La Pionera: Raiza Cabello por Héctor Alonso López
Raiza Cabello lleva en las venas la vocación de educadora, pero fue su liderazgo lo que la convirtió en pionera de un movimiento generacional trascendente en la política venezolana.
Transcurría el año 1974. La juventud de Acción Democrática (AD) buscaba consolidar con acciones audaces el triunfo alcanzado en 1973, sacudiendo los cimientos del establecimiento político con una visión modernizadora y alejada de las costumbres tradicionales. En ese contexto, la convocatoria del 1er Congreso Nacional de la Juventud se convirtió en un episodio vibrante; un evento doctrinario cargado de fuerza futurista y esperanza.
Fue allí, entre jóvenes de todos los estratos y latitudes del país, donde la figura de Raiza Cabello cobró una relevancia histórica. Recién electa en Aragua de Maturín como la concejal más joven de Venezuela, Raiza fue designada presidenta de aquel evento donde centenares de delegados representaban las aspiraciones de miles.
Su elección no fue casualidad: era un mensaje claro sobre la irrupción de la mujer en la política y una reivindicación de la Venezuela profunda, aquella alejada de la capital y de los centros de decisión. Con su rostro, Raiza personificó una etapa de espíritu contagiante y expectativas luminosas para el país.
Un discurso para la historia
En un discurso memorable, Raiza dibujó el sueño de toda una generación. En las fotografías de aquel congreso, se le ve pronunciando sus palabras ante la mirada atenta y serena del Presidente Carlos Andrés Pérez, quien fungía como un receptor apacible del ímpetu juvenil.
Recuerdo que, en algún momento, el Presidente Pérez me preguntó sorprendido: “¿Y quién es ella?”. Le respondí con orgullo: “Es la concejal más joven del país, producto de la apertura e inclusión de jóvenes en las planchas deliberantes más diversas que AD ha presentado en su historia”.
El reencuentro y el legado
Pasaron los años y, recorriendo el país recientemente, nos volvimos a encontrar en Maturín para evocar una historia que nos llena de orgullo. La trayectoria de Raiza Cabello, la pionera, seguirá vigente mientras exista la necesidad de luchar por los derechos que los venezolanos reclamamos.
Fiel a su esencia, Raiza se hizo profesora. Su afán de superación la llevó a obtener postgrados y maestrías, convirtiendo en realidad las palabras que pronunció en 1974: transformarse en una ciudadana útil para su sociedad.
Este escrito no es solo un gesto hacia una amiga —pues el afecto es inalterable—, sino un reconocimiento a una historia necesaria que merece ser recordada.
Esta crónica completa forma parte de mi libro: "La política me dio amigos (en política nadie llega solo)".