esencial de este deseo, no
tendría arte, ni literatura, ni música ni vida intelectual”.
3. Los cambios políticos no llegan por
generación espontánea. Hay que buscarlos afanosamente y para ello se requiere
organización y planificación. De manera que actuar aislada y desarticuladamente
no tiene efectos políticos significativos. Debe entenderse, por tanto, la
importancia de la organización ciudadana y de los movimientos sociales.
4. El ciudadano en solitario siempre lleva
las de perder frente a los políticos organizados. Ante el ciudadano idealista y
ante la exaltación de una muy particular e ineficaz concepción de la sociedad
civil, los políticos actuarán con cálculo, pragmatismo y sentido de la realidad
consolidando sus propias organizaciones. Sin organización social ni
participación política, la masa seguirá siendo amorfa y obediente.
5. Para que las mayoritarias clases
gobernadas dejen de ser conducidas por la minoría con poder, deben superar
conscientemente su división, desarticulación, dispersión, desunión y frivolidad
todo lo cual requiere una educación forjadora de responsabilidad, tanto
individual como colectiva, así como sentido de la libertad. Una ciudadanía
entretenida en lo superfluo, jamás irá más allá de la queja y del chiste que
hace de eso.
6. Quienes defienden que las masas son
políticamente incapaces, y que necesariamente requieren conducción, nunca
facilitarán su desarrollo cultural. Por eso tiene que revalorizarse el papel de
la educación cívica, del voto para decidir cuestiones políticas fundamentales,
destacar la importancia del bien común, el desarrollo individual de la
responsabilidad social y personal, la voluntad general y la democracia como
"el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo", tal como la
definiera Abraham Lincoln.
7. Hay que tener muy presente que la
política no está dominada por un solo centro de poder, que el gobierno no es
exclusivo de ningún grupo y que la política es el resultado de las presiones y
los cambios en el equilibrio de la influencia social. De manera que si el
ciudadano no se lo propone, jamás incidirá en nada.
Finalmente hay que reiterar la importancia
de tener objetivos y trabajar duramente para alcanzarlos; trabajar con
organización y planificación; entender que la competencia y la búsqueda del
éxito son consustanciales al ser humano; que competir con los políticos
profesionales implica abandonar la improvisación y la ingenuidad; que hay que
asumir la formación política como un asunto clave y que de entrada se debe desconfiar
de quiénes proponen abandonar la ruta del voto, la participación política y el
activismo. También hay que desconfiar, y mucho, de quiénes después de defender
por años la abstencion, se presentan de la noche a la mañana como candidatos,
como si nada hubiera pasado.