Mérida, Junio Viernes 12, 2026, 04:22 pm
El México versus Sudáfrica fue un partido
bien inusual para lo que podría ser típico para la inauguración de una Copa del
Mundo. Se tilda, por lo menos, que el local sea superior por lejos que el
visitante. El lejos es cercano al análisis, pero es autónomo de lo que pensaron
cada uno de los protagonistas de la estrategia y táctica el juego.
México enfrentó la batalla con un 1-4-1-2-3
en papel, tratando de competir el medio campo ante una selección que capaz, en
un cambio de conductas, perdía el medio para ganar las bandas. Fue un equipo
que tenía todo para ser más protagonista de lo que fue. Fue un equipo solido en
defensa, raro en ataque y contemporáneo a la forma de crear. Contemporáneo por
su palidez en creatividad, su forma en hacerse del juego físico rival, pero sobre
todo en su manera de aprovechar el preciso error del rival.
¿Por qué error y no virtud?
Porque Sudáfrica salió al juego, en un
sistema (telefónico) defensivo propio de Italia. El juego africano fue de
5-3-2, dando virtud al juego rival por el medio, ya que México convertía su
4-1-2-3 en un 4-3-3 en ataque, dando privilegio a la posesión. Sin embargo, no
significa que Sudáfrica pierda la partida desde que empezó, es una apuesta a la
estrategia que podría ser acertada según los roles y función de los jugadores.
Es decir, siendo el 5-3-2 un sistema de ocupación racional del espacio, así
como de la incorporación defensiva (3-4-3, 2-6-2 según pizarra), sus jugadores
por banda podrían hacer superioridad numérica por los carriles de laterales,
que, para quien les escribe, son las zonas 6, 11, 10 y 15; ya que cumplen los
laterales de las 30 zonas vistas. Entonces, Sudáfrica en su estrategia alterna
podría hacer daño en los laterales, jugando al lado fuerte y débil del rival.
Sin embargo, México cumplió con media
expectativa: Dominar el centro del campo y resolver el juego cuando el
rival lo propuso. Por lo tanto, haciendo del 4-1-2-3, un 4-4-3, opacó el medio
campo rival y logró penetrar el último tercio de la cancha, siendo superior
posicional. Es decir, no ser el que más jugadores tiene (superioridad
numérica), ni siendo el que más se entienda con sus compañeros (superioridad socioafectiva),
sino el que siempre tiene el jugador mejor ubicado (superioridad posicional), y
así, logró sus 2 goles de 16avos.
Pero de esto no se llena el fútbol, la otra
mitad de México se fue en un desperdicio posesional (de mantener la pelota),
siendo uno mas y pitado por su gente.
Tenía que haber refresco situacional en un
partido ganado y tenía que haber más protagonismo del dueño del grupo A.
Será para un Brasil versus Marruecos que
nos veremos.