Mérida, Julio Viernes 31, 2026, 05:04 pm

Inicio

Opinión



Diario Frontera, Frontera Digital,  Opinión, ,Por Alberto Jiménez Ure,La miseria en Venezuela empeorada por antojo de alias Trompeta por Alberto Jiménez Ure
Por Alberto Jiménez Ure

La miseria en Venezuela empeorada por antojo de alias Trompeta por Alberto Jiménez Ure



La miseria en Venezuela empeorada por antojo de alias Trompeta por Alberto Jiménez Ure

La tozudez, extrema maldad del liderazgo, el dolo, prevaricato e impunidad que blindaría temporalmente los irrefrenables y sucesivos actos administrativos de corrupción por parte de distintas castas políticas ávidas de privilegios o enriquecimiento ilícito, en la infortunada Venezuela luego que Juan Vicente Gómez pagara la deuda externa del país (1930), consumó la dominación territorial del emperador norteamericano (alias “Trompeta”) de nuestro impenitente y fallido Estado.

No defenderé que un ciudadano, investido presidente por la casta de arrogantes nuevo ricos ensañándose contra un pueblo con diagnóstico de cataplexia inducida durante más de 20 años, sea sometido a juicio por diversidad de acciones aborrecibles, pero pudieron hacerlo el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela (TSJ), previa decisión de la Asamblea Nacional (AN) o la Corte Penal Internacional (CPI) cuyo https://www.un.org/spanish/law/icc/statute/spanish/rome_statute(s).pdf firmaron los representantes del gobierno venezolano el año 1998: “(…) Afirmando que los crímenes más graves de trascendencia para la comunidad internacional en su conjunto no deben quedar sin castigo y que, a tal fin, hay que adoptar medidas en el plano nacional e intensificar la cooperación internacional para asegurar que sean efectivamente sometidos a la acción de la justicia (…)” (Doc. Cit.)

Ha Progresivamente “Trompeta” declarado cometer apropiación indebida de las ganancias de Venezuela en materia de comercialización petrolera y oro, entre otras riquezas que incluirían

No es casualidad que uno de los criminales de guerra más sobresalientes curso del s. XXI, Donald Trump, junto con sus históricos o novísimos lacayos, pujen por separarse de un tribunal con atributos mundiales para investigar, juzgar y castigar individuos por crímenes de lesa humanidad. Era un infante cuando escuché, por primera vez, el famoso lema atribuido ahttps://en.wikipedia.org/wiki/John_Foster_Dulles pero que pudiera tener otro autor intelectual llamado Lord Palmerston: “(…) Estados Unidos no tiene amigos sino intereses (…)”.

Un norteamericano pudiera invitar a su madre ir hacia un restaurante a comer donde, al cabo de la ingesta, exigir al mesonero que les traiga cuentas separadas. Sin reprocharle a su hijo ese gesto ella aceptará pagar su consumo de alimentos y quizá hasta el de su descendiente. Los henchidos por creerse tutelados para ejercer funciones tiránicas en Venezuela están equivocándose tanto que vulneran sus propios derechos fundamentales ante quien, tras mostrarle sus fauces de caníbal, los conminó inclinar la cerviz y convertirse en la servidumbre falazmente revolucionaria y bolivariana del s. XXI. Las viudas del presunto ogro misántropo caído en desgracia tras su rapto por neo colonos extremadamente hostiles, pudieron deslastrarse del relámpago bélico renunciando masivamente y refugiándose en diversas sedes diplomáticas para convertirse en exiliados políticos. En Venezuela sobran ciudadanos con sapiencia y probidad suficiente para integrar mediante consenso una Junta Restauradora de Gobierno, capaz de lidiar con los (auto) nombrados “albaceas extranjeros” y restituir la soberanía del Estado Venezolano.

Aun cuando he sugerido en otros artículos periodísticos la abolición de la Corte Penal Internacional por haberse convertido en una institución acomodaticia, inútil y parasitaria desde su fundación, fundamentalmente bodrio del conciliábulo jurídico ulterior a conflagraciones mundiales y que se publicita como https://escuelaelbs.lat/derecho-internacional-principios-ramas/, propugnó la existencia de algún organismo supranacional que resguarde los inalienables-universales derechos de los hombres y ciudadanos.

La madrugada del 3 de enero del año 2026 las venas y escorias socio políticas, financieras, empresariales, culturales quedaron abiertas ante las miradas de los fortuitos e históricos enemigos del pueblo venezolano. A partir del instante cuando el mundo supo que somos inmensamente ricos en combustible fósil y minerales preciosos, dejamos de ser una nación soberana para transformarnos en objetivos de saqueos. Quiero recordarles a las damas y caballeros amancebándose con el emperador que se ufana de un protectorado efímero: “(…) Los venezolanos tienen el deber de honrar y defender a la patria, así como resguardar la soberanía y los intereses de la Nación (…)” (art. 130 de la CNBV).

En sitio y no desde lugares donde la diáspora venezolana también sufre salvo quienes viven un exilio paradisíaco que no dicen quien financia, miramos el deleznable pugilato entre activistas y líderes políticos por la consecución del amor incondicional de un genocida-presidente de Estados Unidos a quien los ciudadanos norteamericanos que abochorna con sus actos de guerra fratricida pudieran sacarlo de la Casa Blanca antes que culmine el período de su mandato. Donald Trump es un guerrerista, saqueador y necrófilo confeso. Su sadismo es memorable y, tras su desaparición física, será recordado por sus abominaciones.

 

albertjure2009@gmail.com