Mérida, Mayo Viernes 08, 2026, 07:13 am
§ -Todavía me divierte asistir a las interminables exequias de las
reglamentaciones gramaticales. Me presento para saludar fanáticos de
ceremoniales funestos y desaparezco, una y sucesivas veces, con distintas
preguntas que jamás logran respuestas. La Lengua Española no debió aceptar
fonemas emparentándose con significados distintos: la complejidad sónica del
hablante no es necesaria para conferir majestad a una reina o rey en los
discursos. Ello aun cuando plazca intrincar & redundar, el https://es.thefreedictionary.com/enrevesamiento
en las expresiones poéticas, por ejemplo:
-«Mis manos
abren las cortinas de tu ser
te visten con otra desnudez
descubren los cuerpos de tu cuerpo
Mis manos
inventan otro cuerpo a tu cuerpo»
(https://www.estandarte.com/noticias/autores/-poemas-de-octavio-paz_4388.html)
§ -La he querido, pero es notorio que mantengo [ad infinitum] un
memorable pugilato con
https://es.bab.la/diccionario/ingles-espanol/grammar. Que el corrosivo e inevitable coloquialismo
la golpee fortísimo no la exculpa cuando castiga la desobediencia a
quienes pretendemos transformarla
mediante la lógica. Conjeturar respecto a nuestros caprichos escriturales o
pronunciamientos en discursos callejeros, hemiciclos, auditóriums, claustros de
confundidos exhibiéndose con togas y birretes, et., en fatuos intentos de pontificar que la
verdad no tiene dueños es casi caterva entre sediciosos. Emilio Alarcos Llorach
inferiría:
-«Se ha señalado la alternativa de uso entre los relativos que, el que y
el cual con sus variantes de género […]»
(https://coleccion.narod.ru/manuales/RAE-Gramatica-de-la-lengua.pdf, p.
333)
He detestado tanto el «que», pero sé cómo sustituirlo en una construcción
oracional. Pero lamento que presuntos «correctores de estilo», sin previa
investigación, torpedeen mi estilo regresándolo hacia lo troglodita. Ningún
otro escritor se atrevió prescindir de su incómoda presencia hasta por su
fonética.
Un verbo sustantivado y viceversa, una preposición innecesariamente
obsesa para expresar carencia. Nunca condenaré a pena capital que al nombre se
tuerza en verbo transitivo para fijarlo inmemorial. Cierto que la lengua
destaca por imprescindible en cada acto de lo que se entiende comunicación humana, interactuación,
transmisión de conocimientos o sucesos. Octavio Paz también pretendió la
consumación de propósitos no academicistas al momento de redactar. Los textos
líricos son virtud a cada hallazgo sonoro o súbita composición que alcanzará
ritmo y consecuentemente estatus musical. Si repetimos, mitad de un diálogo
bélico entre sujetos con la conciencia alterada, «allá va la bala, allá, sí, la
bala, sí, alaba la bala que parará tus sufrimientos», descendemos
intelectualmente al campus del https://definicion.de/rap/. Si le damos
beligerancia nos comprometemos con legitimaciones, rap – tacuerismos.
Los hacedores de literatura que alguna vez, precoz y tardíamente, no
importa, elegimos emprender caminos no dictados por jaurías de bostezadores
fatigamos la lucidez enderezando lo arrabalero en discernimientos letalmente
hereditarios. He deplorado un mundo donde el fuete es símbolo de status quo. En
cada resquicio los vemos, son castigadores de lo fantasmal, alegorías. No
significan nada que no imagines por miedo o acomodo. Rechazo ser consonántico,
el idioma encasillado por el clericalismo o humareda cardenalicia:
https://www.elnacional.com/opinion/formule-causales-de-mi-iniciacion-literaria-a-un-critico-literario-estacion-bellas-artes-de-caracas-1999/.
Lo he dicho con persistencia.
albertjure2009@gmail.com