Mérida, Octubre Miércoles 21, 2026, 01:25 pm
La reconstrucción del Sistema
Eléctrico Nacional (SEN) en Venezuela suele plantearse desde una perspectiva
tradicional y rígida: la recuperación multimillonaria de los megavatios del
Bajo Caroní, la rehabilitación integral del corredor de transmisión de 765 kV,
400 kV y sus troncales de 230/115 kV, la reactivación del parque térmico del
centro-occidente y la culminación de desarrollos hidroeléctricos como el
complejo Uribante-Caparo (desarrollo La Vueltosa). Sin embargo, les invito
analizar algunas consideraciones de vanguardia desde la siguiente estructura:
Introducción: Superar la parálisis y
el racionamiento por las "Grandes Obras"
Si bien estas grandes obras que cité
en principio representan la columna vertebral indispensable para el desarrollo
de mediano y largo plazo, su ejecución requiere años de trabajo, un volumen
masivo de financiamiento y una reestructuración profunda de las instituciones.
Pretender que el país espere la conclusión de este mega-plan mientras sufre
racionamientos diarios que destruyen la economía es un error de diagnóstico y
de gestión.
En paralelo, es imperativo cortar con
el ciclo de ineficiencia y opacidad que ha caracterizado la supuesta
"recuperación térmica" del país. Es ético y técnicamente obligatorio
someter primero el parque térmico nacional (especialmente en Zulia, Lara,
Carabobo y Los Andes) a una auditoría rigurosa y pragmática: solo deben
intervenirse aquellas unidades que sean realmente recuperables. Aquellas
plantas que han servido históricamente como barriles sin fondo para la
corrupción y el drenaje inútil de recursos públicos deben ser descartadas o
sustituidas por tecnologías de rápida ejecución.
Frente a este escenario, Venezuela
debe mirar las experiencias exitosas de la región (Brasil, Chile y Argentina) y
adoptar una estrategia de choque, solapamiento y estabilización permanente
basada en Almacenamiento Energético con Baterías (BESS) y parques fotovoltaicos
nodales.
La Solución Nodal: BESS y Solar FV en
las "Colas del Sistema"
El mayor cuello de botella del SEN
radica en la vulnerabilidad de las "colas del sistema": la Región
Zuliana, la Península de Paraguaná, el estado Lara, la Región Andina y el
estado Nueva Esparta. En estas zonas, la demanda supera con creces la capacidad
de importación por transmisión o la diezmada generación local.
Solo la Península de Paraguaná, por
ejemplo, registra demandas asociadas a su parque industrial y residencial que
oscilan entre los 500 MW y 600 MW, mientras que la cuenca del Lago de Maracaibo
en el estado Zulia y los estados andinos sufren una severa degradación en la
calidad del servicio.
La propuesta consiste en implementar
de forma inmediata sistemas de almacenamiento BESS (Stand-Alone y acoplados)
e instalaciones solares fotovoltaicas distribuidas en las subestaciones
críticas de transmisión y distribución (115 kV y 230 kV) de estas regiones.
Ventajas territoriales y tecnológicas
indiscutibles:
Un puente temporal que se transforma
en activo permanente
Esta propuesta no debe interpretarse
como un "remedio improvisado", sino como una solución modular de
solapamiento:
Las "Reglas del Juego": La
reforma necesaria para atraer inversiones
Para que este planteamiento sea
viable sin comprometer la caja fiscal del Estado, el país debe acometer de
manera urgente las reformas jurídicas y económicas que abran el sector a la
inversión privada nacional e internacional muchisimo más de lo planteado hasta
ahora en esa escueta “Ley de Reforma Parcial de la LOSSE”. Las lecciones de la
región son claras:
En conclusión:
Venezuela no puede seguir prisionera
del dilema entre la parálisis actual y la promesa lejana de las grandes obras,
sino para nuestra un botón: analicen los acuerdos suscritos hasta ahora con las
pocas empresas involucradas: reparaciones de largo plazo, tímida inyección de
Megavatios en el corto plazo para solapar la brecha entre la generación actual
y la demanda estimada cuya diferencia más que una demanda reprimida es el
verdadero DÉFICIT de generación cuya salida no es alentadora en estos acuerdos
y que afecta a nuestra población con
bestiales RACIONAMIENTOS. Por tanto, la hibridación de BESS (Almacenamiento) con
generación fotovoltaica en los nodos críticos del país es una solución
pragmática, modular y financieramente viable que puede inyectar
inicialmente de 500 MW a más de 1.500 MW de potencia firme en las colas del
sistema en menos de un año.
Es momento de cambiar las reglas del juego, abrir el sector a esquemas de competencia transparentes y dotar a la nación de una infraestructura eléctrica moderna, resiliente y preparada para el futuro y sobretodo que beneficie de inmediato a nuestro pueblo y al aparato productivo, generador de prosperidad.