Mérida, Agosto Domingo 30, 2026, 01:32 am
Recordando al (Musiu) Marco Antonio Lacavalerie
El excelente e inolvidable narrador de béisbol del circuito Tiburones de La Guaira, de nuestra liga de béisbol profesional, quien tenía una particular manera de describir el desarrollo del juego, se empeñaba no solo en hacer entretenida la transmisión del partido, sino que, cuando nuestro equipo estaba perdiendo, se empecinaba en despertar el buen humor y el ánimo de cada fanático, de tal manera que, cuando no podíamos acudir al estadio, nos cautivaba con su exquisito vocabulario.
Pero igualmente, cuando un bateador conectaba un jonrón y luego, en el siguiente turno, se ponchaba, exclamaba: “¡DE LO SUBLIME A LO RIDÍCULO!”, destacando cómo el ser humano puede, después de lograr una hazaña y recibir aplausos, vítores, reconocimientos y los mayores elogios, incurrir en una acción que le acarrea rechiflas, abucheos y las más ácidas, desagradables e insultantes críticas.
¿Admirado y luego despreciado?
Después de las elecciones del 28 de julio de 2024, Enrique Márquez acudió al Tribunal Supremo de Justicia a ejercer un recurso que obligara al CNE a publicar las actas que sustentaban el “triunfo” de Nicolás Maduro, a sabiendas de que Edmundo González Urrutia había ganado arrolladoramente. Allí se encontró con quien, por la magia de una servilleta, habían declarado ganador y le solicitó a Nicolás Maduro que obligara al CNE a mostrar las actas para evitar un levantamiento popular. Este atrevimiento le costó a Enrique Márquez la pérdida de su libertad.
Su posición frente al TSJ, el CNE y Nicolás Maduro, en la jerga del Musiú Lacavalerie, podríamos decir que conectó un jonrón; en otras palabras, logró llegar a lo sublime. El país, casi en su totalidad, coincidió en su posición de denunciar y rechazar el robo de la voluntad popular, además de reconocer la victoria de Edmundo. Eso fue suficiente para que todos los que habíamos sufragado por quien abrumadoramente había ganado la Presidencia de la República lo consideráramos un auténtico demócrata, con mucho coraje, capaz de enfrentar a la tiranía y de interpretar inequívocamente lo expresado en las mesas de votación. En la jerga beisbolera, podríamos decir que no solo bateó de jonrón, sino que fue un grand slam.
Luego, su excarcelación y su viaje a los Estados Unidos —invitado por Donald Trump a escuchar su mensaje a la nación— generaron una serie de especulaciones, pero al regresar y ofrecer un encuentro con los comunicadores sociales, el haberse expresado en términos afectivos y solidarios con José Luis Rodríguez Zapatero incrementó las críticas y la desconfianza hacia Enrique Márquez, que, de paso, se habían quedado estáticas.
Pero la semana pasada, en otro encuentro con comunicadores sociales para anunciar “El Pacto por Venezuela” —que comprende un acuerdo institucional de cinco ejes que incluye la renovación del Poder Judicial y del Poder Electoral, la segunda vuelta presidencial, el retorno del exilio, el cese de la reelección indefinida y el respeto irrestricto a los derechos civiles y políticos—, la sección demandó garantías plenas para la libertad de expresión, la libertad de asociación y el restablecimiento del ejercicio pleno de la actividad sindical y gremial mediante elecciones libres en todos los niveles organizativos del país.
El dirigente cuestionó la paralización de los procesos electivos en sectores sociales y planteó la celebración de comicios en el corto plazo: “Nosotros queremos que se hagan todas en esta transición en los próximos meses. Que se elijan todos los sindicatos, todos los gremios, todos los consejos comunales, todas las comunas, toda organización. Eso va primero. ¿Para cuándo lo vamos a dejar?”. Este paso es prioritario en el cronograma de reinstitucionalización.
Aquí estuvo el “caramelo de cianuro”: lo que más destacó, sobre todo en las redes sociales, fue: “¡Qué bolas tiene Enrique Márquez! ¿Cómo va a ser más importante la elección de sindicatos, gremios y de los apéndices del PSUV, y ninguna mención a lo que la casi totalidad de venezolanos aspiramos, que son las elecciones presidenciales? Seguramente le está haciendo la segunda al régimen y a Trump, que aspiran a más tiempo para hacer todos los negocios que tienen pensados”. En otras palabras, en este turno se ponchó con tres lanzamientos sin tirarle. Hoy, lamentablemente, la casi totalidad de quienes lo ovacionaron cuando la botó de jonrón lo censuran y desprecian.
¿Cero tolerancia?
Lo que ha ocurrido con Enrique Márquez viene a comprobar que, desafortunadamente, la tolerancia, la sensatez y la amplitud han desaparecido de nuestra manera de debatir. Todo ciudadano tiene el derecho a expresarse en cualquier forma: a hacer conocer libremente lo que piensa y lo que siente, siempre con el mayor respeto y dentro del marco legal. Igualmente, todos tenemos el derecho de expresar nuestro parecer respaldando o rechazando determinado planteamiento.
Es posible que Enrique esté equivocado, pero seguro estoy de que tal vez usted esté de acuerdo con la designación de un nuevo Tribunal Supremo de Justicia, de un nuevo Consejo Nacional Electoral, la eliminación de las inhabilitaciones políticas, la eliminación de la reelección en todos los cargos de elección popular, la aprobación de la segunda vuelta en la elección presidencial, el restablecimiento de un Parlamento bicameral con la reincorporación del Senado, la garantía de una representación proporcional adecuada para las minorías políticas en los cuerpos legislativos y medidas severas para combatir la corrupción y repatriar los capitales sustraídos a la nación.
Con todo ello coincido, y lo digo sin ningún prurito. En lo que no estoy de acuerdo con Enrique Márquez —y lo expreso sin ningún tipo de limitación— es en que no haya interpretado el anhelo de por lo menos 90% de los venezolanos que exigimos que se convoquen las elecciones presidenciales lo antes posible, para terminar con esta tiranía de la que usted terminó siendo víctima. Podemos elegir todo lo que usted propone, pero si no hay cambio de presidente y expulsamos a todos los verdugos, seguiremos igual o peor. Es posible transigir en todo menos en esto último.
Es necesario debatir ideas, proyectos, estrategias o lo que sea, sin insultar, descalificar ni mucho menos agredir. ¡Qué falta nos hace recuperar la tolerancia!
rafael.tuto@gmail.com