Mérida, Octubre Miércoles 14, 2026, 07:06 pm
Preocupa la situación de las Universidades de América Latina, que parecen mostrar las clasificaciones publicadas hace pocos días. No son Instituciones de tiempos recientes. Si no tan antiguas como las de Europa (aunque algunas son del siglo XVI), fueron creadas poco tiempo después del descubrimiento, casi con la fundación de las primeras grandes ciudades: Santo Domingo (1538) y Lima-San Marcos y México (1551). Ese solo hecho desmiente la tesis de la falta de interés de España en la transmisión de la cultura. Y dieron frutos tempranos también. Cuando se produjo la independencia había más al Sur (16) que al Norte del continente.
El desarrollo está determinado por el conocimiento y el saber acumulado que se transmiten mediante un sistema de educación. Otros factores influyen, pero el más importante es ese. Ha sido así desde los inicios de las sociedades humanas. Las que mejor viven hoy – no necesariamente las más poderosas o ricas – son aquellas que han alcanzado el mayor saber que se transforma con trabajo inteligente (tecnología) en bienes y servicios. No tiene nada que ver el color de la piel. La primera gran revolución de la historia, la neolítica, que transformó la vida de la humanidad, fue producto de innovaciones, derivadas de nuevos saberes, adquiridos entre 12.000 y 10.000 años atrás. Aparecieron entonces la agricultura, la cría de ganado, la escritura. El hombre dejó de ser nómada, se hizo sedentario en pequeñas aldeas, pasó de explotador a productor. Ocurrió en el llamado Creciente Fértil y se expandió en todas las direcciones.
Las grandes transformaciones resultan de avances en el saber (no sólo referido a la naturaleza) que provocan cambios e innovaciones que modifican la actividad (y comportamiento) de la sociedad. Las ideas constituyen la fuerza motora de ese proceso. Ha habido varios “momentos” de transformación de la sociedad global. Karl Jaspers identificó el del milenio anterior a nuestra era: se reflexionó sobre el pensamiento racional y se tomó conciencia de la especificidad del ser humano. El Renacimiento y la Revolución Industrial fueron tiempos de grandes cambios. Se recuperaron humanismo y saberes antiguos, se produjo el encuentro de los pueblos, se liberaron fuerzas sociales y económicas y, para corregir errores, se afirmó la dignidad del hombre. Ahora se pretende dar voluntad propia a las máquinas, nuevos “Adán” en el paraíso de los seres humanos; pero creaturas vacías, sin alma. Porque sólo Dios – Yahvé del Génesis – la infunde. Por tanto, pueden atentar contra sus creadores.
Desde tiempos muy remotos, las sociedades urbanas organizaron sistemas para la transmisión de aquel conjunto de ideas y de conocimientos. Constituían su fundamento y debían ser preservados. Consta que casi seis mil años atrás existían lugares para la enseñanza en Sumeria y Egipto. Más tarde, hace alrededor de cuatro mil años, funcionaban con maestros en China e India. Y en los tiempos de la antigüedad clásica, bien organizados en Grecia y Roma. En Israel se cumplía esa actividad en la sinagoga. En aquellas y otras civilizaciones existieron también centros de altos estudios. De otra manera no podríamos explicar sus realizaciones, muchas de las cuales todavía nos sorprenden. Debió haber en ellas grandes maestros encargados de formar verdaderos sabios (astrónomos asirios o ingenieros egipcios, por ejemplo). Poco conocemos de ellos. Sabemos sí que centros del alto nivel funcionaron en épocas remotas en China (Shang Hsiang) e India (Takshashila y Nalanda).
La biblioteca de Alejandría fue un gran centro de estudios, como el Pandidakterion de Constantinopla. Algunos maestros de éste crearon la Escuela de Medicina de Gondishapur. Trasladada a Bagdad dio origen a la “Casa de la Sabiduría", la primera islámica. En Europa, los orígenes se remontan a la reforma educativa de Alcuino de York adoptada por los carolingios. El espíritu que surgió recibió impulso con la creación de las universidades a partir del siglo XI. Los países que apoyaron sus universidades y reconocieron la autonomía y libertad de cátedra avanzaron más que los otros. Eso explica la diferencia entre ellos. También el atraso de algunos que fueron potencias políticas y el subdesarrollo de América Latina: durante la época colonial llegó a contar con más universidades que las colonias del Norte. Hoy casi todos los países realizan grandes inversiones en sus centros de estudios a los que atienden con esmero.
