Mérida, Abril Sábado 25, 2026, 09:20 am
Las conversaciones entre Estados Unidos e Irán cogen impulso tras casi dos semanas de bloqueo: los equipos negociadores de ambos países tienen previsto verse en Pakistán este fin de semana para una segunda ronda de contactos diplomáticos directos.
El primer signo de que el diálogo podía recuperarse llegó por parte de Irán. Su ministro de Exteriores, Abás Araghchi, anunció en redes sociales que visitará este mismo viernes la capital de Pakistán, Islamabad, que fue el escenario de la primera ronda de conversaciones hace dos semanas.
Poco después, la Casa Blanca filtró a la prensa que Donald Trump había decidido también enviar a Islamabad sus dos negociadores principales, su amigo Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner, lo que daba daba mayor peso a la posibilidad de nuevos esfuerzos diplomáticos.
Witkoff y Kushner participaron en la primera ronda de negociaciones en Islamabad hace dos semanas, que acabaron sin resultado. En aquella ocasión, la delegación estadounidense iba liderada por el vicepresidente, J. D. Vance, al que Trump entregó la difícil encomienda de llevar a Irán al acuerdo.
De momento, Vance no viajará a Pakistán. Eso se debe a que tampoco está previsto que acuda Mohamed Bagher Ghalibaf, el presidente del Parlamento de Irán, y a quien la Administración Trump considera el interlocutor al nivel de Vance para las negociaciones.
Sin embargo, varios miembros del equipo del vicepresidente estadounidense sí tenían previsto desplazarse a Islamabad y Vance estará listo para hacer lo mismo en caso de que las negociaciones fructifiquen. También lo estaba esta semana, después de que Trump dijera que Vance acudiría el martes a Pakistán para la segunda ronda de conversaciones.
Ese viaje quedó en suspenso, con Vance con las maletas listas y su avión en la pista de despegue, porque el presidente de EE.UU. consideró que Irán no había dado respuesta a su posición negociadora y que el régimen de los ayatolás está «fracturado». Trump anunció entonces que extendería la tregua de dos semanas que había concedido a Irán —y que expiró el pasado miércoles— hasta que Teherán sea capaz de dar una «respuesta unificada».
En su mensaje, Araghchi detalló que visitará Islamabad, además de Muscat (Omán) y Moscú (Rusia), en lo que calificó como una «gira oportuna en el tiempo», en referencia al momento clave en el que se encuentra la guerra en Irán.
Aragchi también visitará Moscú, una «gira oportuna en el tiempo» para buscar alianzas en su negociación con Washington
Las paradas en Omán y, sobre todo, en Rusia, podrían servir para apuntalar apoyos de socios y compartir una estrategia sobre la negociación con EE.UU. Una de las exigencias de Irán es que cualquier acuerdo incluya una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU —donde Rusia es uno de los cinco miembros con derecho de veto— que garantice que no haya agresiones futuras contra su territorio.
Antes de que se conocieran los viajes a Islamabad, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, mantuvo una conversación telefónica con su homólogo paquistaní, Ishaq Dar. Después, su oficina alabó la labor de intermediación de Pakistán en la guerra y mostró el apoyo de Rusia a esos esfuerzos diplomáticos.
Araghchi no ha confirmado que vaya a tener un encuentro en persona con los representantes estadounidenses. Desde Irán solo se ha filtrado que el jefe de su diplomacia llevará una respuesta por escrito a la propuesta de acuerdo estadounidense.
Desde Washington, sin embargo, se da por segura la reunión. La portavoz de Trump, Karoline Leavitt, confirmó a la prensa que el presidente ha enviado a Witkoff y a Kushner porque los iraníes «quieren hablar en persona» y porque el presidente «siempre ha tenido la voluntad de dar una oportunidad a la diplomacia».
«Vamos a escucharles», dijo Leavitt, quien aseguró que «ha habido progresos en los dos últimos días» en los acercamientos de Irán. «Tenemos esperanza de que sea una conversación productiva y que, esperemos, mueva las negociaciones hacia un acuerdo», dijo. Leavitt añadió que Vance ve con buenos ojos acudir a Pakistán si eso ocurre y si «consideramos que es un buen uso de su tiempo».
«Ha habido progresos en los dos últimos días. Esperamos que sea una conversación productiva que mueva las negociaciones hacia un acuerdo»
Karoline Leavitt
Portavoz de la Casa Blanca
La portavoz no dio detalles de si la Administración Trump considera que Irán está ya en condiciones de dar esa respuesta unificada que hasta ahora no se ha producido. Ni si los principales obstáculos para el acuerdo han desaparecido.
En las dos últimas semanas, EE.UU. e Irán no se han puesto de acuerdo ni en las condiciones para poder seguir adelante con las negociaciones. Teherán ha mantenido que las conversaciones no pueden producirse si se mantiene el bloqueo naval estadounidense a Irán al Estrecho de Ormuz, el principal foco de tensiones en estos momentos.
Trump decretó ese bloqueo naval como una forma de responder al cierre iraní de este paso marítimo decisivo, por donde pasa una quinta parte del petróleo y del gas mundiales y que ha provocado una sacudida económica mundial. El objetivo era asfixiar a Irán y forzar que acepte un acuerdo.
Pero Teherán ha defendido que no puede haber conversaciones si se mantiene el bloqueo naval, que ha considerado una vulneración de la tregua entre ambos países. En los últimos días, la situación se ha deteriorado en Ormuz. EE.UU. apresó a comienzos de semana un carguero iraní que trataba de evitar su bloqueo e hizo lo mismo con un petrolero en aguas del Océano Índico.
Irán mostró que mantiene el control en el Estrecho con el abordaje de dos petroleros. Su Armada está aniquilada, pero mantiene minas marítimas en todo el paso y se apoya en la llamada ‘flota mosquito’, con barcos pequeños y lanchas rápidas, suficiente para interrumpir el tráfico comercial.
El bloqueo mutuo en Ormuz se ha convertido en una guerra de desgaste entre EE.UU. e Irán. La Administración Trump apuesta a minar el aguante de Teherán cortando un flujo decisivo de suministros. Pero lo que queda del régimen de los ayatolás sabe que la duración de la guerra —cada vez más impopular en EE.UU.— perjudica a Trump. El multimillonario neoyorquino tiene el índice de aprobación más bajo en lo que va de segundo mandato y sus aliados republicanos se juegan sus mayorías en el Congreso en las elecciones legislativas de este otoño.
Está por ver si Irán aceptará ahora sentarse a negociar si se mantiene el bloqueo. El secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, aseguró el viernes por la mañana que el bloqueo naval, con el que ya se ha impedido el paso a 34 barcos iraníes, se mantendrá «todo lo que sea necesario». /ABC