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Por Jorge Pérez

La verdad sea dicha

“Basta de bla bla bla y pasemos a la acción” por Jorge Pérez



La verdad sea dicha

“Basta de bla bla bla y pasemos a la acción” por Jorge Pérez

El reciente trabajo publicado el pasado sábado 23 de mayo 2026 por la importante agencia informativa alemana DW Deutsche Welle vuelve a confirmar algo que millones de venezolanos padecen todos los días: el Sistema Eléctrico Nacional atraviesa una de las etapas más delicadas y peligrosas de toda su historia.

Y sí, el reportaje acierta al señalar que el problema no es producto de “ataques”, ni de narrativas conspirativas, sino de años de deterioro acumulado, tal como hemos venido reiterando.

 

Pero la verdad completa debe decirse. Venezuela no necesita seguir atrapada eternamente en diagnósticos repetidos, declaraciones vacías o propaganda eléctrica. El país necesita dejar atrás el “bla bla bla” y comenzar una etapa seria de reconstrucción nacional. Porque mientras algunos todavía discuten las causas, los venezolanos sobreviven entre apagones, fluctuaciones, pérdida de equipos, paralización económica y una calidad de vida cada vez más golpeada. Y lo más grave es que el sistema hoy opera en una condición de enorme vulnerabilidad.

 

Las “3D” que llevaron al SEN al borde del colapso

He resumido durante distintas entrevistas y análisis técnicos las causas estructurales de esta tragedia en lo que denomino las “3D” del deterioro eléctrico venezolano y no precisamente de tridimensional, sino de:

  • Descuido.
  • Desinversión.
  • Desprofesionalización.

El descuido destruyó durante años la cultura de mantenimiento que distinguió al sistema eléctrico venezolano en América Latina.

La desinversión paralizó modernizaciones, la expansión, debilitó la transmisión, dejó proyectos inconclusos y convirtió muchas instalaciones estratégicas en infraestructura envejecida y altamente vulnerable.

Y la desprofesionalización terminó expulsando o marginando a buena parte del talento técnico que sostenía la operación del SEN. A todo esto, se sumaron corrupción, opacidad, improvisación y politización extrema. El resultado es un sistema extremadamente frágil, donde basta que una o dos unidades relevantes del Bajo Caroní salgan de operación para generar desequilibrios severos capaces de profundizar aún más los apagones nacionales. Eso no es confiabilidad eléctrica, eso es sobrevivencia operativa.

El problema no es solamente generación

Uno de los errores más comunes en el debate energético venezolano es reducir toda la crisis a “falta de generación”. La realidad es mucho más compleja, el deterioro afecta simultáneamente:

  • generación,
  • transmisión,
  • distribución,
  • protección,
  • automatización,
  • control,
  • despacho,
  • mantenimiento,
  • planificación,
  • institucionalidad,
  • y gestión operativa.

 

Durante años se ignoró el desgaste de corredores de transmisión críticos, subestaciones, sistemas de protección y control, así como la pérdida progresiva de redundancia operativa.

Cuando un sistema pierde capacidad de respuesta y flexibilidad, cualquier perturbación puede convertirse en una contingencia nacional y eso es exactamente lo que hoy enfrenta Venezuela.

 

Si podemos y sabemos cómo hacerlo

Pero incluso en medio de esta realidad, el país tiene algo invaluable: capacidad para recuperarse. No desde la improvisación política, no desde el populismo energético; sino desde la técnica, la planificación y la institucionalidad.

El mundo ya ha demostrado que sistemas eléctricos profundamente deteriorados pueden recuperarse cuando existe conducción seria. Portugal, por ejemplo, logró transformar progresivamente su modelo energético mediante modernización regulatoria, apertura tecnológica, fortalecimiento de redes, incorporación masiva de renovables y planificación de largo plazo orientada a resiliencia, digitalización y seguridad energética.

Hoy apuesta agresivamente por almacenamiento, hidrógeno verde, redes inteligentes y diversificación energética.

 

Pero tenemos que destacar que Venezuela posee ventajas incluso más extraordinarias que los innumerables países que han podido salir de crisis eléctricas más graves que la que hoy transitamos.

·         Tenemos prácticamente 12 horas promedio de radiación solar durante gran parte del año por nuestra ubicación privilegiada cercana al ecuador.

·         Tenemos uno de los mayores potenciales hidroeléctricos del continente.

·         Poseemos un eje costero sobre el Caribe con condiciones favorables para el aprovechamiento eólico.

·         Contamos con enormes reservas de hidrocarburos y especialmente gas natural, mucho del cual hoy se desperdicia mediante venteo en campos petroleros, cuando podría utilizarse para generación termoeléctrica mucho más limpia, flexible y eficiente.

·         Tenemos minerales estratégicos fundamentales para la nueva economía energética global.

·         Y sobre todo, tenemos algo aún más importante: talento humano venezolano. Miles de ingenieros, operadores, técnicos y especialistas venezolanos hoy participan en proyectos energéticos en distintas partes del mundo acumulando experiencia en:

mercados eléctricos, energías renovables, automatización, transmisión, generación, almacenamiento energético, regulación, y planificación energética moderna.

Ese conocimiento existe, esa experiencia existe y esa capacidad será determinante para la recuperación del país.

 

La recuperación eléctrica debe convertirse en una política de Estado

Desde la Red Internacional de Profesionales del Sistema Eléctrico Nacional de Venezuela RIPSENV y el Instituto Interamericano de Energía y Sostenibilidad IIES, hemos insistido en algo fundamental:

La reconstrucción del sistema eléctrico no puede seguir dependiendo de medidas improvisadas ni de respuestas coyunturales. Venezuela necesita:

  • rehabilitar integralmente el Bajo Caroní,
  • recuperar transmisión y subestaciones críticas,
  • incorporar generación flexible,
  • diversificar la matriz energética,
  • desarrollar energías renovables,
  • modernizar las protecciones y control,
  • fortalecer la estabilidad operativa,
  • y construir un nuevo marco institucional transparente y técnicamente sólido.

 

Pero además requiere recuperar valores esenciales:

  • meritocracia,
  • confianza,
  • transparencia,
  • seguridad jurídica,
  • ética pública,
  • y autonomía técnica.

Sin eso, ningún sistema eléctrico será sostenible.

La electricidad es mucho más que energía

Recuperar el SEN no significa únicamente reducir apagones, significa recuperar industrias, empleos, inversión, productividad, servicios públicos y calidad de vida. La electricidad es la columna vertebral de cualquier economía moderna y sin estabilidad energética no existe desarrollo posible.

 

Por eso ha llegado el momento de abandonar definitivamente el discurso vacío y comenzar la reconstrucción seria del país porque Venezuela no necesita más excusas.

Necesita dirección.

Necesita liderazgo técnico.

Necesita acción. Y sí, podemos hacerlo, sabemos cómo hacerlo.