Hace pocos días las instituciones de mayor prestigio que elaboran clasificaciones de los Centros de altos estudios y Universidades que funcionan actualmente en el mundo dieron a conocer los resultados correspondientes a este año. Son siempre muy esperados. Se elaboran tomando en cuenta diversos factores. No son importantes el volumen de la matrícula (los hay grandes y pequeños) ni el costo de los estudios (unos más caros que otros y algunos, muy pocos, gratuitos). Se consideran más los recursos académicos (humanos y materiales) con que cuentan porque influyen en la formación que imparten o los resultados de sus investigaciones. Entre aquellos factores, destaca la capacidad de profesores e investigadores (reconocimientos, publicaciones, citas). También se investiga la posibilidad de trabajo que tienen los egresados. La inclusión en una buena posición en una clasificación garantiza recursos (tanto de origen público como privado), lo que estimula el mejoramiento de las instituciones.
Los resultados de las tres clasificaciones más consultadas (ARWU, THE y QS) muestran algunos elementos comunes. Destaca en todas el número de instituciones de Estados Unidos. Dominan en todos los campos. Les siguen las de China y del Reino Unido. Figuran bien colocadas algunas de Asia y de Australia. Al mismo tiempo es notoria la caída de las de Europa Occidental y la ausencia de las de América Latina, Medio Oriente y África. En el siguiente cuadro se puede observar el número de instituciones de estudios superiores según el Ranking de las Universidades del mundo (AREWU) de Shangai.
15.09.2026
Pos. | USA | China | RU | Suiza | Aus. | Fran. | Ale. | Otros |
1 al 10 | 8 |
| 2 |
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1 al 25 | 16 | 3 | 3 | 1 |
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| 1 | 11 |
25 al 50 | 27 | 6 | 5 | 2 | 2 | 2 | 2 | 42 |
1 al 100 | 37 | 18 | 8 | 5 | 5 | 4 | 4 | 163 |
1. Canadá 2. Aparece con 2: Japón; y con 1: Dinamarca y Suecia 3. Aparecen con 2: Japón, Suecia, Dinamarca, Singapur, Países Bajos, Israel y Bélgica; y con 1: Corea y Noruega | ||||||||
La clasificación o ranking de Time Higher Education (THE), dada a conocer hace unos días recoge las mismas tendencias generales de la de Shanghái. Sin embargo, aquella (que es casa inglesa) menciona entre las mejoras un mayor número de instituciones europeas.
Londres, 30.9.26
Pos. | USA | Chi. | R.U. | Ale. | Aus.1 | P.B. | Corea | Can2 | Fr. | Otros |
1-10 | 7 |
| 3 |
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1-25 | 15 | 2 | 4 | 1 |
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| 1 |
| 23 |
1.50 | 22 | 5+24 | 7 | 3 | 1 | 1 |
| 3 |
| 65 |
1/100 | 37 | 8+54 | 11 | 7 | 6 | 5 | 4 | 3 | 3 | 116 |
1. Australia 2.Canadá 3. Aparecen con 1: Singapur y Suiza 4. Hong Kong 5, Aparecen con 2: Singapur y Suiza; y con 1: Bélgica y Japón 6. Aparecen con 3: Japón; con 2: Singapur, Suiza y Dinamarca; y con 1: Bélgica, Suecia y Austria. | ||||||||||
La clasificación QS incluye dentro de las 100 mejores universidades del mundo algunas (aunque pocas) de países de menor desarrollo (Malasia, Arabia Saudita y Argentina), así como de Singapur (2), Corea del Sur (4) y Taiwán. Pero, como en las reseñadas atrás, el mayor número corresponde a Estados Unidos (25). Le siguen Reino Unido (16) y China+Hong Kong (11). QS publica también anualmente una clasificación de 517 instituciones de nivel superior de América Latina y el Caribe. Según la última (1.10.26) las 10 primeras son: Pontificia Católica de Chile, U. de São Paulo, U. Estadual de Campinas, Tecnológico de Monterrey, U. Federal de Río de Janeiro, UNESP de São Paulo, U. de Chile, U. de los Andes-Colombia, UNAM de México y U. de Buenos Aires. Privadas de recursos, las de Venezuela han caído mucho: apenas cuatro aparecen entre las 100 primeras: UCV (38), UCAB (81), U. Simón Bolívar (84) y ULA-Mérida (95).
Consta al autor de estas líneas el empeño de las autoridades y profesores de la Universidad de los Andes en mantener viva la Institución. No se han dejado de dictar los cursos ni se han interrumpido las labores de investigación. Se publican libros y revistas. Se dictan conferencias. Y se gradúan profesionales para servir al país. No ha sido fácil la tarea, porque la ULA ha recibido en los últimos 27 años el más duro ataque de su historia. Toca ahora exigir que al restablecerse la democracia se señale como objetivo prioritario la recuperación de la educación, en todos sus niveles.
* Profesor Titular de la Universidad de los Andes (Venezuela).
X: @JesusRondonN