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Por Néstor Abad Sánchez,

Desde el Mocotíes (43)

Bolívar en Mérida en 1813 y el título de Libertador por Néstor Abad Sánchez



Desde el Mocotíes (43)

Bolívar en Mérida en 1813 y el título de Libertador por Néstor Abad Sánchez

Para Bolívar el título de Libertador de Venezuela, constituyó el “más glorioso y satisfactorio cetro de todos los imperios de la Tierra”

 

Los pormenores de la llegada de Bolívar a Mérida fueron recogidos y contados para la posteridad por don Tulio Febres Cordero, quien relata la estadía del libertador durante 18 días, las hazañas de las heroínas y las rectificaciones históricas, en su mayoría valederas, pero en su relato existen detalles puntuales por clarificar. En ese sentido, el arribó de Bolívar a la ciudad serrana es una de las páginas más épicas escritas por el historiador y que se repiten año a año como si fuesen letanías, narra el Patriarca de las letras merideñas que: “En una hermosa mañana de mayo, el mes de las flores por excelencia, la ciudad melancólica se alegra, sus desiertas calles se llenan de gente, las campanas se echan al vuelo, y en los balcones y ventanas de sus casas semiarábigas, brillan ardientes y seductores entre dulces sonrisas, los negros ojos de recatadas doncellas, que esperan anhelantes el desfile de la vistosa comitiva, donde viene el guerrero afortunado, el caballero de la Torre de Plata y de la Celeste Espada.(1)

 

En ese sentido, es preciso puntualizar lo referido por don Tulio: “…es Bolívar que llega. En la casa Consistorial lo reciben en asamblea pública, los patricios, los togados y los sacerdotes, revestidos de imponente gravedad y con los corazones henchidos de gratitud y simpatía…”(2) Según el autor, seguidamente Bolívar pronuncia un “…breve y elocuente discurso…” y es entonces cuando el más anciano le contesta con palabras proféticas “…y enseguida aquella asamblea de próceres y todo el pueblo, agolpado frente a la casa Consistorial, gritaron a una: ´¡Viva Bolívar! ¡Viva El Libertador!´ quedando así ungido con este calificativo el futuro fundador de cinco naciones soberanas…”(3)

 

De acuerdo a la relación expuesta cabe preguntarnos, ¿fue don Tulio el primero que escribió sobre el título de Libertador?, La respuesta en NO, este mérito le corresponde a Felipe Larrazábal, en su obra Bolívar, publicada en Nueva York 1865 y escrita entre 1850 y 1862, afirma Larrazábal que: “…entró Bolívar en aquella capital el 30 de mayo, como a las nueve de la mañana. El pueblo merideño le recibió con demostraciones de amor y de alegría, titulándole su Libertador. Estaba a su frente el doctor Cristóbal Mendoza”(4) Larrazábal debió obtener esa información del general Tomás Cipriano de Mosquera, quien en su obra Memorias sobre la vida del Libertador Simón Bolívar, publicada en Nueva York en 1853, señala: “…el Libertador entró en Mérida el 30 de mayo en medio de los aplausos del pueblo…”(5)

 

Posteriormente, la señorita Antonia Esteller en el Catecismo de Historia de Venezuela, que es una especie de cuestionario; “Ante la pregunta ¿Qué día entró Bolívar a Mérida? Responde: “fue el 30 de mayo”(6) Ese curioso e interesante libro raro se conserva en la Sala Febres y fue consultado por don Tulio, al igual que las obras de Mosquera y Larrazábal, como él mismo lo confiesa en su trabajo: “Transito de Bolívar por los Andes (1813)”, donde también señala que Montenegro, en sus Apuntes históricos, y el Marqués de Rojas, en su Biografía de Bolívar, dicen que “Bolívar entró a Mérida el 1º de junio”(7)

 

Según esto, ¿se equivocaron Mosquera, Larrazábal y Esteller?, o es una verdad a medias, porque en lo referido al día de la entrada a Mérida por supuesto que fue el 23 de mayo, el mismo Bolívar lo certificó en el oficio dirigido al presidente de las provincias unidas de la Nueva Granada, fechado en Mérida el 24 de mayo de 1813, donde afirma: “…ayer he tenido la satisfacción de entrar a esta ciudad, Capital de la Provincia de Mérida, donde se hallaban ya la vanguardia, centro y retaguardia del ejército…”(8) En esa misma nota Bolívar informó sobre la campaña, pero en ningún momento habló del recibimiento que le hicieron en Mérida, ni de los discursos señalados, fue entonces ¿qué a Bolívar se le olvidó? o es ¿qué don Felipe Larrazabal tiene razón cuando dice que el 30 de mayo el pueblo merideño lo tituló su Libertador?

