Mérida, Junio Viernes 26, 2026, 02:07 pm
La
palabra como refugio y abrazo solidario
No hay palabras suficientes para contener el dolor
que me habita como venezolana ante el sufrimiento que ha caído sobre nuestro
pueblo. El terremoto destructivo de este 24 de junio no solo sacudió la tierra;
nos ha quebrado el alma. Desde la distancia de Mérida, contemplo con el corazón
desgarrado las imágenes de Caracas y La Guaira, pensando en tantos hermanos que
hoy amanecen a la intemperie, habiendo perdido en un instante sus techos, sus
recuerdos y enfrentando el frío rostro de la muerte. ¡Qué inmensa y
sobrecogedora tragedia!
Ante el peso de este silencio, recuerdo una idea
fundamental de Albert Camus, quien nos enseñó que ante el dolor colectivo y las
grietas del mundo, la única actitud digna es la de la comunión y el rechazo a
la indiferencia. Él afirmaba que el esfuerzo del escritor debe centrarse en no
ponerse nunca del lado de los que añaden sufrimiento al mundo, sino en
consagrar su voz para aliviar, aunque sea un poco, el desamparo de los seres
humanos. Su literatura nos recuerda que la verdadera grandeza surge cuando el dolor
del otro se convierte en el dolor propio.
Es precisamente por eso que, en momentos de pérdida
total, cuando faltan las cosas materiales, la palabra se despoja de cualquier
pretensión intelectual. No venimos aquí a hacer literatura como un lujo o un
ejercicio estético; venimos a buscarla como un acto de acompañamiento y
consuelo mutuo. La palabra se convierte hoy en el único techo que nos queda
para resguardar el alma y darnos calor.
La empatía que hoy nos estremece desde los Andes,
multiplicada por los corazones de miles de venezolanos, es la fuerza invisible
pero indestructible que sostendrá y levantará a quienes hoy lo han perdido todo
en la capital y el litoral.
La literatura nos enseña que la palabra que
consuela es también la palabra que reconstruye. Cuando el tiempo haya pasado y
las heridas comiencen a sanar, la vida volverá a florecer sobre las ruinas.
Poco a poco, con el esfuerzo de todos, volveremos a ser felices dentro de cada
circunstancia, redescubriendo la alegría en los detalles más sencillos. En ese
camino de reconstrucción, los libros volverán a ser nuestro refugio seguro
contra la adversidad. Como bien se ha dicho, en los momentos de prueba lo que
realmente cuenta es "el valor para continuar", y las páginas
de la gran literatura están ahí para recordarnos que la historia humana es, por
encima de todo, la historia de nuestra capacidad de persistir y levantarnos.
Que estas líneas sirvan hoy como un abrazo apretado
y un testimonio de que, aun en medio del duelo, no están solos.
Gracias a Librería Temas por facilitarnos el
material necesario para hacer estas reseñas,