Mérida, Agosto Domingo 16, 2026, 04:41 am
En un ambiente de profunda gratitud, oración y emotivas muestras de afecto, la comunidad parroquial de Nuestra Señora de Regla despidió al padre Jorge Rojas con una misa de acción de gracias por su servicio pastoral como vicario parroquial durante su permanencia en la ciudad de Tovar.
La celebración eucarística, realizada en el Santuario Diocesano Nuestra Señora de Regla, congregó a cientos de feligreses e integrantes de los distintos grupos y movimientos de apostolado de la parroquia. También estuvo presente el presbítero José Amílcar Lobo, párroco rector, quien dirigió unas palabras de reconocimiento al servicio prestado por el padre Jorge. Inspirado en la Primera Carta de San Pedro, recordó que la vocación sacerdotal consiste en servir con entrega generosa y acompañar al pueblo de Dios: "Pastoreen el rebaño de Dios que tienen a su cargo, no a la fuerza, sino de buena gana".
El padre Amílcar calificó como una bendición el tiempo que el vicario compartió con la comunidad tovareña: "Fue un tiempo prudencial y de mucho provecho para él y para toda la comunidad. Les animo a todos a seguir acompañándolo en la nueva misión que la Iglesia le ha confiado; seamos su apoyo y su cercanía para que la misión que comienza en el nombre del Señor tenga fuerza y plenitud".
Por su parte, el padre Jorge Rojas dirigió un emotivo mensaje de despedida en el que expresó su agradecimiento por el cariño recibido y por la oportunidad de compartir la vida de fe con la comunidad tovareña. Expresó que "el sacerdocio no es una profesión, sino una vida entregada para que otros encuentren a Cristo". También compartió que en el Santuario de Nuestra Señora de Regla aprendió a celebrar la Eucaristía, a escuchar el sufrimiento de las personas, a consolar desde el confesionario y a construir auténticas relaciones de amistad con los feligreses.
El sacerdote destacó que, entre las múltiples dimensiones del ministerio sacerdotal, quiso vivir especialmente la de ser un pastor cercano: "Hoy quiero hacer propias sus palabras diciéndoles a ustedes: los llamo amigos. Siempre me he sentido sostenido por sus oraciones, por su cariño y por su amistad. Harán bien en recordarme como un sacerdote amigo, pero harán mucho mejor si siempre recuerdan que el único y verdadero amigo es Cristo Jesús presente en la Eucaristía".
El presbítero, nativo de la aldea Mijará de la población de Mucutuy, tomará posesión de su primera parroquia, Nuestra Señora de Guadalupe en la ciudad de Mérida, este domingo 16 de agosto a las cinco de la tarde, en una celebración oficiada por Monseñor Helizandro Terán Bermúdez, Arzobispo Metropolitano de Mérida. Prensa CNP:22.091