Mérida, Abril Martes 28, 2026, 12:26 pm
En
el marco de los cambios que Venezuela comienza a experimentar, la Asociación de
Profesores de la Universidad de Los Andes (Apula) fija una posición firme: sin
la dignificación salarial del profesorado universitario, no habrá
reconstrucción institucional ni verdadera transformación nacional, así lo
afirmó el Dr. Virgilio Castillo Blanco, presidente del gremio que agrupa a los
profesores ulandinos.
Precisó
que la situación actual de la mayoría de los docentes y del personal universitario
es de precariedad absoluta. El sueldo de un profesor en el máximo escalafón no
supera los dos dólares mensuales, significando en la práctica la la
desaparición del salario y este ha sido sustituido por bonificaciones ilegales
e insuficientes, que vulneran derechos laborales adquiridos y destruyen la
meritocracia, principio esencial de la vida académica.
El
sistema de interescalas salariales —que reconocía la formación, el ascenso en
el escalafón y la productividad investigativa— ha sido desmantelado. Al
eliminarse el incentivo económico ligado al esfuerzo y al talento, se condena
al profesorado a una supervivencia indigna y se desestimula la carrera
académica, subrayó el Académico.
El
desmantelamiento de la seguridad social
A
la pérdida del poder adquisitivo se suma la supresión de los mecanismos
previsionales. Los universitarios han sido despojados de sistemas de salud y
previsión social que garantizaban condiciones de vida dignas para ellos y sus
familias.
Ante
esta crisis, dijo Castillo Blanco, la Universidad de Los Andes se mantiene de
pie y unida y, para lograrlo, Apula articula esfuerzos con Siprula y Soula,
conformando un frente común junto a otros gremios universitarios del país.
“Nuestra
lucha no es solo por una cifra; es por la restitución de los derechos de los
universitarios. Exigimos que el ajuste salarial, y la recuperación de nuestros
derechos sociales, sean puntos innegociables en la agenda de cambios que hoy
vive Venezuela y que se debate en los grandes escenarios nacionales e
internacionales”, declaró el Presidente de la Apula y del IPP.
La
universidad como motor del desarrollo nacional
Finalmente sostuvo que la universidad venezolana es el motor del desarrollo del país. Sin embargo, “ese motor no puede funcionar mientras sus protagonistas vivan bajo el umbral de la precariedad salarial. La restitución del salario docente y de los derechos sociales no es un reclamo sectorial: es una condición indispensable para garantizar el futuro académico, científico y democrático de Venezuela”, afirmó al terminar. /Prensa Apula /CNP 11842