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Por Miguel Jaimes Niño

Geopolítica sorpresa iraní por Miguel Jaimes Niño



Geopolítica sorpresa iraní por Miguel Jaimes Niño

Venezuela.

Las cadenas geopolíticas son interminables justo cuando vemos lo que quiso ser el control británico sobre el Océano Atlántico cuando sus posesiones marítimas sobre Halifax, Bermuda, Santa Lucía y Jamaica. Toda la fortaleza británica sobre el Caribe, pero la más importante no permitirían dejar de lado su desarrollo de la influencia norteamericana; atravesar el Istmo por Panamá.

Halifax para el momento no era más que la capital y ciudad canadiense más grande de toda la provincia de Nueva Escocia, y el centro más grande de las Provincias Atlánticas. Por esto llegó a considerarse como el puerto más excelso del país para dominar las áreas geográficas de la costa atlántica, por supuesto todo ubicado en medio de las ciudades de mayor crecimiento como se demostró más de un siglo después por la población canadiense; El nacimiento del Caribe Oriental.

La aventura europea fue la causante del desarrollo lento en el Pacifico Oriental. Su comercio era menor, insatisfactorio, tardío. El cuento era que en sus orillas occidentales cuando fueron controladas por múltiples episodios europeos, estas ya eran el vértice de hacia dónde iban otras economías tan antiguas como las de China y Japón. Allí los comerciantes exhiben mercancías lujosas y suvenires curiosos con los cuales lograban tener grandes ganancias.

Ya España había considerado y practicado sus aventuras desde siglos atrás tras el control del oro y plata de México, y el incanato del Perú eran observados como una nación no apta para el comercio ya que su reinado en tierras americanas había logrado ser muy prolongado.

Era la América del Pacífico la referida a su Océano. De esta América Pacífica se esperaban grandes ganancias por parte de sus marinos, pero no sucedió según lo planteado. Las conexiones ilegales de piratas, filibusteros y corsarios eran el antecedente más malo que se tenía. Entonces ejecutaron sus acciones a través de colonizar y anexar, esto los llevó a establecer y explorar rutas y por ende mercados, utilizando de ellas su comercialización a través de sus mercaderías. Y así como ya existían las rutas de los condimentos, sal, oro negro en polvo; café comerciado por Yemen, mas sus esencias, los nuevos itinerarios andaban bajo las mismas aspiraciones.

Entonces los norteamericanos partiendo desde lo significativo comenzaron a desarrollar sus costas occidentales pues estas proyectaban lo que en conjuntos peligros podrían advertir al navegar por sitios distintos a las rutas establecidas alrededor como las del Cabo de Hornos.

Los hombres blancos no podían quedarse con estas rutas ya establecidas como pasos y áreas peligrosas. Esas eran tierras buenas para las siembras, y para Estados Unidos comenzaron a ser consideradas como zonas para su nación.

Por eso en Hawái tenían una fuerte consideración marítima―militar y no existían razones para que el mismo pueblo no usufructúa sus dominios igual que lo habían hecho la América Británica, seguido de la Columbia Británica en el Pacífico nororiental, Australia y Nueva Zelanda hacia el suroccidente.

Desde Napoleón Bonaparte las estrategias geográficas serían desarrolladas en lugares potenciales donde se desplegarán sus guerras y las cuales debían contar con sus consideraciones claves. Esos comedimientos estratégicos eran sus espacios naturales. Lo geográfico con sus condiciones. Luego los detalles se explicarían; distancias entre unas y otras fuerzas, sus orientaciones como lo eran en las características marítimas.

Pero tomar en cuenta cada uno de los medios ofrecidos para llegar al desarrollo de la guerra debía significar planos de los terrenos, estrategias militares a desarrollar, esquemas, profundizar en su estudio y respuestas a cualquier situación que se tomará como confusa. Todo en cada punto variaría según el tipo de decisiones que debieran tomarse en los terrenos donde se llevará a cabo la guerra.

El número de puntos variaría desde sus aspectos naturales hasta algunos donde haya intervenido la mano del hombre. También las condiciones serían distintas en terrenos montañosos y muy distintos serían los sitios de estribaciones planas.

Las costas al mar igual representan escenarios no tan distantes o dispares, estos cuando se acercan a la tierra corresponden a muy distintos ámbitos, pero ambos son terrenos y dan resultados distintos a la hora de guerrear. Por ejemplo en el mar no existe el mismo esparcimiento de desastre que en la tierra, incluso hasta las grandes pruebas se hunden y se lavan. Pero en tierra todo es más trágico y hay que prepararse para observar cualquier miseria.

Pero en el mar el campo de batalla es inexistente, nada existe para que ninguna de las condiciones militares le impida a un almirante poder dar cualesquiera órdenes. En el agua todo es abierto y las estrategias y orientaciones se guardan, no hay nadie con quien confiarle, ninguna de las estrategias dadas pueden salir. En actividades ambos son enemigos, cada uno se ocultan.

Mientras en tierra sobre las llanuras sin importar sus grados de inclinación o escabrosidad que se presente, aparte de sus habitantes y centros poblados, ciudades o pueblos donde se encuentren, todas sus comunicaciones se dan tras la creación de vías, caminos, todos dan origen a carreteras y estas se amplían según los caminos que van a la guerra. Su valor individual se ve duplicado por el número de rutas que encuentren.

En los océanos los abismos son otros. Nadie pone obstáculos ni frenos para que cualquier barco de guerra tome las rutas que desee. Llegar a sus objetivos, neutralizarlos es lo importante. Una vez identificadas las rutas la tierra se achica para llegar a sus destinos.

