Mérida, Marzo Lunes 09, 2026, 02:09 am
MADRID.- El Real Madrid reaccionó a su indolencia de
Ipurua aumentando el compromiso y la entrega frente a un Valencia con dos
caras, al que castigó a base de físico su desconexión del primer acto y
sentenció al contragolpe en un encuentro con una parte para cada equipo, con
Bale silbado e Isco de meritorio.
Era un partido que marcaría una tendencia. Un Real
Madrid mejorado físicamente, mostrando el efecto de la mano de Pintus, frente a
un Valencia aturdido de inicio que frenó en seco su reacción liguera tras dos
victorias consecutivas. El desgaste de la Liga de Campeones lo acusó en las
piernas y en el ánimo. Se asfixió ante la presión madridista y le faltó
puntería cuando reaccionó.
Porque comenzó con todo en contra el equipo de
Marcelino, cediendo ante el empuje inicial del Real Madrid. Ya había perdonado
dos un Benzema implicado, cuando apareció Carvajal, apuró su banda y el centro
lo remató dentro de su propia portería Wass. Se cumplía el minuto 8 y todo se
ponía de cara para los de Solari, con viento a favor para ganar confianza las
caras nuevas.
La actitud enterraría la pésima imagen de Ipurua. El
Real Madrid mordió en cada balón con el espíritu competitivo de Carvajal que
contagió al resto, Benzema robando balones en ayudas defensivas, una presión en
bloque y continuos robos a un Valencia con una marcha menos.
El partido de Marcos Llorente en Roma le mantuvo al
mando, Reguilón mostró estar mejor físicamente que Marcelo y Solari, ante una
banda con Gayá y Guedes reforzaba su banda derecha con Lucas Vázquez realizando
ayudas a Carvajal. Bale volvía a la izquierda y lo intentaba siempre, cerca del
gol con dos disparos con intención.
Tardó 28 minutos el Valencia para realizar su primer
acercamiento y fue un disparo a las nubes de Gameiro. Con un Modric más fresco
físicamente, el Real Madrid mandaba en el partido y Bale tenía la sentencia
pero Neto sacaba una buena mano abajo, a un disparo duro a un metro suyo.
Courtois tenía más tranquilidad y solo intervenía a un disparo blando de
Parejo.
Se estiró el Valencia obligado en la segunda mitad.
En dos compases mostró más hambre que en toda la primera parte. Gameiro probó
abajo a Courtois y cuando Parejo tuvo una décima de segundo con el balón en los
pies para pensar, puso un balón en largo medido a Santi Mina, a espalda de
Ramos, que chutó con potencia en carrera por encima del larguero. Fue un aviso
en serio. El panorama cambió.
El mensaje estaba recibido por Solari. El Valencia
había despertado e iría por el partido corriendo el peligro de dejar espacios al
Real Madrid en su estadio. Benzema de cabeza y Modric perdonaban las primeras.
Bale estaba desconectado y con su público en contra,
castigando con silbidos cualquier error. Dejaba su sitio a Asensio que debía
cambiar el nuevo panorama pero extendía su intermitencia mientras Isco miraba
desde banda cansado de esperar a entrar en el partido.
La última clara que perdonaba el Valencia estuvo en
la cabeza de Gabriel tras una falta de Parejo. Solari rearmaba a su equipo,
aumentaba el músculo con Valverde y cerraba vías de entrada. Y corrían con
velocidad al contragolpe. Así desperdició Asensio, sin confianza, con todo para
marcar.
Restaban diez minutos para el final y había pasado 25 calentando cuando entraba Isco con el partido por decidirse. Asimilado su nuevo papel de meritorio con siete partidos seguidos fuera del once. Lanzó el enésimo contragolpe que, esta vez sí, acabó siendo la sentencia. Benzema levantaba la cabeza dentro del área y asistía a Lucas Vázquez para dar la sexta victoria en siete partidos con Solari.
EFE