Mérida, Agosto Martes 11, 2026, 07:23 am
• Como pastores al servicio del pueblo de Dios en Venezuela saludamos, con beneplácito y esperanza, el comienzo de las conversaciones entre el gobierno interino y representantes de parte de la oposición integrada por miembros de la Asamblea Nacional de 2015, actuando bajo tutoría del gobierno de los EE.UU. y en el contexto de la situación derivada del episodio militar acaecido el 03 de enero pasado.
• Hacemos esta declaración no a título oficial sino como
expresión de nuestra conciencia cívica, y cristiana responsabilidad moral ante
el presente y futuro de nuestra Patria.
• Estamos persuadidos de que las conversaciones, bajo el
esquema formal de Diálogo entre pares, tienen lugar en condiciones muy
peculiares -algunas arriba señaladas- nacidas de la experiencia de situaciones
similares fallidas. Entre otras:
iniciativa promovida y tutelada desde el extranjero; ausencia de la
representación política opositora legitimada más importante; inexistencia de
una instancia técnica, reconocida como facilitadora; desconocimiento u opacidad
con relación a detalles institucionales y logísticos.
• La conjunción inédita de una situación política y social
muy crítica, instalada desde hace ya más de un cuarto de siglo, agravada
significativamente por la tragedia nacional, efecto del doblete sísmico del 24
de junio, con la experiencia dolorosa de la inercia e indolencia oficiales
durante la misma, reclama imperiosamente, en primer lugar, de nosotros, como
hijos de esta tierra, la escucha atenta y la sintonía con las necesidades y
expectativas del pueblo en cuanto sujeto de la soberanía nacional.
• Al mismo tiempo, la conciencia de una particular
responsabilidad histórica, superior a la de la referida etapa anterior, exige
poner al servicio de la nación la voluntad de entendimiento básico entre todos
los sectores en los varios ámbitos, económico, político-social y
ético-cultural, para conjugar buena fe, compromiso unánime, conocimiento
técnico y organización eficaz en función de la reconstrucción integral del
país.
• A decir de sus convocantes, la mesa de conversaciones
busca dar respuesta pronta y eficaz a los problemas prioritarios sociales y
políticos. Estimamos que este fin, en consonancia con lo expresado por la
instancia tutelar y con la lógica de la participación del pueblo todo, como
primer responsable e interesado, requiere incorporar, oportuna y gradualmente,
a diversas instituciones y organismos (grupos políticos, academias,
universidades, Iglesias y otros entes representativos de la sociedad civil),
con miras a concretar aportes eficaces para un proyecto nacional unificado.
• Solo una visión amplia, con decidida orientación hacia el
Bien Común puede garantizar el éxito de la Mesa técnico-política paritaria
hacia una transición política de institucionalidad democrática, aspiración y
meta de todos los venezolanos.
• Con esa finalidad, a título de modesta colaboración y
desde nuestra especificidad religiosa y moral, ofrecemos desde ya nuestro
compromiso de interesarnos y hacer seguimiento a los trabajos de la Comisión,
como un servicio cívico y espiritual, leal e imparcial, a nuestro pueblo,
garante, en última instancia, de su propia dignificación y vigencia democrática
de sus derechos y libertades.
• Signos indispensables expresivos de una marcha efectiva de
los trabajos y logros en esta dirección serán, como símbolo eficaz de concordia
y reconciliación nacionales, la inmediata liberación de los presos políticos y
de la hegemonía comunicacional, así como la estructuración de los organismos y
medios hacia una pronta elección presidencial por obra exclusiva del soberano
(CRBV 5), como vehículo necesario y suficiente de legitimación de los poderes
públicos y de su oportuna reestructuración.
• Todos los signos anteriores se suman al propósito sincero
de justicia y equidad de saldar la gran deuda pendiente y postergada: la
agilización de una respuesta pronta y eficiente a la crisis económica, social y
educativa de la inmensa mayoría del pueblo empobrecido: salarios justos,
servicios básicos de salud, vivienda y escolaridad, suministros regulares y
eficaces de agua, electricidad e internet.
• Las cosas e instituciones importan, pero es prioritario,
lo reiteramos y subrayamos, el reencuentro de nosotros los venezolanos en un
ambiente de libertad, unidad y solidaridad para que alcancemos la paz. Este
proceso equivale a una “refundación nacional”, como lo ha propuesto en otras
circunstancias el Episcopado venezolano.
Caracas, 10 de agosto de 2026.
+Cardenal Baltazar E. Porras, +Cardenal Diego Padrón, +Mons. Ramón Ovidio
Pérez Morales.P{