Mérida, Abril Domingo 26, 2026, 02:58 am
La Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus
siglas en inglés) concentró la atención mundial al entrar en vigor el 1 de
enero de 2022. Esto debido a que representa uno de los mayores acuerdos
regionales de libre comercio en el mundo, agrupa al 30% de la población mundial
y constituye la forma como 15 países con marcadas diferencias en sus sistemas
políticos, económicos y sociales, consiguieron superar sus posiciones
encontradas luego de años de negociaciones.
Fueron siete años de estrecho compromiso a través de 31
rondas de negociaciones a nivel de altos funcionarios, 11 reuniones
ministeriales entre sesiones, ocho reuniones ministeriales, tres cumbres e
intensas negociaciones multilaterales y bilaterales en relación con el acceso
al nuevo mercado regional. Jornadas que ofrecieron a las partes inmiscuidas la
posibilidad de establecer un fuerte vínculo a través del cual continuar y
cristalizar un esfuerzo colectivo que tiene la capacidad de incidir en las
vidas de 2.300 millones de personas que hacen vida en los países miembros del
RCEP.
Planteado de esta manera, es un esfuerzo multilateral
significativo que no se logró de la noche a la mañana. Fue suscrito en noviembre de 2020 dentro de una coyuntura condicionada
por las continuas tensiones comerciales entre los Estados Unidos y China, así
como por la propagación del COVID-19, y se cristaliza en un momento cuando el comercio mundial está cada vez más
fragmentado por motivos geopolíticos.
La conclusión de las negociaciones del RCEP es un ejemplo
más de la importancia del compromiso constructivo para fomentar el
entendimiento mutuo y reducir las diferencias entre Estados. Llevadas a cabo
bajo el principio de centralidad de la ASEAN, las negociaciones proporcionaron
una plataforma para desarrollar normas y procedimientos que ayudaron a las
partes -grandes y pequeñas- a calibrar sus ambiciones. Las economías más
grandes del grupo no pudieron ejercer plenamente su poder sobre los demás, ya
que los Estados se vieron limitados por el procedimiento seguido y la presión
se diluyó.
El producto final de las negociaciones, según Marty
Natalegawa -exministro indonesio de Asuntos Exteriores- es resultado de un "equilibrio
dinámico" entre los países de la ASEAN y otras economías con marcados
intereses particulares. En otras
palabras, es un acuerdo que permite flexibilidad sin comprometer los
compromisos suscritos y da margen a la cooperación para reducir las diferencias
que persistan a medida que se aplica lo acordado.
De esta manera, es un acuerdo que entre sus objetivos
busca incentivar las cadenas de suministro en toda la región, pero también
tiene en cuenta las sensibilidades políticas de cada Estado miembro. A partir
de lo cual se deja claro que sus beneficios van más allá de solo la cooperación
económica-comercial.
Equilibrio dinámico útil en la medida que los países del
RCEP difieren entre sí en relación con el marco regulatorio del comercio y el potencial
de sus economías. Situación que se acrecienta en la medida que las cadenas de
valor a nivel mundial se están reconfigurando por razones de costos, políticas
y de seguridad. La respuesta se ha concentrado en el desarrollo de un plan de
trabajo cooperativo según lo dispuesto en el Capítulo 15 "Cooperación
Económica y Técnica" del acuerdo. De esta manera, a medida que las
circunstancias lo ameritan, se recurre a la coordinación de políticas acorde
con las respectivas capacidades económicas de cada país.
Otro ejemplo más que demuestra lo inviable de mantener
por mucho tiempo la confrontación político-ideológica y la rigidez en cada
posición. En momentos de alta incertidumbre, se deben crear espacios para
contener los posibles conflictos y centrarse en propósitos comunes que permitan
elevar el bienestar económico, político y social de los ciudadanos.
*@ajhurtadob