Mérida, Abril Lunes 27, 2026, 10:53 am
CNN ha ganado la batalla contra la Casa Blanca. La disputa legal por la
retirada de la credencial al periodista Jim Acosta ha llegado a su fin después
de que la Administración de Donald Trump reculara este lunes. Eso sí, las
reglas del juego cambian. El personal de Gobierno notificó a los corresponsales
sobre una serie de modificaciones para las futuras ruedas de prensa, como que
solo podrán hacer una pregunta cada uno. Hay que recordar que el rifirrafe que
protagonizó la semana pasada el mandatario y Acosta se produjo cuando el último
insistía en hacer uso de su “turno de seguimiento” a su primera consulta. Que
Trump ondee una bandera blanca es una clara derrota en su cruzada contra la
cadena de televisión, a la que llama “la cadena de las noticias falsas”.
La Casa Blanca pasó de la noche al día entre el pasado viernes y este
lunes. Y es que entre medio recibió muchos golpes. El primero ocurrió cuando el
juez Timothy Kelly, nombrado por Trump el año pasado, falló a favor de CNN y
ordenó que se le devolviera temporalmente la credencial a Acosta por dos
semanas. La Administración, que había acusado al periodista de poner sus manos
sobre una becaria durante una rueda de prensa, dijo que acataría la orden. Sin
embargo, en la noche le envió una carta al corresponsal advirtiéndole de que
una vez que se cumpliera el plazo establecido por el magistrado se la volverían
a revocar. Acosta, que junto a CNN demandó al presidente de EE UU y a cinco
miembros de su equipo por “violar la Constitución”, volvió a recurrir a la
trinchera legal. Este lunes anunció de CNN ya había pedido una vista de
urgencia en el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para zanjar el tema. No
fue necesario. La Casa Blanca se rindió.
CNN informó esta tarde a través de su cuenta de Twitter: "Hoy la
Casa Blanca ha restaurado por completo la acreditación de prensa a Acosta. Como
resultado, nuestra demanda ya no es necesaria. Estamos deseando continuar
cubriendo la Casa Blanca". La cadena de televisión había acusado a los
miembros del Gobierno de violar los derechos de la Primera Enmienda a la
libertad de prensa y de la Quinta, al debido proceso.
La portavoz presidencial, Sarah Sanders, anunció a través de un
comunicado que el Gobierno habló con Acosta y le comunicó que su pase de prensa
había sido restaurado por completo. También aprovechó para dar a conocer el
nuevo protocolo que se le exigirá a los periodistas: el corresponsal hará solo
una pregunta y luego cederá la palabra a uno de sus compañeros. En caso de que
el presidente u otro funcionario de la Casa Blanca lo permita, el reportero
podrá hacer una segunda pregunta. Una vez que haya terminado su turno, debe
entregar el micrófono a un miembro del personal. “El incumplimiento de
cualquiera de las reglas puede dar lugar a la suspensión o revocación del pase
permanente del periodista”, concluía la misiva.
Las nuevas normas parecen estar hechas a la medida del encontronazo entre
Trump y Acosta. El 7 de noviembre el mandatario ofreció una rueda de prensa
para evaluar los resultados de las elecciones legislativas. El periodista de
CNN le preguntó al republicano sobre si no consideraba que había
"demonizando" a los inmigrantes al referirse a los miembros de la
caravana como “criminales”. "Eres una persona grosera y terrible. No
deberías estar trabajando para la CNN", respondió en seco Trump y le quitó
el turno de palabra. Acosta hizo uso de su “turno de seguimiento”, y le
preguntó al presidente sobre la trama rusa. El magnate, bastante fuera de sí,
le dijo siete veces que era “suficiente”. Una becaria de la Casa Blanca intentó
quitarle el micrófono, pero Acosta no se lo entregó. Ese choque corporal entre
ambos fue el que impulsó a la Administración a revocarle el pase al periodista.
"No toleraremos que un reportero le ponga las manos encima a una joven que
está tratando de hacer su trabajo", argumentó Sanders. Acosta respondió
que la acusación era falsa y la Casa Blanca, aunque no le dio la razón, le
levantó el castigo en menos de dos semanas.
AGENCIAS