Mérida, Julio Viernes 31, 2026, 05:04 pm
Es imposible escribir sobre Falcón sin honrar a tanta gente que hizo de nuestra ciudad un lugar de transformación para que nuestra historia no quedara atrapada y olvidada en los archivos, sino que se diera a conocer. Son innumerables las personalidades que -desde las universidades, y fuera de nuestro Estado- se hicieron eco para que nuestra identidad caquetía no quedara en el recuerdo. Si hoy viviera Bhilla Torres de Molina, ella y otras voces ayudarían a nuestra Olga Elena de Curiel y otras a rememorar a Todariquiba -el poblado donde vivía el diao Manaure-, o también la historia de Coro, que significa en caquetío tierra de los vientos. De eso está hecha nuestra gente hasta llegar lejos, susurrar, gritar a los cuatro vientos y hacerse sentir, porque somos la cabeza y raíz de Venezuela.
Con mucho orgullo voy a escribir sobre
la tierra de hombres y mujeres que han hecho de ese terruño un sentimiento de
lucero y luna que siempre palpita entre nosotros, justo cuando Coro se aproxima
a cumplir quinientos años, porque se ha sembrado la semilla de rebeldía
contestataria de un pueblo que hoy parece mendigar salvación. La palabra surge
desde ese pintoresco pueblo enclavado en la sierra de Coro, San Luis de
Cariagua, donde nació Bhilla Torres de Molina, y la poeta Lydda Franco Farías.
Bhila, esa destacada mujer y figura
del periodismo venezolano y particularmente de Falcón, asumió la secretaria
general de la seccional Falcón de la Asociación Venezolana de Periodistas
(AVP), siendo de las primeras mujeres en el ejercicio periodístico antes de la
creación del Colegio Nacional de Periodistas (CNP). A mediados del siglo XX se
dedicó a las luchas sociales y políticas de la época. Aparece como una de las fundadoras
del Movimiento Democrático Independiente (MDI).
Tuve la oportunidad de conocerla a
través de otro destacado periodista caraqueño que se estableció en la Vela de
Coro: ese excelente amigo que fue Asdrúbal Barrios, quien estuvo al frente del
Colegio Nacional de Periodistas, seccional Falcón. Siempre vi en Bhilla Torres
de Molina a una periodista preocupada y de temple que logró que Falcón fuera
reconocido como una región pujante. Su ética y profesionalismo logró darla a
conocer como biógrafa, narradora, ensayista y periodista. Escribió destacadas
obras sobre personajes e historias como: “Historia del arte precolombino” (1958);
“Alirio Ugarte Pelayo” (1968); “Rafael Simón Urbina, tremendo guerrillero” (1973);
“Manaure el Diao” (1976); “Esther de Áñez, un milagro telúrico” (1977); “Monseñor
Iturriza, imágenes y conceptos” (1980); “Anastasia Perón” (1980).
Logró fundar la revista “Mire”, la
cual dirigió entre 1969 y 1970. Estuvo al frente de la publicación “La voz de
la Construcción”. En cuanto al ejercicio periodístico, se desempeñó en abordar
temas de relevancia política e histórica, así como en el desarrollo de sus
reportajes en diferentes medios de comunicación social en Últimas Noticias,
El Nacional, la Esfera, El Heraldo, El Mundo, La Razón, Clarin, Así Es, Aquí
Está, Elite, Momento, Imagen, Variedades, Espacio, Bohemia, espacios
donde mostró esa conducta ética y profesional, y se ganó el respeto de todos
los sectores de la sociedad. Así se convirtió en la tremenda reportera.
También hay que destacar que en la
sede del Colegio Nacional de periodistas, seccional Falcón, hay una sala con su
nombre; y en la Vela de Coro, municipio Colina del estado Falcón -donde residió
hasta sus últimos días- se le honró con la creación del premio municipal de
periodismo, y la orden Bhilla Torres de Molina. Había egresado de la
Universidad Central de Venezuela como periodista, y se destacó en cada una de
las fuentes asignadas.
En la víspera de los quinientos años
de la fundación de la ciudad de Coro, el nombre de esta ilustre mujer es
recordado como una de las muchas damas que propusieron que Falcón se
transformara en una región pujante del occidente del país. La universidad
Francisco de Miranda, el tecnológico Alonso Gamero, la zona libre de Paraguaná,
los astilleros, las refinerías y su emporio de desarrollo turístico, impulsaron
a Falcón como esa tierra de avances contrastes. Hoy se ha vuelto difícil su
situación, y la continuación de su desarrollo debido a sus pésimos servicios
básicos, los cuales deben atenderse con urgencia.
Hasta el final de su vida, Bhila
Torres se empeñó en que Coro estuviese entre las mejores ciudades del Caribe, junto
a su mar, montañas y medanales, el puerto de la Vela, y su ferry Almirante Luis
Brión, que se dejó perder por la falta de interés en el turismo falconiano. A
Coro le duele su gobernanza, que poco parece recordar sus símbolos históricos y
sus casas abandonadas. Su memoria guarda el gran patrimonio de su gente, y la
historia de su quincentenario.
Las obras de Bhila Torres deben ser
reeditadas por la importancia que revisten, para que las nuevas generaciones las
conozcan, ya que muchos de sus libros poco se consiguen. Bhilla Torres de
Molina fue una tremenda reportera que brilló en sus trabajos periodísticos que nos
dejaron escuela.
Falleció a los 88 años el 2 de marzo de 2006.