Mérida, Abril Miércoles 01, 2026, 08:24 am
El tablero político
ha dado un vuelco radical tras la captura el pasado 3 de enero de Nicolás
Maduro y Cilia Flores. Este evento, ejecutado bajo la responsabilidad y el peso
de la administración norteamericana, ha dado paso a un interinato tutelado bajo
la figura de Delcy Rodríguez. Sin embargo, esta nueva estructura de poder
conlleva una responsabilidad directa y absoluta que no admite dilaciones: la situación
de los presos políticos y sus también maltratados familiares.
La responsabilidad del tutor
En política, quien
sostiene el poder es el responsable último de lo que ocurre bajo su mando. El
interinato de Delcy Rodríguez no opera en el vacío; existe gracias al respaldo
y las instrucciones generadas por la administración del Presidente Donald
Trump. Por lo tanto, el incumplimiento de las órdenes de liberación inmediata a
través de la cuestionada y selectiva ley de amnistía no es solo una falla
administrativa, sino una mancha directa en la gestión de quienes hoy tutelan el
destino del país.
A pesar del
descabezamiento de la cúpula del poder, es aún alarmante el número de
ciudadanos, incluyendo un sector crítico de militares, que aún permanecen en
condiciones infrahumanas. Si estas figuras siguen tras las rejas, la narrativa
internacional está a punto de sufrir una mutación irreversible.
Ahora bien, para
poder identificar, entender y difundir el sentimiento y pensamiento general de los venezolanos dentro y fuera del
país debemos discriminar en lo sucesivo algunas consideraciones y opiniones del
pueblo llano, que nos llevan a pronunciarnos en honor a la verdad que busca
imponerse, esa que no pretende canalizarse mucho menos filtrarse
para que sea visibilizada por la politiquería desatada y desenfrenada
que no entiende el momento, que pretende sustentar el cambio y la
transformación de Venezuela en un entramado pirata, minusválido y excluyente.
La Amnistía como Eje de Pacificación
Resulta fundamental
recordar que la transición no puede sostenerse solo sobre la fuerza de una
captura. La verdadera estabilidad reside en el espíritu de la Ley de Amnistía,
concebida como el instrumento jurídico supremo para la pacificación nacional.
Actualmente, este
espíritu está siendo deliberadamente incumplido por quienes ejercen el
interinato tutelado. La pacificación no es una concesión graciosa, es un
requisito para la sanación del desmembrado tejido social; mantener a los
perseguidos políticos en prisión es traicionar el propósito mismo del cambio y
sabotear la reconciliación necesaria para que el país pueda avanzar.
Tres meses después: El ultimátum del 3 de abril
Bajo una óptica
meramente de crítica constructiva, el tiempo de las excusas con el pueblo
venezolano se ha agotado. Existe una fecha límite en el horizonte moral, ético
y político de esta transición: el próximo 3 de abril se cumplen tres
largos meses de tutelaje.
De rehenes a presos
de conciencia: Hasta hoy, la opinión pública señala a los detenidos como
víctimas del régimen en jaque.
La nueva etiqueta:
Si al llegar el 3 de abril las mazmorras no han sido vaciadas, en Venezuela y
el mundo el discurso cambiará drásticamente. Ya no se hablará de los
"presos del régimen", sino de los presos de TRUMP; ya que quien
tutela es fiel responsable de que las órdenes se cumplan al pie de la letra. Si
el interinato y el poder delegado a los Rodríguez no ejecuta las liberaciones,
el peso moral y político de esos hombres y mujeres apresados en condiciones
infrahumanas recaerá directamente sobre quien los sostiene en el poder.
La Urgencia Operativa: Apretar las Tuercas
No hay margen para
la burocracia cuando la vida de militares y civiles corre peligro. Es imperioso
apretar las tuercas en las tres fases en desarrollo y de presión para evitar
que esta transición se convierta en una nueva forma de cautiverio.
Exigencia Directa
de Ejecución: La administración norteamericana debe garantizar que sus
instrucciones no sean meras sugerencias. La libertad debe ser el primer decreto
efectivo y tangible del interinato tutelado, cumpliendo con la Ley de Amnistía.
Sanción al
Incumplimiento: Si el tutelaje de Delcy Rodríguez falla en liberar a los presos
antes de la fecha límite, debe entenderse como un acto de desacato deliberado
que invalida su posición de confianza ante sus tutores.
Rescate de la
Dignidad de los uniformados: Es urgente priorizar a los militares y policías detenidos,
cuya lealtad a la Constitución y otros casos los llevó al encierro. Su
permanencia en prisión bajo el nuevo esquema es una afrenta a la institución
que debe reconstruir el país y una burla al ideal de pacificación.
El 3 de abril se acerca
O se cumple la
palabra empeñada y se hace justicia real con quienes han sufrido lo indecible,
o la historia registrará que los presos políticos simplemente cambiaron de
carcelero, bautizándolos para siempre como; LOS PRESOS DE DONALD TRUMP.