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Por Orlando Oberto Urbina

Crónicas memorables

J. E. Ruiz Guevara: una sabana cargada de memoria por Orlando Oberto Urbina



Crónicas memorables

J. E. Ruiz Guevara: una sabana cargada de memoria por Orlando Oberto Urbina

bajarigua@gmail.com

adicorazul@gmail.com

 

Fue una memoria; un personaje venido de Barinas, historiador, periodista y poeta. Un verdadero veguero del llano puro e inmenso, como la sabana que grita desde el olvido; y por eso esa memoria tan particular para hablar de hechos históricos y de personajes que anduvieron atravesando un país a través de la exhaustiva investigación social e histórica de todos esos hechos y acontecimientos en su tierra. Así lo testimonia en su libro sobre Ezequiel Zamora, en el que hace una recopilación de documentos sobre el comandante de la Guerra Federal.

José Esteban Ruiz Guevara, nacido en Puerto Nutrias en 1927, fue escritor, historiador y periodista, y desde muy joven va a participar en los acontecimientos políticos de su región. Su ejercicio periodístico y su militancia política lo llevan a rescatar la documentación histórica del prócer de la Federación, como uno más de quienes pelean por sus derechos, tal como dice aquella consigna: “Tierra y hombres libres”.  Su investigación sobre “Zamora en Barinas” ofrece una mirada fundamentada en el descontento; obra histórica que va relatando los hechos en forma minuciosa, y en la que aporta un gran valor a los acontecimientos suscitados en esa tierra llanera.

José Esteban fue fundador de la Asociación de Periodistas de Venezuela (AVP), va ser corresponsal del histórico órgano comunicacional del Partido Comunista de Venezuela “Tribuna Popular”, además de escribir para el diario “El Nacional”: periódicos que desafiaron la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez.

José Esteban Ruiz Guevara va a publicar su libro titulado Zamora en Barinas, (1977), y luego Piedras Herradas (1982), Retazos históricos de Barinas (1983), Codazzi en Barinas (1984), Barinas. Cronología (1994), y Arañazos en el Tiempo (2004), los cuales van a mostrar una interesante arqueología histórica que busca dejar como testimonio un trabajo minucioso y bien elaborado, además de sus obras inéditas Gobernadores de Barinas, Los Marqueses de Barinas, Archivo sin índice, y otras obras que esperan por sus publicaciones en el tiempo.

En José Esteban Ruiz Guevara va existir un gran interés por la fotografía, en la que va a documentar cada historia, cada reportaje como periodista, en cada entorno de la vida cotidiana de Barinas y sus pueblos. Fue un eminente hombre del llano que cabalgaba en papeles revueltos y con nostalgia de río y montaña, porque en Barinas José Esteban entra en la historia infinita de su pueblo que luchó siempre por mantener una sociedad más justa.

Entre palmeras comprendió el marxismo como filosofía de praxis y vida. Se hizo militante comunista en aquellos años de dictadura militar. Entre 1945 y 1950 asume la corresponsalía del diario El Nacional y ya, en 1958, le va a corresponder asumir a los 31 años la presidencia del Concejo Municipal de Barinas, y ese mismo año es fundador de la AVP de ese estado. También va a ser fundador de varios medios de comunicación entre revistas y periódicos como: Noble Tierra, Debate, Tacamajacá. Además, logra con otros compañeros la creación de peñas literarias. Para 1969, José Esteban va a crear el Centro de Estudios Históricos del estado Barinas, y luego emprende su tarea de fundar el Centro de Investigaciones Arqueológicas Kuayú, además de mantener publicaciones en periódicos y revistas nacionales e internacionales.

A José Estaban Ruiz Guevara lo conocí en Mérida en 1998, ya tenía referencia de él, sin embargo, conocía a uno de sus hijos que trabajaba con el profesor David Fermín en la Asociación de Profesores de la ULA (APULA): el poeta Federico Ruiz Tirado. Un día apareció una entrevista en el semanario “La Razón”, que le había hecho el profesor José Sanz Roz, lo cual me pareció muy interesante. A veces encontraba a José Esteban en el café del bulevar de los pintores en Mérida, y le propuse hacerle un reportaje, y que me hablara fundamentalmente de la revolución bolivariana, ya que había sido parte en la formación política de Hugo Chávez Frías. Me dijo: “no puedo darte esas declaraciones, porque comprometería a mis hijos”, y respeté esa decisión. José Esteban era una persona muy reservada y lúcida.

Ruiz Guevara sabía que la fuente de todo mal estaba en el impacto de la economía petrolera sobre el país. Ya José Esteban lo vaticinaba en conversaciones sobre lo que podría sobrevenir si no se corregía y se transformaba la visión del petróleo.

Su producción intelectual fue muy interesante. Tenía la claridad de un gran pensante sobre la patria: ésa que ven los hombres que han soñado la tierra más allá del desierto político y social, y para no morir de ausencia. José Esteban llevaba la nostalgia de la sabana cargada en la memoria; por eso, brindó su quehacer diario del llano desde dentro de su conciencia.