Mérida, Abril Domingo 26, 2026, 06:02 am
General sin charreteras con su ejército
de perros.
Parafraseando la canción de los Hermanos Márquez podemos decir que: “Los muchachos malos/ se burlaban de
Morrongo/ y le colocaban nombre cuando salía a caminar…”
Yo conozco a Claudia del álbum El amor de Claudia de Los
Hermanos Márquez (1961)

Hace diez años murió Pedro Felipe Escalona García, su nombre
de pila quizás a muy pocos les diga algo... pero si les reafirmo que desde hace
diez años el popular Morrongo dejó de peregrinar por las
calles de Tovar con su tropa de perros, que desde hace diez años su voz
melodiosa ya no le canta a “Claudia”
ni visita el café Mocca -allí sentado en la barra le grabamos varios videos con
TCT-, entonces su recuerdo vendrá a sus mentes. Morrongo fue un personaje
excepcional entre los populares, que se distinguió por su clase, unas veces vestido
tan pavo que parecía todo un oficinista, otras de don Juan Tenorio y la mayoría
con su característica forma de vestir acompañado de sus perros y los juguetes
fabricados por él mismo. Tuve la fortuna de verlo en todas sus facetas. De no
haber muerto Morrongo seguramente sería un asiduo visitante del Centro de
Saberes de Tovar.
Pedro Felipe Escalona García “Morrongo” (n. 1/12/1961 - m. 15/9/2015) era el cuarto de nueve hermanos nacidos en el hogar de doña Gregoria Sánchez y el violinista Felipe Escalona Varela, desde niño mostró habilidades para pintar, cantar y tocar cuatro. Me cuenta su hermana que a los 18 años entro a trabajar de camillero en el Hospital San José de Tovar y un día las enfermeras lo mandaron a comprar toallas sanitarias, él fue con mucha pena y las compró, pero no regresó más a trabajar.
A diez años de su sentida muerte -al menos quien esta crónica escribe la sintió intensamente- nos queda una profunda reflexión, personajes como Morrongo son el alma de los pueblos, en este caso de Tovar y cuando desaparecen pareciera que con ellos se va parte de nuestra identidad y del sentir del tovareño, pues en vida no hicieron otra cosa que hacer el bien, a pesar que muchos abusaron de su bondad, la última vez que lo vi, una semana antes de su muerte, me dijo que un ciudadano de El Corozo, a quien prefiero no nombrar, le había caído a golpes y amenazado con un machete... ahora me pregunto ¿qué mal le pudo haberle hecho Morrongo que no mereciera su perdón y benevolencia?, ¿Por qué hay personas que no toleran a los personajes populares y menos si desandan acompañados de un séquito de perros? y lo peor aún muchas de nuestras autoridades: alcaldes(as) y protectores(as) se fotografían con los personajes, besan a los animales pero no hacen nada por y para mejorar su situación. Son pura pantalla por las redes sociales, en el fondo no se quieren ni ellas mismas.
Seguramente Dios tiene Pedro Felipe Escalona García alias Morrongo cantándole “…Yo conozco a Claudia por el modo 'e caminar/ menea la cintura, baja la cabeza/ mueve la cadera como si fuera a bailar” y de utility, dada la condición que era un hombre inteligente y talentoso, recuerdo que una vez le tome un set de fotografías espectaculares a sus manos llenas de anillos hechos por él, vestimenta curiosamente adornada y a sus perros frente a la antigua Panadería Italiana, al terminar me despedí y le dije gracias amigo, inmediatamente me respondió: “Gracias no, mejor págueme veinte bolívares”, ese era Morrongo genio y figura hasta la sepultura.
A diez años de su infausta partida, murió de un extraño dolor de estómago, su mamá sospechaba que le hicieron daño, que Dios lo tenga juicioso en su Santa Gloria, paz a sus restos, reposo a su alma y mi recuerdo eterno para con su persona y su música. Cada vez que escucho Yo conozco a Claudia en versión de Los 50 de Joselito, su figura señera me envuelve, es como si lo viera cantando: “Ay, no llores Claudia, no llores/ porque a ti te quiere Bernabé/” y a ti Morrongo también te quiere el pueblo tovareño.
¿Cuánta falta hace la Galería de personajes populares de Tovar?, que eternice a estos héroes de a píe a semejanza de la existente en Bailadores que logré concretar durante mi paso como director del IMUCU. Siempre le pido a Dios que me dé la oportunidad de llevar adelante ese maravilloso proyecto, que al menos ya tengo adelantado con la escogencia de las fotografías y lo he conversado con Rodolfo Manchego y Dayson Alzate, antes de ser Premio Arturo Michelena.
Desde la institucionalidad nos preocupamos por rendir honores a los hijos notables y llenar sus pechos de condecoraciones, pero excepcionalmente nos ocupamos de los personajes populares que iluminan nuestras vidas todos los días. Honrar honra. Aunque parezca y suene extraño, son más importantes y recordados los personajes populares de los pueblos que los mismos alcaldes que una vez que dejan sus cargos pasan al degredo y se convierten en don nadie. Ni los perros los miran.
Néstor Abad Sánchez
Centro de Saberes de
Tovar, septiembre 15, 2025