En tal circunstancia es preciso decir que Bolívar como los políticos y en efecto era de los mejores, aprovecharía esa nominación para comunicársela al presidente de las provincias unidas de la Nueva Granada, así como del afecto y la acogida del pueblo. Entonces ¿qué sucedió? Pues sencillamente que la asamblea pública en la Casa Consistorial no fue el 23 como se ha creído, sino el 31 de mayo. Aunque por el apuntamiento de don Antonio Ignacio Rodríguez Picón correspondiente el 25 de mayo de 1813, se conoce que para esa fecha ya el general Bolívar fue: “…aclamado Libertador por este pueblo”(9) Además que le había presentado y entregado a sus “…hijos Francisco, Jaime y Gabriel”(10) y que el brigadier lo impresionó tanto, cuando opinó que: “…parece hombre extraordinario, y hace pensar mucho con respecto al porvenir. Su elocuencia corre como un río…”(11)

 

En 1813, los sucesos ocurrieron de manera diferente de cómo se conmemoran en la actualidad. Para nada circense. Ahora, una vez culminada la escenificación de la llegada de Bolívar, se procede a enclaustrarse en el cabildo para celebrar una sesión solemne. En aquella época, las circunstancias y la situación de la ciudad imponían otra cosa. En virtud de tales consideraciones se puede conjeturar: ¿quién asegura con certeza que Bolívar llegaría el 23 de mayo, pudo haberlo hecho el 22 o el 24?; además, sería cierto ¿qué los “patricios, los togados, y los sacerdotes” vestidos con sus mejores galas hubiesen estado esperando para elogiarlo? o ¿quizás estaban muy asustados y dispuestos a marcharse de Mérida como ocurrió durante la rebelión de los comuneros en 1781?

 

Lo cierto es que Bolívar, ni en esa carta del 24 de mayo, ni en las sucesivas del 25 al capitán Hermógenes Maza y al coronel José Félix Ribas; del 26 al presidente de la unión, del 27 al subteniente Félix Acevedo, las dos del 30 al presidente encargado del supremo poder ejecutivo de la unión, de una orden al capitán José María Ricaurte y siguen otras misivas más hasta el 7 de junio; que es cuando en oficio dirigido al presidente de la unión nuevamente le informa sobre la marcha de la campaña y le puntualiza: “…Esta Ilustre Municipalidad, después de haber oído con la mayor aceptación mi discurso y la instrucción, me contestó lo que en la acta celebrada por ella aparece, la misma que original tengo el honor de incluir V.E.”(12) O´Leary incluye el discurso completo en sus Memorias, pero omite la fecha en que Bolívar lo pronunció(13), Blanco y Azpúrua además de incluir el texto señalan la fuente donde fue tomado originalmente(14).

 

Héctor García Chuecos por su parte, afirma que fue el “…31 de mayo.”(15), cuando en la mañana el ayuntamiento de Mérida celebró su sesión extraordinaria, que debió ser la misma en la que según don Tulio “…habló el viejo Rivas, padre de Rivas Dávila…” y aclamaron a Bolívar como Libertador.

 

Al respecto, lo más acertado es que haya sido el 31 de mayo que coincide con lo afirmado por don Felipe Larrazábal. Lo importante es aclarar que no fue el 23 de mayo cuando el Cabildo de Mérida aclamó a Bolívar como Libertador, ello se demuestra mediante la secuencia documental en los escritos de Bolívar desde el 24 de mayo al 7 de junio. Otra referencia interesante es que fue el 30 de mayo cuando Bolívar acusó mediante oficio ante presidente encargado del supremo poder ejecutivo de la unión, el haber recibido varias comunicaciones, entre ellas: “…la aprobación que V.E. se ha dignado dar a la medida que tomé con la Provincia de Mérida, nombrando al ciudadano Doctor Cristóbal Mendoza para que se encargase del Gobierno Provisional, que está desempeñando con el acierto y luces que eran de esperar de su patriotismo y talento”(16) Resulta dudoso que el Dr. Cristóbal Mendoza hubiese pretendido organizar antes del 30 de mayo, un acto tan importante sin estar reconocido por el congreso como la autoridad máxima en la provincia.

 

De acuerdo a la Gaceta Ministerial de Cundinamarca(17) N°125 del jueves 29 de Julio de 1813, se puede verificar que el discurso del Libertador ante la municipalidad está fechado en el cuartel general de Mérida, el 4 de junio de 1813.