Cuando las rutas se juntan por el cruce constante de navíos comienzan a tener una importancia suprema y pasan a ser llamados como puntos de estrangulamiento los cuales de tanto ver cruzar banderas de distintas nacionalidades se hacen súper estratégicos y de esto se valieron los países que los rodeaban para capturar su importancia.

Por eso los estrechos o los conocidos puntos de estrangulamiento toman especial importancia a partir del Estrecho de Ormuz, el paso de Bab el―Mandeb, el Cuerno de África, el Mar Rojo, El Canal de Suez, el Mediterráneo y el Canal de Panamá. Siete en total.

En el conflicto desarrollado el 28 de febrero del 2026 por Estados Unidos de Norteamérica junto al Estado Hebreo de Israel, juntos en contra de la República Islámica de Irán, se destaca y desata un trance aún mayor con respecto a estos puntos de estrangulamiento. Uno de ellos es la amenaza cierta de cierre definitivo del estrecho de Bab el―Mandeb, ya sucedió con el Estrecho de Ormuz algo dicho hasta el cansancio y que nadie creía de allí el error de EE. UU. al desestimar las amenazas de los iraníes.

Tal y como se presentan todos los escenarios subyacentes a las guerras el estrecho Bab el―Mandeb, también conocido como el Paso de las Lágrimas o la Puerta de las Lamentaciones es un estrecho marino que se enlaza con el Mar Rojo, al Norte con el Golfo de Adén y al Sur con el Océano Índico. Este es otro punto que ambos Israel y EE. UU. menosprecian se su cierre por parte de Yemen; vendrá otra sorpresa geopolítica y la misma trancara el Cuerno de África, el Mar Rojo, el Canal de Suez y el Mediterráneo.

Su paralización significa la inmovilización casi total del flujo energético e igual parte del comercio internacional de cientos de productos. Para entender esto hay que comprender lo que significa la geografía del poder. Solo allí transita una quinta parte del petróleo del mundo y una cantidad mayor de metaneros (gas).

Grupos como los Hutíes y Ansarolá de Yemen en conjunto con el apoyo de Irán serían los primeros en generar su interrupción. Esto desataría una gran explosión de movimientos militares por la cercanía con Israel, punto neurálgico que justificaría a cada momento su cierre.

La situación comprometería al Océano Índico pero también el canal artificial de Suez conjuntamente con el Mediterráneo se verían seriamente comprometidos. El Bab el―Mandeb es la ruta más importante en conexión, pero también es un serio cuello de botella por el enorme y constante paso y tránsito de navieras de todas las marcas, calados y compañías del mundo. Esto lo hace el paso marítimo más delicado del planeta. En condiciones normales en un año por allí puede llegar a transitar el 12% del comercio mundial de petróleo.

En la historia antigua los antepasados de los anglosajones que vivían en condiciones primitivas fueron consolidando el imperio persa a través del Gran Rey Darío I. Este impulsó proyectos para conectar el mar Mediterráneo con el Mar Rojo mediante canales de navegación, en todo esto también hay que destacar el papel histórico de Irán.

Cuando varias rutas se cruzan en los pasos marinos su influencia llega a ser muy grande puesto que dos puntos trazados desde cualquier superficie del globo llegan a sus destinos a través de los pasos oceánicos. Sus condiciones de distancia ejercen influencia entre esas rutas y los puntos distantes en tierra firme. Para muchas economías el paso por estos estrechos llega a desencadenar factores superiores a la supervivencia.

Igual pasó con Hawái punto que estudiamos desde párrafos anteriores cuando se observa un mapa más claro y se interpreta al observar cuando la posición sobre esta isla representó el control y la presencia de EE. UU. en toda la extensión del Océano Pacífico, bajando la mirada geopolítica de los norteamericanos, estos no estaban dispuestos a perder tamaña oportunidad.

Al mirar las extensiones territoriales, terrestres ubicadas a cada lado de sus coberturas se encontraron primeramente con las Islas Sándwich las cuales en su momento estaban solas, separadas por toda interpretación humana y comercial, y en el medio un gran mar, entonces su geografía delataba una gran circunferencia en las mismas distancias entre Honolulú y San Francisco.

En el occidente y en el Sur circundando los archipiélagos de Australia y Nueva Zelanda rumbo al nororiente se iba expresando claramente hacia el continente americano. Pero algunas isletas en cercanías a Hawái, acompañantes del Sur posteriormente fueron tomadas por posición británica como las islas Navidad y Fanning. Pero también debemos destacar el peso de las distancias como las existentes entre San Francisco y Honolulú las cuales llegaban a alcanzar una distancia de dos mil cien millas fácilmente navegables.

Los grupos de las islas Gilbert, Marshall, Sociedad y Marquesas aun cuando estaban bajo el mando británico, Somoa bajo el control norteamericano. Estas islas fueron la disputa en 1898 entre varias potencias, pero para 1900 se repartieron entre Estados Unidos y Alemania, posteriormente en 1918 quedó en manos de Norteamérica tras la derrota que sufrió Alemania en la Primera Guerra Mundial. Su posición catalogada de central, solas, sin rival no extraían la intención de ningún estratagema, pero su oportunidad de riquezas despegaba la combinación de los magnates del comercio. Igual historia se aplicó rigurosamente a la llamarada que es hoy el Caribe con su estratégica geopolítica, cosas de su seguridad y defensa en las malogradas relaciones internacionales.

Hasta más pronto...