Mérida, Abril Viernes 24, 2026, 09:01 am

Inicio

Opinión



Diario Frontera, Frontera Digital,  Opinión, ,Por Fortunato José González Cruz,Mérida entre penas y gozos por Fortunato José González Cruz
Por Fortunato José González Cruz

Por la Calle Real

Mérida entre penas y gozos por Fortunato José González Cruz



Por la Calle Real

Mérida entre penas y gozos por Fortunato José González Cruz

El Estado Mérida vive su cotidianidad entre graves penurias. Alejada de los centros de poder y gobernada por ineptos sin vínculos merideños, que ostentan vehículos de lujo frente a la miseria de los demás,sin amor por esta tierra, sufre abandonado, descuidado incluso despreciado: Los accesos a sus ciudades y pueblos están en tan malas condiciones que salir o llegar a ellos es casi imposible, una odisea, con huecos y derrumbes que hacen el viaje sumamente riesgoso.

A estas desgracias se une otras no menos peligrosas: los semáforos en mal estado, los motorizados y otros conductores hacen lo que les da la gana sin respeto por las normas de tránsito ni la vida propia y de los demás. Las ciudades y pueblos lucen un enmarañado de cables que las afean con violación de las normas COVENIN que obligan a introducirlos bajo suelo por ductos apropiados. Resulta imposible que propios y turistas puedan tomar fotografías sin que se muestren semejante telaraña.

El uso de los espacios públicos por gente que se apropia de ellos para montar sus tarantines y ventas de cuanta mercancía se les ocurre también contribuye a la anarquía y a la pérdida de los valores estéticos. Hasta restaurantes instalados en las plazas, parques y aceras al lado de instituciones gubernamentales ante la mirada tolerante de sus indolentes políticos.

A pesar de tantas desgracias, los merideños quieren su tierra y los turistas sortean huecos y derrumbes para llegar y disfrutar del buen trato que aquí se les dispensa, gozar del esplendente paisaje natural que ofrecen sus montañas y tierras llanas, su páramo único en el mundo, sus sierras aunque ya desnudas de nieve, sus parques naturales, el delicioso clima, el delicado trabajo de sus artesanos, su deliciosa gastronomías y tantas otras cosa buenas que produce el trabajo de los merideños.

Seguramente y más temprano que tarde vendrán tiempos mejores, tengamos la oportunidad de elegir autoridades locales merideñas que amen esta tierra, sean honestos y se ocupen de quitarle los harapos a Mérida para que luzca sus bellezas naturales que la adornan.