 

¿En que cambia esto la visión historiográfica tradicional? En mucho. Según don Tulio, la aclamación de Bolívar como Libertador, su discurso y contestación fueron el mismo día, 23 de mayo de 1813. Por lo afirmado por el Dr. Héctor García Chuecos fue en dos días diferentes 23 y 31 de mayo, pero de acuerdo con la Gaceta, fue en tres días diferentes 23, 31 de mayo y 04 de junio. Hay un dato entre líneas extraído de las Memorias sobre la vida del Libertador del General Tomás Cipriano de Mosquera, que puede dar una orientación, en el cual expresa: “…el 5 de junio Bolívar manifestó al pueblo de Mérida la comisión que traía del Congreso granadino para restablecer el gobierno republicano…”(18) Esto coincide con lo dicho por Bolívar en el segundo párrafo de su discurso: …el augusto Congreso de la Nueva Granada, tocado de compasión, al contemplar el doloroso espectáculo que presenta el buen pueblo de Caracas, aun gimiendo en cadenas, y conmovido de indignación por el grito de la justicia, que está clamando vindicta contra los usurpadores de los derechos de la América; ha enviado su Exército libertador á restablecer en su antigua Soberanía á las Provincias que componen la República de Venezuela. La gloria del Congreso y del exército que os ha redimido consiste en la magnanimidad de sus designios que no son otros que los de destruir á vuestros verdugos, y poneros en aptitud de gobernaros por vuestras constituciones y por vuestros magistrados”(19)

 

Aunque el día señalado por Mosquera difiere, pues el discurso fue el 4, en la secuencia documental conocida no existe otro escrito de Bolívar de fecha 5. Lo cierto es que don Tulio dio un nuevo contexto a lo sucedido, tomando el primer párrafo del discurso de Bolívar y el último de la contestación de don Antonio Ignacio Rodríguez Picón. Otros le han agregado o restado de acuerdo a la conveniencia. Inclusive Bolívar al expresar su saludo habla de meridianos y no de merideños.

 

Estos son solo apuntes para la discusión constructiva, en el ánimo de hacer las rectificaciones históricas pertinentes o se prefiere seguir repitiendo consientes del error la tradición y hacer omisión de las evidencias que proporciona la documentación, ¿Qué si Bolívar recibió el título de Libertador en Mérida? No existen documentos que lo prueben, lo curioso es que ni el Dr. Cristóbal Mendoza, ni el general Rafael Urdaneta, en sus Memorias, ni el mismo Bolívar en los escritos de esos días dejan testimonio de la proclamación o aclamación. Pienso que Bolívar difícilmente hubiera dejado de agradecer ese gesto, como lo hizo en Caracas el 14 de octubre, pero sin mencionar para nada lo acontecido en Mérida según la tradición oral. Puede que en posteriores investigaciones aparezcan nuevos documentos que permitan una apreciación más certera; mientras tanto, en Mérida no hubo tal título de Libertador, pero si un gran apoyo y aporte, y esto es indiscutible.

 

En cuanto a Bailadores, a pesar que existe una tradición oral válida, reafirmada por variadas fuentes, no fue respaldada por escritos que lo certifiquen; sin embargo, el hecho histórico de su recibimiento y la pernoctación del 19 de mayo, constituyen la génesis de lo que sucederá el 23 en Mérida y posteriormente el 14 en Caracas. En Bailadores se inicia la aclamación popular de los pueblos por donde marcho y se hizo admirable la campaña de 1813.

 

Pero, y es muy importante concluir diciendo que Bolívar se auto proclamo Libertador en La Grita en la antesala de su ingreso a suelo merideño y esto se evidencia en el oficio fechado en La Grita el 18 de mayo de 1813, en el que Bolívar se dirigió al presidente encargado del supremo poder ejecutivo de la unión, ante la posibilidad de no contar con el 5° Batallón, que consideraba: “...es el único que está perfectamente armado y completo, y es, por decirlo así, el cuerpo principal del ejército… y si se separa de él, habrá disolución general, y el mismo quedará desarmado, pues las armas que tiene pertenecen a Cartagena, cuyos soldados han quedado desarmados de sus buenos fusiles para darlos a este batallón”(20)

 

Seguidamente tratando de encontrar alguna explicación a los retrasos en la esperada orden de avanzar a Mérida dedujo que: “Esta determinación por parte del Gobierno de Pamplona tiene su origen en las inagotables intrigas del Coronel Castillo, que procura por todos los medios perjudicar y destruir el Ejército Libertador de Venezuela(21) Y, más adelante agrega de manera determinante y visionaria: “Es bien doloroso que aquellos mismos que debían verme como su libertador, y que en efecto lo he sido, se esmeren en perjudicarme, perjudicando su propia patria. Es bien doloroso que el Gobernador de Pamplona y el Comandante General de la Provincia, que si respiran libres, es por efecto de mis servicios a la Nueva Granada, se cieguen hasta el punto de impedirme que concluya la obra que tan gloriosamente he comenzado en beneficio de ellos y de toda la Federación. La ingratitud, la perfidia, la mala fe, que se notan en tales procedimientos, son tan chocantes que al hombre más estoico son capaces de enfurecer”(22)

