Mérida, Septiembre Domingo 27, 2026, 05:15 pm
El título de este artículo se lo he pedido prestado a mi apreciado amigo ya fallecido Bernardo Celis Parra, que así ha distinguido a su última novela, que hace pocas semanas fue bautizada en la Rama Dorada y que recomiendo leer. Aprovecho para agradecer a Pablo Celis Vargas por habérmela enviado.
El primer demonio
Apareció el 4 de febrero de 1992, cuando luego de fracasar en la misión que debía cumplir en la capital de Venezuela, Caracas, apareció en cadena nacional de radio y televisión reconociendo que “por ahora” no habían logrado los objetivos propuestos, que eran derrocar al presidente constitucional Carlos Andrés Pérez y hacer el llamado a quienes en otros lugares del país no se habían rendido para que lo hicieran. Además, asumió que era el responsable de la asonada. Lo que quedó grabado en la memoria de todos los venezolanos fue la expresión “por ahora”. El procesamiento de Hugo Chávez y su posterior indulto por parte del presidente Rafael Caldera, la decepción de muchos venezolanos con la dirigencia política del momento, las facilidades que brinda el sistema democrático para participar en política, la utilización hábil de un discurso con una narrativa que cautivaba, la incorporación de algunos sectores intelectuales y empresariales, así como la adhesión de una parte importante de los dueños de medios de comunicación social condujeron a la victoria de un personaje que lo único que había administrado era la cantina de uno de los cuarteles en que sirvió, y de paso la entregó quebrada, de acuerdo con el testimonio de algunos de quienes fueron sus compañeros de armas. Este demonio ofreció combatir la corrupción a todos los niveles, incluso en las Fuerzas Armadas, resaltando que había que eliminar la Guardia Nacional porque era un componente carcomido por la corrupción. Que se comprometía a acabar con los niños de la calle, que había que rescatar a Pdvsa oponiéndose a la apertura petrolera, que la recuperación de las prestaciones sociales de los trabajadores sería una realidad, así como el incremento de los salarios; que la democracia sería plena con libertad absoluta e igualdad para todos. Como todo demonio, se presenta como más virtuoso que Dios, y cuando te conviertes descubres que todo era mentira y que se aprovechó de tu bondad para destruir todo lo que había.
El segundo demonio
Fidel Castro, que recién instalada la revolución cubana vino a Caracas disfrazado de Dios para ver cómo lograba que Venezuela le diera auxilio económico y de otro tipo, y Rómulo Betancourt, que era el presidente de la República, lo puso en su sitio y se negó a formar parte de su comparsa. Años más tarde, nuestras Fuerzas Armadas derrotaron a este demonio que quería invadir nuestro territorio para instaurar un régimen comunista. Pero, cuando apareció nuestro primer demonio, el segundo se dio cuenta de que era un personaje débil, manipulable y que podía exprimirlo al máximo. Efectivamente, lo que no pudo lograr empleando las armas y el terrorismo —porque las instituciones democráticas eran fuertes y sabían defender nuestra soberanía— lo logró sin exponer nada y obteniendo el máximo rendimiento, de tal manera que pudo asumir el control político, ideológico y hasta administrativo del Saime, Registros y Notarías, Bolipuertos, salud, deportes y las Fuerzas Armadas. A tal punto que, en reuniones con funcionarios o dirigentes políticos, si alguno se atrevía a contradecir a algún cubano, el venezolano era sancionado y hasta procesado, tal como ocurre en Cuba. De esa manera mantenían el control absoluto y garantizaban el envío diario y gratis de cien mil barriles de petróleo al gobierno cubano.
El tercer demonio
En los mentideros políticos, y sobre todo en el partido de gobierno, se comenta con mucho ruido que cuando Hugo Chávez fue trasladado a La Habana para recuperarlo del cáncer, se había puesto rezongón a las órdenes que le daban los cubanos, y por eso decidieron pasar a mejor vida al muchacho de Sabaneta. Por ello, imponen a Nicolás Maduro, que había sido formado y entrenado en Cuba y sería obediente a sus órdenes. A partir de allí el control cubano es prácticamente asfixiante y se incrementa la represión a quienes se oponían al régimen. Cada día se cerraba más el cerco a cada poder para evitar cualquier traición. Pero el 28 de julio de 2024 se vieron obligados a cambiar los resultados que favorecieron ampliamente a Edmundo González Urrutia. No hay duda de que a partir de allí comenzó la cuenta regresiva hasta el 3 de enero de 2026.
El cuarto demonio
Junto con Hugo Chávez llegó Diosdado Cabello, que logró en los primeros meses como director de Conatel construir la imagen de que era un eficiente, atento, diligente y transparente ejecutor, lo que llevó a muchos dueños de medios de comunicación y a los que querían incursionar allí a tratar de conquistarlo para favorecer a su circuito. Pero el muchacho del Furrial tenía su plan muy bien trazado y nadie pudo controlarlo. De allí pasó a la Gobernación de Miranda, ministerios, vicepresidencia y siempre se mantuvo como el segundo al mando en el PSUV, ejerciendo un control férreo sobre la estructura. Se comenta que, después de Nicolás Maduro y Cilia Flores, es el dirigente que más ha incrementado su patrimonio. Así como también se dice que el mantener su programa en Venezolana de Televisión le ha permitido contrarrestar la imagen de ser un Pedro Estrada, implacable con sus adversarios internos o externos, además de ser el dirigente del PSUV más odiado en el país y al que en ninguna parte desean recibir, excepto en Chile.
