Mérida, Marzo Viernes 13, 2026, 07:32 am
Cuando Cristiano Ronaldo levantó su primer Balón de Oro, en 2008, Luka
Modric apenas despuntaba en su carrera como futbolista en Europa, recién
llegado al Tottenham. El joven centrocampista croata, de 23 años, era entonces
una promesa del fútbol mundial que había decidido dar un giro a su vida para
alcanzar sus sueños. Se despidió de sus compañeros en el Dinamo Zagreb y puso
rumbo a Londres por 21 millones de euros, todo un hito en aquella época.
Diez años después, Modric se ha convertido en un jugador de referencia en
la medular del Real Madrid, ganador de cuatro de las últimas cinco Champions,
las tres últimas consecutivas, y desde este lunes será también recordado como
el futbolista que puso punto final al duopolio de una década ininterrumpida de
Cristiano Ronaldo y Messi en el palmarés del Balón de Oro. Modric, de 33 años,
se coronó en París como el mejor futbolista de 2018, con 753 puntos, por
delante de Cristiano (476), Griezmann (414) y Mbappé (347), y estampó así el
broche a un año excepcional en el que fue subcampeón del mundo con Croacia y
elegido mejor jugador del Mundial.
Cristiano acabó en el segundo peldaño por sexta vez en su carrera y Messi
fue quinto, su peor resultado en este galardón desde 2006. “Es una sensación
única”, dijo Modric, acompañado en la gala por su esposa y sus tres hijos.
“Estoy feliz, orgulloso, es un honor. Son muchas emociones difíciles de
explicar en palabras. Gracias a los que me han ayudado a estar aquí esta noche.
Gracias a mis compañeros y entrenadores del Real Madrid y de la selección de
Croacia. De niños todos tenemos sueños. El mío era jugar en un gran equipo y
ganar trofeos importantes. El Balón de Oro era más que un sueño. Lo gano
después de que lo hayan hecho durante mucho tiempo dos jugadores excepciones
como Cristiano y Messi, y por delante de otros grandes jugadores de ahora. Eso
significa que he hecho algo especial en el campo”, añadió el pequeño centrocampista,
el primer jugador desde Kaká en 2007 que gana el Balón de Oro fuera de esa
tiranía que desde entonces escribieron CR y Messi.
Ambas estrellas, la portuguesa hoy de la Juve y la argentina del Barça,
no aparecieron en una ceremonia en la que sí estuvo Griezmann, tercero en el
podio. “Estoy aquí por respeto a mis compañeros y al resto de candidatos. Pero
espero poder sustituir a Luka pronto”, afirmó Griezmann; “además de la Copa del
Mundo, he ganado la Liga Europa. No está mal. Puede que la Champions sea más
importante, pero nosotros no cambiaremos el Mundial por el Balón de Oro”.
EL PAÍS