Mérida, Junio Domingo 21, 2026, 01:02 am
Comienzo por exponer el significado de soberanía: es el poder político y la autoridad suprema que tiene un estado para tomar decisiones, gobernarse a sí mismo y administrar su territorio, sin estar subordinado a ningún otro poder nacional o extranjero.
¿Tenía razón Hugo Chávez?
El 15 de diciembre de 1999, mientras los venezolanos acudíamos a los centros de votación para votar la nueva constitución, nos enteramos que en el Estado Vargas se había producido un deslave que había arrasado con gran parte de la población y que se calculaba entre 10.000 y 30.000 muertos, aproximadamente. Esa noche, el presidente de la República Hugo Chávez Frías anunció al país que su gobierno rechazaba el envío de tropas de ingeniería de la Armada de los Estado Unidos y argumentó: ¨que la entrada de tropas extranjeras (450) marines representaba una violación a la soberanía nacional y advirtió que después que se metan será difícil sacarlos¨. Dijo que Venezuela tenía la capacidad de resolver la emergencia sin necesidad de personal adicional, maquinaria o ayuda financiera extranjera de carácter militar.
El doble discurso
Mientras Hugo Chávez utilizaba la soberanía como un escudo para impedir que los gringos estuvieran en el país, permitía que tropas cubanas, disfrazadas de entrenadores deportivos, médicos, kinesiólogos, etc., ingresaran a nuestro territorio y ocuparan diferentes instituciones, entre ellas las Fuerzas Armadas, los cuerpos de inteligencia, el Saime, el ministerio de salud, los registros y notarías, etc. Sin embargo, se aceptó la ayuda de otros países y de agencias humanitarias. Allí comenzó el doble discurso, la utilización del término soberanía para rechazar a quien no era afín ideológicamente o no participaba de los oscuros y corruptos negocios y acoger a quien sí lo era.
¿Vergüenza y decepción?
Es de presumir que aquellos militares, independientemente de sus grados o jerarquías, y los civiles que por razones ideológicas se incorporaron a las acciones del 4 de febrero de 1992, que terminó en un estruendoso fracaso conspirativo, pero con gran éxito político, hoy deben sentir vergüenza y decepción que aquello que tanto pregonaron: “la soberanía plena de la patria”, libre de toda dominación extranjera, en la llamada “revolución bolivariana”, solo haya sido una fantasía en los primeros 26 años y después del 3 de enero del 2026, haya desaparecido por completo, pues, luego de la extracción de Nicolás Maduro y de Cilia Flores, ya no podemos decir que Venezuela tiene el poder político y la autoridad suprema de un Estado para tomar decisiones, gobernarse a sí mismo y administrar su territorio, sin estar subordinado a ningún otro poder nacional o extranjero. Tanto los militares, como los civiles que antes se mantuvieron mudos ante la entrega de nuestra soberanía a Cuba, hoy deben estar indignados por la entrega de nuestra soberanía al gobierno de los estados Unidos. Aquí no hay una sola decisión que se tome en el alto gobierno que por lo menos no sea consultada con Donald Trump o con Marco Rubio. Lo ocurrido en el arco minero, confirma todo esto. La incertidumbre es total y da lugar a las más diversas especulaciones. Si la operación que dio de baja al "Niño Guerrero" fue realizada por el gobierno norteamericano, sin previa notificación al interinato, no da lugar a dudas, pero, si como dice el gobierno norteamericano, actuaron a solicitud de Miraflores, demuestra que no hay gobierno y que entre bomberos no se pisan la manguera. Pero, sea una u otra la verdad, Diosdado Cabello, debería ser destituido por inepto o por cómplice. ¡No es posible que el Ministro del Interior haya afirmado anoche en su bodrio por TV, que sobre lo del arco minero no se sabe nada ¡qué vergüenza!
¿Se quedarán por siempre?
Como lo referí antes, Hugo Chávez alertó: que su gobierno rechazaba el envío de tropas de ingeniería de la Armada de los Estado Unidos y argumentó: “que la entrada de tropas extranjeras (450) marines representaba una violación a la soberanía nacional y advirtió que después que se metan será difícil sacarlos”. Cada vez que escuchamos una declaración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, la impresión que transmite es que se siente muy a gusto de ser el “jefe” también en Venezuela. Y quienes son sujetos del tutelaje se muestran felices, porque creen que mientras este se mantenga, ellos permanecerán en Miraflores y no sienten el temor de que los traicionados puedan estar de vuelta
El gran reto
El país sigue con las esperanzas puestas en María Corina Machado. La casi totalidad cree que en unos meses se convocarán las elecciones para la presidencia de la República; de lo que estoy seguro es que no será de inmediato. Deberán transcurrir unos cuantos meses para que estén dadas todas las condiciones que garanticen unos comicios justos, transparentes, democráticos y auditables. Todos queremos elecciones y seguro estoy que las ganará María Corina Machado de manera abrumadora. Pero, el gran reto es cómo vamos a recuperar nuestra soberanía, porque para ganar las elecciones, todos estamos organizados y listos para superar lo ocurrido el 28 de julio del 2024, pero, ¿estamos preparados para plantarle cara al gobierno de Donald Trump y con cuatro esféricas, decirles que las decisiones del nuevo gobierno las tomamos sin la interferencia de ellos? María Corina tiene la palabra.
Es difícil creer que aquellos que llegaron al poder, vociferando acerca de la pérdida de Soberanía, que sí la había, la hayan entregado totalmente a quienes señalaban como los enemigos de la patria. El daño en todo sentido es casi irrecuperable, de allí la necesidad impostergable del Acuerdo Nacional.
rafael.tuto@gmail.com