El quinto demonio
Jorge Rodríguez llega a Hugo Chávez de la mano de Edmundo Chirinos y, con su astucia, inteligencia y experiencia psiquiátrica, logra convertirse en consultor obligado para Chávez; por eso llega al CNE y se convierte en el amo de esa institución con un mayordomo llamado Carlos Quintero. Esta dupla logra que al final Hugo Chávez termine ganando el referendo revocatorio que, hasta la hora de cierre, lo tenía perdido. De allí en adelante todo proceso electoral estuvo en las manos de Jorge Rodríguez. Luego, a partir del 3 de enero ha demostrado que en la Asamblea Nacional no hay un solo diputado del PSUV —con votos o curul regalada— que haya sido capaz de exigir un debate sobre el secuestro de Nicolás Maduro. Es decir, que Jorge, más que un buen psiquiatra, es una estelar estrella de circo porque, además de ser excelente mago, da unas volteretas increíbles.
El sexto demonio
En unas elecciones para la presidencia de la FCU de la ULA, Tareck El Aissami obtiene la victoria en representación del chavismo. Hugo Chávez lo invita a conversar con él y logra convencerlo de que el muchacho tenía condiciones para formar parte de su gobierno; una vez graduado de criminólogo y abogado, es designado director del Saime, luego viceministro, ministro, vicepresidente de la República, presidente de Pdvsa y ministro de petróleo. Lo mismo pensó Nicolás Maduro; es decir, fue, según se comenta, el funcionario civil en ambos gobiernos con mayor influencia. A tal punto que logró conformar de manera muy inteligente, astuta y dolosa una banda que, según dijo Germán Escarrá, logró apropiarse de veintitrés mil millones de dólares que todavía nadie, ni siquiera los gringos, han podido localizar. Como merideño, uno tiene que indignarse de que, habiendo la Universidad de los Andes formado tantos profesionales brillantes y honorables al servicio de la República, haya graduado a esta legión de asaltantes del erario público; pero eso no lo aprendieron en la ULA, eso fue lo que les enseñaron sus maestros en la política.
El séptimo demonio
Cuando Nicolás Maduro desafió a Donald Trump para que lo viniera a buscar, ya todo estaba montado; lo que no se imaginó era que dormía con el enemigo. El presidente Trump, que es excesivamente pragmático y que todo resultado lo mide en ganancias o pérdidas, sabía que necesitaría de nuestro petróleo en cualquier momento, sobre todo si estallaba un conflicto con Irán; pero, mientras estuviera en la presidencia Nicolás Maduro, sería imposible porque los cubanos no lo permitirían y Nicolás era un aliado incondicional de los iraníes. Así es que no quedaba otra opción que actuar como se había acordado con Delcy, Jorge y Diosdado. Lo que no sabemos es si se llevarán todo el petróleo, porque, como dijo Trump en la ONU, el que gana tiene derecho a llevarse todo el botín.
El octavo demonio
Las agencias de inteligencia de los Estados Unidos son tan peligrosas que estoy seguro de que cada vez que nace un ser humano, no importa dónde, lo registran, le abren expediente y cada día le van agregando lo que sea de importancia; de esa forma nos tienen controlados a todos, conocen las fortalezas, las debilidades, la preparación intelectual, el coeficiente, los gustos, las apetencias y cuánto vale. De esa forma le llegaron a Delcy y la conquistaron para que permitiera extraer a Nicolás Maduro y Cilia Flores y cumplir con las tres fases que anunció Marco Rubio: Estabilización, Recuperación y Transición. Algo me dice que las fases se están cumpliendo, que cada día habrá más presión y que terminaremos en una elección. Con el discurso en la Asamblea de las Naciones Unidas, Delcy Rodríguez confirmó todo lo que se dice de su traición a la pareja extraída, porque si fuera verdad la campaña "los queremos de vuelta", ese era el momento y el lugar donde debía denunciar el secuestro del que fueron víctimas Nicolás y Cilia, y exigir su libertad y el regreso a Venezuela. Eso me lleva a sospechar que Delcy está emulando a Juan Vicente Gómez cuando no permitió el regreso de Cipriano Castro. También me atrevo a asegurar que Donald Trump convertirá a Delcy Rodríguez en otro Luis Alfaro Ucero; propios y extraños la recordarán por haber sido quien acabó con el socialismo del siglo XXI.
EL ÁNGEL AL QUE TODOS TEMEN, COMO AQUEL SAN MIGUEL ARCÁNGEL, EXTERMINADOR DE LOS DEMONIOS
En el año 2012 María Corina Machado le dijo a Hugo Chávez: "Expropiar es robar". Ese día nació no solo una nueva figura política, sino una esperanza para Venezuela: una mujer preparada profesionalmente, inteligente, astuta, con mucho coraje y absolutamente incorruptible, que fue capaz de dejar desnudo al régimen demostrando cómo no habían ganado ninguna elección, pero no se había podido probar. Ese 28 de julio de 2024, los maduristas entendieron lo que significa la devaluación de los demonios, pues alguien se los cargaría y los entregaría a la justicia para que paguen todo el daño que le han hecho a Venezuela; por eso es que se oponen a que María Corina Machado regrese al país, porque saben que no tranzará con nadie, no habrá injusticias, pero tampoco habrá impunidad. Cuando menos lo esperen regresará María Corina Machado, y el pueblo a lo largo y ancho de Venezuela saldrá a las calles y los que destruyeron a este país gritarán: "Nos cargó el Arcángel".
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