Mérida, Mayo Miércoles 06, 2026, 07:43 am
El presidente de la Asociación Nacional de Supermercados y Autoservicios (ANSA), Ítalo Atencio, aseguró que los venezolanos han dejado atrás las compras quincenales o mensuales y ahora se abastecen entre tres y cuatro veces por semana.
Este cambio responde, principalmente, a la variación de los ingresos y a la necesidad de adaptar el gasto. Según Atencio, el consumidor venezolano modifica constantemente su comportamiento, incluso alternando entre distintos perfiles de compra según su capacidad económica en cada momento.
Actualmente, ANSA clasifica a los consumidores en cuatro categorías: defensivo, que se limita a adquirir productos de la cesta básica; racionalizador, que compra únicamente lo necesario; adaptativo, que alterna marcas y se permite ciertos “lujos”; y aspiracional, con mayor capacidad de compra y consumo menos frecuente.

En este contexto, la prioridad en las compras sigue siendo la proteína, aunque su elección varía según los precios. Entre los productos más demandados destacan carne, pollo, huevos, queso y charcutería. En segundo lugar se ubican alimentos básicos como harina de maíz, pasta y arroz.
La lista continúa con salsas y aderezos —como mayonesa, salsa de tomate o margarina—, seguidos por verduras como papa, zanahoria, cebolla y tomate. Entre las frutas, el cambur lidera las ventas. En los niveles finales de la pirámide aparecen los productos de limpieza, como jabón, pasta dental y detergente, mientras que los artículos de impulso, como snacks o galletas, quedan condicionados a la disponibilidad de ingresos.

El gremio también destacó un crecimiento en la compra de productos para mascotas, en línea con el hecho de que 40 % de los venezolanos afirma tener animales domésticos.
En cuanto a los canales de compra, ANSA indicó que 60 % de los consumidores prefiere establecimientos tradicionales como bodegas y abastos, mientras que el 40 % restante acude a supermercados. El monto del gasto, o ticket promedio, varía tanto por la frecuencia de compra como por la capacidad económica de cada hogar.
Este panorama refleja un consumo más fragmentado y flexible, en el que los venezolanos ajustan continuamente sus decisiones para poder cubrir sus necesidades básicas.
Con información de El Diario