 

Subrayo y resalto las frases: el Ejército Libertador y que debían verme como su libertador. Ante ellas no queda duda que Bolívar se autodefinió como Libertador en La Grita. Sus palabras fueron premonitorias y en consecuencia vienen las sucesivas aclamaciones popular al entrar a territorio merideño en Bailadores el 19 y a Mérida capital el 23 de mayo. Los merideños lo vimos como nuestro Libertador. Caracas se lo ratificó el 6 de agosto y por decreto en pergamino la municipalidad caraqueña se lo otorgó el 14 de octubre. A partir de 1813, todos los pueblos lo señalan como El Libertador.

 

 

Néstor Abad Sánchez

Centro de Saberes de Tovar, mayo 23, 2026

centrodesaberesdetovar@gmail.com

 

NOTAS:

 

(1) Tulio Febres Cordero: Archivo de Historia y Variedades. Caracas. Editores Parra León Hnos. 1930. T. I. p. 286.

(2) Tulio Febres Cordero: Ob. Cit. pp. 286-287.

(3) Ídem. p. 287.

(4) Felipe, Larrazábal: Bolívar. Caracas. 1975. T. I. p. 176.

(5) Tomás C., Mosquera: Memorias sobre la vida del Libertador Simón Bolívar. Edición facsimilar. Mérida. 1988. p. 41.

(6) Antonia, Esteller: Catecismo de Historia de Venezuela. 1886. p. 67.

(7) Tulio, Febres Cordero: Bolívar en Los Andes. Caracas. Biblioteca de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, Clásicos Bolivarianos Nº 5. 1991. p. 58.

(8) Escritos del Libertador. Doc. 193, p. 274. (En lo sucesivo EL y cito Doc. y p.)

(9) Gabriel, Picón Febres: El apellido Picón en Venezuela. Caracas, 1922. p. 59

(10) Ídem.

(11) Ídem.

(12) Ibídem. Doc. 210, p. 296.

(13) Daniel Florencio O`Leary: Memorias del General O`Leary. Barcelona - España, 1981, T. XIII, pp. 239-240. Redición realizada por encargo del Ministerio de la Defensa.

(14) José Félix Blanco y Ramón Azpúrua, comps: Documentos para la Historia de la vida pública del Libertador, Caraca, 1978, vol. IV, pp. 618-619. Reedición conmemorativa Presidencia de la República - Bicentenario del Libertador. Donde se señala que fue tomado de la Gaceta Ministerial de Cundinamarca, núm. 125, correspondiente al jueves 29 de julio de 1813.

(15) Héctor García Checos: “Historia, tradición y posición de Mérida en la Campaña Admirable”, Boletín de la Academia de la Historia. N° 183, julio - septiembre de 1963, T. XLVI. p. 400.

(16) Ibídem. Doc. 199, p. 284.

(17) A principios del 2013, entre lecturas y cavilaciones, con motivo del bicentenario intenté conseguir una copia de la Gaceta Ministerial de Cundinamarca, que es donde señalan Blanco y Azpurua que fueron publicados los discursos del Libertador y de don Antonio Ignacio Rodríguez Picón, aunque a pesar de dar los datos precisos de la Gaceta, afirman no haberla visto; por eso, nunca colocaron la fecha de los textos compilados. La pesquisa no fue fácil, en los archivos nacionales no la encontré. Entonces inicie la búsqueda en Colombia; donde ni en el Archivo Nacional ni en la Biblioteca Luis Arango pude localizada, pues las colecciones estaban incompletas; a punto de desistir, remití un correo a la Biblioteca Nacional donde gentilmente me indicaron las normas para obtener una copia de lo existente. Insistí y gracias a la bibliotecóloga Clemencia Reyes Guzmán, un buen día en cuatro folios, estaba en mi correo de manera gratuita dicha Gaceta.

(18) Tomás C., Mosquera: Ob. Cit. p. 41.

(19) Gaceta Ministerial de Cundinamarca: N°125 del jueves 29 de Julio de 1813. T. 2º, p. 576.

(20) EL. Doc. 192, p. 271-272.

(21) Ibídem, Doc. 192, p. 272.

(22) Ídem.