Mérida, Julio Martes 23, 2024, 04:04 pm

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Despedida a Monseñor Porras por Edgar Márquez C.

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Despedida a Monseñor Porras por Edgar Márquez C.


El pasado martes diecisiete de los corrientes culminó el arzobispado de Monseñor Baltazar Porras en Mérida. En horas de la madrugada de Venezuela, en horario de labor en el Estado Vaticano, el Santo Padre Francisco emitió la bula designatoria del sexto arzobispo emeritense como titular de la sede metropolitana caraqueña.

El nombramiento ocurre en momentos en que todos estábamos esperando una gira del eminentísimo Cardenal por los pueblos merideños para saludar a los miles de fieles merideños que lo hemos acompañado en sus treinta y nueve años en nuestro medio andino.

Esto, en razón de que en octubre de 2024 cumplirá ochenta años y se acercan los tiempos del retiro canónico, más no su ausencia personal porque aún quedan fuerzas para pastorear en cualquier lugar del mundo.

El Papa Francisco ha   marcado un nuevo hito en la historia eclesial venezolana. Designa Arzobispo de la sede primada venezolana a un hombre de setenta y ocho años, tres por encima de la edad de retiro y lo hace en la persona de un gran sacerdote, de quien es no solo miembro del gobierno vaticano, sino que es un intelectual miembro de una academia nacional. Es decir, uno de los prominentes venezolanos en todos los sentidos.

Se trata del segundo Arzobispo que sale de la metrópolis merideña para ser titular en la capital venezolana. Primero fue Monseñor José Humberto Quintero Parra, nacido en la Aldeas El Cacho de Mucuchíes, más adelante Cardenal de la Iglesia Universal. Eso ocurrió hace seis décadas. Quintero era Arzobispo Coadjutor del ilustre patriarca Monseñor Acacio de la Trinidad Chacón Guerra, el más dilatado titular de la sede merideña y autor de las grandes obras de la catedral y palacio.

Monseñor Porras, caraqueño del pleno centro citadino, deja un gobierno muy fecundo. Renovó completamente el clero emeritense con sus más de cien ordenaciones de nativos, preservó una cercana relación con todos los sectores de la provincia eclesiástica, especialmente con la Universidad de Los Andes, mantuvo en perfectas condiciones todas las instalaciones arzobispales, mejorando el museo, archivo, biblioteca, seminario y sedes parroquiales, fue cercano a sus hermanos sacerdotes, adquirió dos residencias episcopales, se preocupó por la edición de libros, auspició investigaciones y promovió a cinco de sus presbíteros para el episcopado.

Mérida queda a cargo de un eminente sacerdote marabino Monseñor Helizandro Emiro Terán Bermúdez, agustino. El mismo martes asumió en plenitud el Arzobispado, lo cual lo convierte en el séptimo jefe provincial de esta ya ilustre jurisdicción católica. Lo sigue acompañando, hasta ahora, el Obispo Auxiliar Monseñor Luis Enrique Rojas.

Las tareas de Monseñor Porras en Caracas no son nada sencillas. Una inmensa población reclama atención permanente. Para ello debe incrementarse el clero. En cuatro años como Administrador Apostólico se ha ocupado del tema con mucho esmero. Una de sus exitosas gestiones fue la creación del Obispado de Petare. La Arquidiócesis de Caracas ahora cuenta con cuatro diócesis:  Los Teques, La Guaira, Guarenas y Petare.

Al saludar a Monseñor Porras, nuestro sexto cardenal venezolano, lo despedimos con la satisfacción de haber tenido un pastor legítimo, un hombre sencillo, impulsando nuestra cristiandad y cooperando a la mayor felicidad de nuestras familias.





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