Mérida, Marzo Lunes 09, 2026, 01:28 am
Si
aún había algún aficionado receloso con las opciones del Ajax en esta
Champions, anoche ya no se fue a la cama ninguno. A ese divino tesoro
que es la juventud, se le ha unido la generación más talentosa del Ajax
desde la liderada por Litmanen en el campo y Van Gaal en el banquillo,
ya en el siglo pasado, y la mezcla es un equipo tan serio que ha acabado
con el Madrid y la Juventus y ya está en semifinales con el mejor juego del torneo. Extraño
si nos guiamos por una primera mitad que fue todo lo contrario a lo que
se esperaba y todo lo inesperado a lo visto. La Juve tenía más posesión
y atrincheraba al Ajax en su área, que no era capaz de
retener el balón ni dar cuatro pases seguidos. Y los holandeses
marcaban en su única ocasión del primer acto. El mundo al revés. Allegri,
sabedor de la debilidad de Onana con los pies y del talento de De Jong,
ordenó una presión elevada con el portero y el mediocentro como
objetivos uno y dos. Por ahí se explicaba el poco protagonismo del Ajax,
superado por la intensidad de una Juventus con más fútbol y actitud que
en la ida. Al desconcierto holandés colaboró también la rápida lesión
de Mazraoui, el sustituto de Tagliafico, baja en Turín
por acumulación de amonestaciones. El lateral marroquí se torció el
tobillo en una jugada fortuita y se marchó a la ducha mucho antes de lo
previsto. La solución de la solución fue colocar a Sinkgraven, un medio
residual, con solo 213 minutos de juego esta temporada, reubicado en el
flanco izquierdo. Al
dominio de la Juventus le faltaba algo de remate con mayor peligro y
probar más a Onana, un saco de nervios cada vez que le tocaba entrar en
juego. Pero como buen equipo italiano, los turineses utilizaron el juego
parado para ponerle remedio a su falta de definición en los metros
finales. En el 28, un córner botado por Pjanic lo remató Cristiano
libre de marca. El Ajax se quejó de un empujón a Veltman, y no le
faltaba razón. Lo que obvió es que la infracción la hizo uno de los
suyos, De Ligt. La consulta en el monitor a pie de
campo, avisado Turpin por la sala del VAR, desveló la inexistente falta
que reclamaba con vehemencia e indignación Ten Hag. Era
el justo premio a una media hora inicial de clara superioridad
italiana, pero la justicia en el fútbol no entiende de merecimientos.
Solo seis minutos después, una jugada embarullada en ataque posicional
del Ajax acaba con el balón en los pies de Van De Beek, libre de marca
en el área y habilitado por De Sciglio. El holandés
empaquetó el regalo con elegancia: golpeo con el interior de su bota
derecha al palo izquierdo de Szczesny. Empate a uno en la única llegada
del Ajax. El tanto holandés dejó helado al Juventus Stadium y a
los jugadores locales, sorprendidos por un tanto que nunca vieron venir y
que ya no supieron contrarrestar. La lesión de Dybala
en la prolongación, empeoró el bajón de los turineses, que comenzaron la
segunda mitad con Kean en el campo en lugar del argentino, con
problemas en su rodilla derecha, pero ya en un partido totalmente
distinto. El Ajax le había quitado el balón a la Juventus,
y también las fuerzas. Ahora el que iba arriba a presionar era el
equipo de Ámsterdam y a quien no le duraba el balón ni diez segundos era
a los de Allegri. El vendaval de la ida estaba de vuelta y solo
Szczesny mantenía con vida a los italianos, gracias a sendos paradones
del polaco a disparos de Ziyech y Van de Beek. Pero el gol del Ajax estaba al caer, y cayó. De Ligt,
elevándose al cielo de Turín y haciendo pequeños los 190 centímetros de
Rugani, mandó la pelota a la red en un saque de esquina. El baño
empezaba a ser una fotocopia del Bernabéu de hace mes y
medio. Y no lo fue al cien por cien por el VAR y por la falta de
puntería, pero eso ya era de lo menos. Una Ajax lleno de niños devuelve
al equipo holandés a una semifinales de Champions 22 años después. ABCEmpate doloroso
