Mérida, Abril Martes 28, 2026, 09:29 pm
(11/11/18. 01:42 pm)
Llueve. Y no quiere parar. Bah, de a ratos para. De a rato, hay una
resolana. El escenario de este domingo es diferente al del sábado. Es por eso
que la gente de la Conmebol no duda ni da vuelta. Y se termina el suspenso: la
primera Superfinal de la Copa Libertadores entre Boca y River se juega este
domingo, a partir de las 16, en la Bombonera.
Lo del sábado fue de locos. Que se juega. Que no se juega. Boca no sale
del hotel Intercontinental. River deja Cardales rumbo al Monumental, su escala
previa. Pero tampoco abandona la concentración. La gente empieza a poblar la
Bombonera. Cantan sin razón. ¿Se juega? No se juega. Después de varias horas de
rosca, y casi en simultáneo con un árbitro que a duras penas puede hacer rodar
la pelota sobre el anegado césped, Daniel Angelici dice lacónicamente:
“Suspendido”. Un vocero de Conmebol aporta: “Se juega mañana a las 16”. Pero es
el mismo presidente azul y oro el que remarca: “Si el tiempo lo permite...”.
El primer Superclásico copero se jugará este domingo. El pronóstico
meteorológico no es alentador, pero la decisión está tomada.
“Vamos a tener una reunión con los presidentes de la AFA y de la
Conmebol. Siempre hay que pensar primero en la gente, en cómo viaja, cómo tiene
que llegar. Y en el espectáculo: la integridad de los jugadores... Me
sorprendió todo lo que llovió. No queremos que la gente venga y se tenga que
ir”, había dicho Angelici a la hora que debía jugarse el partido. Al rato, el
escenario había cambiado. No habría cónclave. A las 11 de la mañana, la
Conmebol comunicaría su decisión oficial: jugar a las 16 o postergarlo una
semana. Y se juega nomás.
Es probable que vuelva a llover a cántaros. Desde ese punto de vista,
nadie podría cuestionar un nuevo cambio de día y horario. ¿Y la fecha FIFA? A
pesar de que desde Zurich no veían con buenos ojos que haya una definición de
Copa Libertadores cuando está prevista una doble jornada de amistosos, las
selecciones sudamericanas hicieron una excepción y no citaron futbolistas de
Boca y River. Pero todo eso ya es historia.
Boca no quería saber nada con postergar aún más la primera final. No
estaba de acuerdo en que el mano a mano contra su archirrival se postergue una
semana porque River podría recuperar a Leonardo Ponzio e Ignacio Scocco, ambos
desgarrados. En River relativizaban la situación. “Nosotros vamos a esperar qué
decide la Conmebol. Si se juega el domingo, no tenemos problemas”, aseguraban
en Udaondo y Figueroa Alcorta. Y facilitaron cinco rodillos que los operarios
de Boca utilizaron para tratar de alisar el campo de juego y absorber el agua
en un contenedor. “Si no quisiéramos jugar, ¿para qué le prestamos material
para colaborar con el drenaje?”, añadían desde Núñez.
Durante la tarde del sábado, Rodolfo D’Onofrio y Angelici, quienes se
habían mostrado más juntos que nunca esta última semana, cruzaron algunas
llamadas antes de la suspensión. El mandamás millonario no quería que el
plantel se subiera al micro para viajar a Brandsen 805 hasta saber si era
posible disputar el Superclásico. Afuera del Monumental, un nutrido grupo de
fanáticos había organizado un ruidoso banderazo de apoyo.
En 24 horas cayeron ¡100 milímetros de agua! sobre Buenos Aires, lo que
estaba previsto para todo noviembre. Y este domingo, además, habrá actividad
eléctrica. Pero el sol empezó a asomar. Algo que, hasta hace unas horas, no
estaba en los planes ni de San Pedro.
CLARÍN