Mérida, Junio Martes 23, 2026, 09:42 pm
Parece que en el Estrecho de Ormuz soplan nuevos aires, esta
semana con la firma del memorando que pone fin a la guerra entre los Estados
Unidos-Israel e Irán, se vislumbra un punto de inflexión cualitativo que a su
vez se caracteriza como caso observable de un Estado que deliberadamente
vincula un punto geográfico estratégico, para exigir resarcimiento de los daños
provocados por la invasión, junto con avanzar hacia transacciones fuera del
sistema financiero basado en el dólar, disponiendo de toda una infraestructura
institucional para hacer efectivos los pagos en moneda local.
Durante las últimas semanas el Cuerpo de Guardias
Revolucionarias Islámicas de Irán (IRGC, por sus siglas en inglés) cobran
peajes de tránsito en renminbi (RMB) y criptomonedas (BTC) a navíos para
facilitar su paso por el estrecho, transformando una ruta marítima crítica en
un mecanismo financiero alternativo aún no definido. Pues se está gestando una relación
geografía-finanzas geográficas que, desde una nueva lógica estratégica e infraestructura
financiera habilitadora reconfigura relaciones de tránsito.
Esto comenzó a mediados de marzo de 2026, cuando
funcionarios iraníes de alto rango declararon que su país permitiría el paso de
un número limitado de barcos petroleros únicamente si la carga que llevaban se pagaba
en renminbi (RMB) en lugar de dólares. Tomando en cuenta que el petróleo y el gas
natural de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait e Irak
representan la mayor parte de los hidrocarburos que transitan por el Estrecho
de Ormuz, pero que además forman parte de la estrategia de multidivisas de
China. Esa exigencia equivalía a un intento de conversión forzada del comercio
energético del golfo hacia una medida rígida que traía como resistencia tanto
de los países productores como compradores, especialmente los asiáticos, que no
estaban dispuestos a violar las normas del sistema financiero internacional basado
en el dólar, y que al ser sus Estados parte del Consejo de Cooperación del
Golfo condicionaron la medida iraní al riesgo de no recibir más cooperación de
sus socios regionales.
La resistencia a ese costo adicional en el tránsito por
el Estrecho denominado “peaje del estrecho” llevó al Gobierno iraní a optar por
una estrategia menos ambiciosa pero más sostenible en el mediano plazo. Entonces
aquellos que pretendieran cruzar deberían presentar un código de permiso y
garantizar el tránsito escoltado para que los buques viajen por el estrecho.
Para cumplir ambos requisitos, los operadores de cada buque deberían compartir
detalles de su carga y propiedad con un intermediario vinculado a la IRGC; con
quién también negocian tarifas, pagaderas en renminbi o stablecoins basados en
esta moneda. Esto a cambio del código y del seguro para transitar protegido por
las autoridades iraníes. Si bien este mecanismo representa lo más cercano a lo
que académicos como Henry Farrell y Abraham Newman denominan como interdependencia
armada, porque se destaca cómo Estados que controlan puntos geográficos
neurálgicos para el comercio internacional, utilizan su posición para proyectar
poder coercitivo mediante un tipo de restricciones o sustracciones financieras.
Lo nuevo de todo esto no es la intención iraní, sino la inclusión
de monedas digitales y alternativas al dólar, en un espacio que obviamente
demuestra la existencia de una interdependencia armada, ahora usando el
petroyuan como moneda de circulación y transacción.
@zerpasad