Mérida, Octubre Sábado 03, 2026, 05:32 pm
Como muchos sabrán el pasado 20 de septiembre falleció Ismael Querales, figura fundamental en el rescate, desarrollo y mantenimiento de las manifestaciones culturales que le dan autenticidad e identidad propia a nuestros pueblos. Más de 50 años dedicados a la investigación-acción de nuestras expresiones musicales diseminadas a lo largo y ancho del territorio nacional, pero sobre todo dentro del alma de la Patria que se siente como supremo testimonio del Amor. Y es que Ismael Querales hizo de su amor por Venezuela su esencia y servicio de vida y nos deja en su trayectoria un ejemplo a seguir.
No voy entrar en detalles sobre su obra individual y colectiva, pues muy bien reseñada estuvo en los muchos y muy bien merecidos homenajes que recibió en días recientes; voy a hacer uso de estos “Apuntes de un melómano” sobre lo que según mi parecer se fundamenta su importancia en nuestro patrimonio cultural en el cual se erigió como protagonista imprescindible de nuestra historia musical contemporánea. Para ello es conveniente hacer un breve esbozo del contexto histórico de la música tradicional venezolana durante las décadas de los 50’, 60’ y parte de los 70’ donde la relevancia en esa área artística figuras como Juan Vicente Torrealba, Hugo Blanco, Aldemaro Romero y Chelique Sarabia proyectaron con estilizados, sutiles y extraordinarios arreglos pasajes llaneros y valses andinos entre otros géneros, además de hacer fusiones experimentales que tuvieron como resultado creaciones innovadoras de excelsa y trascendental calidad, sumado a ello la aparición del Quinteto Contrapunto que con su propuesta de alta factura sobresalió de tal manera que para muchos estudiosos de la música son tomados como punto de referencia en un antes y un después en el desarrollo del canto coral tanto en nuestro país como más allá de nuestras fronteras.
Por esos tiempos el movimiento musical venezolano tuvo en
segundo plano de difusión y proyección nacional las expresiones de carácter
vernáculo, exceptuando la gaita zuliana dada su identificación con la llegada
de la época decembrina. A mediados de los años 60’ Simón Diaz comienza poco a
poco a mostrar la sencillamente hermosa tonada de nuestros llanos hasta llegar
al memorable disco “Tonadas” en 1972, toda una delicia para el goce espiritual de esa Venezuela
rural en la cual el llano muestra
su faceta de intimidad y
ternura, de unicidad casi mística entre el hombre y la naturaleza.
Tres años después la sencillez y el excelso talento se
fusionan en un hombre y un cuatro y se convierte en “El cantor de la voz del
pueblo”: Gualberto Ibarreto. Y plenó todo nuestro territorio con su
extraordinario canto que sirvió de puente entre los que habitamos esta maravilla terrenal
llamada Venezuela y la poesía
de Luis Mariano Rivera,
Enrique Hidalgo y Aquiles Nazoa, entre otros. La mesa estaba servida para que
apareciera en nuestro menú musical y cultural en general la exuberancia del
canto popular venezolano que pedía con justicia trascender lo local y alcanzar
su difusión a gran escala para formar parte integral de nuestra esencia,
aparece “Un solo pueblo” con Ismael Querales y Francisco Pacheco como ejes
fundamentales de esa agrupación cultural que llevó a todos nuestros hogares
y a nuestras calles las diversas expresiones de la música, el canto y el baile venezolano con todo su
carácter autóctono, nacido entrañas adentro de los movimientos creadores del
pueblo.
Entre los logros más relevantes del extender masivamente la música de Un sólo pueblo está primordialmente el rescate, defensa y preservación de nuestro patrimonio cultural con su historia y cosmovisión, reflejando nuestra alma colectiva, fortaleciendo nuestra identidad nacional, protegiendo nuestra soberanía. La dialéctica actual de la humanidad, con su globalización y su grotesca irrupción de los medios digitales que amenazan con devorar nuestras esencias genuinas y con ello convertirnos en presa fácil de la manipulación para llevarnos a la construcción inconsciente de una realidad al servicio de los intereses de una minoría enfermiza, megalómana, poseedora de una arrogancia tan grande que tienen el empeño de convertirse en propietarios –literalmente hablando- de todo cuanto existe en este planeta; ante ese panorama cuasi apocalíptico hacia donde parece que nos estamos guiando se torna vital activar todas las herramientas que tengamos para cambiar su rumbo, una de esas herramientas es la preservación de nuestro patrimonio cultural en el cual Ismael Querales nos dejó un legado de suprema importancia y que considero como ejemplo a seguir en la medida de nuestras posibilidades creativas y nuestra buena voluntad.
Dejo en esta oportunidad tres temas para contribuir con la conexión de lo que somos en genuina esencia venezolana:
Canto de guaraña https://www.youtube.com/watch?v=Qb15_8gg6Dk
Gallo pinto https://www.youtube.com/watch?v=EM1Kx4pLn1A
Viva Venezuela https://www.youtube.com/watch?v=Sl82xmmNor4
Hasta una próxima oportunidad