Mérida, Mayo Viernes 22, 2026, 01:20 pm

Inicio

Opinión



Diario Frontera, Frontera Digital,  Opinión, ,Por Alberto Jiménez Ure,La literatura erótica por Alberto Jiménez Ure
Por Alberto Jiménez Ure

La literatura erótica por Alberto Jiménez Ure



La literatura erótica por Alberto Jiménez Ure

Texto leído en el pódium de Bienal de Literatura Mariano Picón Salas del Año 1997, en Mérida-Venezuela

Si infiero que es erótico (ilícito) todo cuanto se insinúa y pornográfico (ilegal) lo que se exhibe, estaré en paz con lo que parece ser y no es en una sociedad cuyos patrones morales se basan en la ocultación o maquillaje del pensamiento y uso de antifaces.Si digo que es “amoral” quien se opone a la idea de ocultar lo oculto, estaré en paz con los que son sin profunda y explícitamente ser: con los que rechazan al que lux porta (https://el-bestiario.fandom.com/es/wiki/Lucifer) y en la intimidad proceden similar a obsesos de la perversidad. 

Se presume que una mujer es erótica cuando tiende un velo encima de un cuerpo que tímidamente mira cual si fuere ajeno (empero irremediablemente suyo) del cual teme sea captado obsceno por individuos prejuiciados.

El esteta tiembla cuando el goce visual le hace olvidar su tácito e íntimo juramento de moralidad, implícito en la aceptación de tesis urdidas en los clautrofalaces o su sometimiento a ellas: papeles dictados por la simulación o prepotencia de origen secular, por los auto-investidospontífices de la palabra.

Pienso que son casi inaprehensibles las demarcaciones entre loerótico y pornográfico. Las acciones presuntamente “morales” y las que no, ello por cuanto ninguno discutiría que quien intenta poner límites a la libertad de los otros es un carcelero. Sabemos que todo vigía de reo purga la penitencia del mediocre o culpable cuya medida cautelar de “libre tránsito” sustitutiva de confinamiento que disfruta la paga mediante el compromiso de no cometer o reincidir. 

Durante los tiempos que nos ha tocado vivir, lo más importante para el hombre ha sido su aceptación de culpabilidad por rehusar ser testigo y confeso hacedor de su propia existencia: no creó ni miró el instante de su fecundación, pero formuló leyes que limitarían sus actos. Se dijo a sí mismo que sería “erótico” ocultando su ereccióny pornográfico si la exhibía ante una dama. Dictó sentencia contra su deseo de aparearse frente a sus semejantes y convino o aceptó que merecía ser castigado por su “amoralidad infractora”, aun cuando hubiere sido consensual.

En materia literaria pienso que ningún asunto excede y toda idea o propósito tiene que consumarse. Porque comulgo con https://historia.nationalgeographic.com.es/a/aristoteles-pensador-polifacetico_15153 en lo siguiente: 

“La moral es una virtud que se destruye y pierde a la vez por sobra o falta”.

En un panorama cultural desdibujado por acomodos de partes interesadas que no saben con exactitud en cuáles profundos asuntos, caso Venezuela, el erotismo en la literatura será tolerable siempre que no trascienda el territorio que pueblan los hipócritas. Digo que nada que de los concilios descienda jamás será mordaza.

En el curso de mi existencia sublimé los impulsos amorosos, sin pensar que debían ser controlados por predicadores de dogmas religiosos o enfermos mentales, unos y otros convertidos (por azar) en decálogos. Que yo elevara, casi hacia las cumbres del misticismo, los sentimientos que me inspiraban las mujeres no merecía reproches. Solo las féminas y los varones tienen el lícito atributo de fijar límites a los acercamientos corporales o psicológicos, siempre conforme a principios de razón suficiente. Fácil el erotismo deviene en porno, apagándolo para no ser absurdamente castigado.   

albertjure2009@gmail.com